Wednesday, October 29, 2008

Popurrí de alta velocidad

Últimamente ando hasta las manos con los tiempos. Demasiado. Tanto, que no tuve tiempo de escribir ninguna de las cosas que tenía ganas. Por eso este popurrí, para al menos dejarlas planteadas.


- El Superclásico. Boca ganó uno de los más devaluados -según el plumerío- de los últimos tiempos. Craso error: ningún superclásico está devaluado per se, y menos si lo ganás de visitante, con un hombre menos y dejando a tu rival en el último puesto de la tabla. ¿Las perlitas? Los hinchas de River, que constantemente se autorevindican como incondicionales de su equipo, puteando a sus jugadores en el primer tiempo y dejando la cancha antes de que termine el partido. Después hablan de banderas negras... La otra perlita: ese taco excelso de Román (chequear a partirde los 2'15) en el último minuto del partido es un verdadero poema futbolero.


- R.E.M.: Lamentablemente mi situación financiera me va a hacer perderme ese recital. Así, en lo que va del año no pude ver a: R.E.M., Kaiser Chiefs, Mars Volta, Nine Inch Nails, Black Rebel Motorcycle Club, The Cult, The Hives, The Jesus and Mary Chain... Este sin dudas ha sido el año más "para atrás" de mi vida en cuanto a asistencia a recitales.


- Diegote en la Selección. Fue una verdadera crónica de una decisión cantada. ¿Alguien podía dudar de que Diego iba a ser el elegido? Ya era hora. Se lo merece como nadie y está en un gran momento anímico-mental-salud. Solo quienes, por edad o desinterés, no pudieron verlo defender la camiseta de la Selección, pueden estar en contra o no entender las razones de esta elección. Puedo equivocarme, pero le tengo una fe ciega. Eso sí, el grado de poder dictatorial de Grondona no deja de generarme una náusea profunda: la Selección es de su propiedad privada de él.


- Las AFJP. Un tema tratado como todo en la Argentina. A ver, las AFJP como institución fracasaron estrepitosamente. Si las AFJP quiebran, mi guita se la queda el señor AFJP y andá a cantarle a Gradel. Pero para un enorme sector de la población, la palabra Estado es sinónimo de curro e ineficiencia, al lado de la panacea que representa el sector privado. Entonces, en un principio, comparto la idea de reestatizar las jubilaciones, porque creo en el Estado y descreo del discurso deificador de lo privado. El problema es el de siempre. ¿De qué Estado estamos hablando? ¿Del sueco, del estadounidense, del chileno? ¡Nooooo, amigos y vecinos! Estamos hablando del Estado argentino que lleva años demostrando que sí, es ineficiente, chorro, clientelista, etcétera. En consecuencia, con uno o con otro me voy a quedar sin plata si es que llego a viejo. La única diferencia es que al Estado podré reclamarle que me devuelva la plata, mientras que al señor AFJP no, porque no voy a tener guita para tomarme un avión a las Bahamas.


- La sensación de inseguridad. Tema urticante como pocos, también es tratado the argentine way. Porque si bien los lectores de La Nazion piden Napalm sobre La Cava y Fuerte Apache (posta) y criminalizan la pobreza, también es agotadora la postura de la izquierda que de tan concentrada en cambiar el fondo -algo que lleva años- termina no cambiando nada, y encima trata las noticias como las trata: basta leer la exasperante levedad con que Página 12 trata la noticia del gendarme asesinado "por diversión" en Fuerte Apache para comprenderlo. Está claro que, como para la derecha solo los burgueses somos gente honesta y trabajadora, para la izquierda solo el proletariado tiene derechos humanos. En fin...

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Sunday, August 24, 2008

¡Fuerza Titán!



Con ese temple que te hace único, muy pronto vas a estar de vuelta inflando redes.

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Tuesday, August 19, 2008

Mirá como me río


¡Qué lindo, por favor! Pocas cosas que me gusten más que terminar con la gran mentira brasileña. Pocas cosas que me gusten más que dejarlos expuestos así, tan descarnadamente, tan humillados y calientes. Porque es en estas cuando se les nota que no saben perder, que pegan como cualquier hijo de vecino, que el jogo bonito es algo de allá lejos y hace tiempo, que no siempre pueden salir bien parados por más ayudas arbitrales que les regalen...
Cómo me gusta que aunque digan que a ellos solo les interesa el Mundial y menosprecien todo aquello en lo que no pueden brillar como nosotros -Copa Libertadores, Copa América, Juegos Olímpicos- cuando pierden se les nota que no es verdad en esas caritas de frustración, en ese descontrol expresado en patadas y protestas mariconas.
Dicen que Román no se ríe y Ronaldinho sí. Quedó claro que depende de las circunstancias...

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Sunday, June 29, 2008

Un alegrón



Soy hincha de Boca rabioso, como habrá podido comprobar cualquiera que haya leído este blog. Pero claro, Fede, mi mejor amigo de la infancia era hincha de Independiente, a lo que se sumaba que durante mucho tiempo les envidié dos cosas: Bochini y la mística copera. Por eso, muchas veces fui a ver a Independiente -bah, en realidad, fui a ver a Bochini- durante los '80. Por suerte, les arrebatamos la mística copera, y tenemos a nuestro propio Bochini (Román, para quien no haya visto jugar al Bocha), con lo que ya no les envidio nada, y ahora la simpatía que me queda tiene que ver con mi amistad con Fede.
Pero claro, la vida me regaló otros dos grandes amigos, Matías y Agustín. Con Matías somos amigos desde hace 25 años, con Agustín desde hace 12. Ambos son de Racing. Y, a través de ellos, por verlos sufrir la mayor parte de las veces, festejar las menos, pero apasionarse siempre, fue que mi simpatía se inclinó hacia la Academia. Y también, por ver a esa hinchada increíble, estoica y fiel como no hay dos. En 2003, cuando Racing cumplió cien años, escribí esto:
"Hoy la Academia cumple cien años de existencia, cien gloriosos años teñidos de celeste y blanco, construidos con fintas y gambetas, y también con alguna lágrima. Porque el hincha de Racing sabe de la gloria y del dolor, como pocos. Por eso, como pocos, entiende del sentimiento, de la pasión interminable, del amor a prueba de balas. La Academia, club señero si los hay, primero en todo, si hasta se dio el lujo de conseguir lo que nadie ha podido superar: ¡siete campeonatos al hilo! Porque el amateurismo existe, ¡vaya si existe! En esos tiempos en los que lo que importaba era el noble amor a la pelota y no los sponsors o el partido televisado, Racing bordó un sueño de fútbol bien nuestro y, de tanto dar cátedra, se volvió Academia. Y llegó el profesionalismo y Racing volvió a ser el primero: en ganar un tricampeonato, en ser campeón de América, en ser dueño del mundo. Los Maschio, Cejas, Chueco García, Corbatta, Basile, Cárdenas, Perfumo, Fillol, Rubén Paz, el imborrable José, esos nombres que son sinónimo de glorias pasadas e inolvidables. Los Milito, Bastía, Mariano González son la promesa del mañana. ¿Treinta y cinco años sin salir campeón? ¡Qué mejor manera de templar a fuego el sentimiento celeste y blanco! ¡Qué mejor manera de dar cátedra una vez más, esta vez a los otros hinchas y en materia de la pasión! Hoy cumplís 100 años, Racing, y como decía tu hincha más entrañable "las nieves del tiempo blanquearon tu sien", es cierto, pero agigantan tu gloria. Felicitaciones, Racing. Con admiración genuina. Un hincha de Boca".
Hoy Racing bordó otra hazaña del corazón y me hizo gritar un gol ajeno como si fuera de Boca. Y este hincha de Boca se alegra otra vez, porque Racing sigue donde debe estar, donde Agustín y Matías y toda la Guardia Imperial merece que esté. Racing es de Primera, y de Primera no se va. ¡Chapeau!

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Wednesday, June 25, 2008

La pelota no se mancha



Hace 10 años laburaba como redactor de una revista infantil y se estaba haciendo una suerte de enciclopedia de la Argentina que tocaba numerosos temas: desde historia y geografía, hasta ciencia y deportes. Una conocida escritora infantil tenía a su cargo la parte de Deportes y estaba eligiendo los grandes campeones y figuras del deporte argentino: así aparecían el Diego, la Selección del '86, Reutemann, Fangio, Vilas, Sabatini, Porta... Pero faltaban el campeón del '78 y Monzón.
En una reunión de redacción señalé ambas ausencias, imaginando de todas maneras por dónde venía la mano. Monzón quedaba afuera por dos motivos: estaba en la cárcel por matar (accidentalmente) a su mujer y además ella no consideraba un deporte al boxeo. Y el Mundial '78, según su visión de las cosas, no podía estar bajo ningún concepto ya que había sido "propaganda del Proceso".
Respecto a Monzón, mi respuesta fue: "Flaca, el Diego se da con merca, ¿lo vas a sacar por eso? ¿Vas a negar la dimensión deportiva (que es de lo que estás hablando) por las desgracias de su vida personal? Además, vos no podés decretar que el boxeo no es un deporte. Si no, dejá afuera al rugby también, que puede llegar a un alto grado de violencia y no lo pongas a Porta". Obviamente no le hizo mella, como tampoco lo haría mi opinión respecto al '78.
A ver, todos sabemos en qué contexto se desarrolló ese Mundial, todos sabemos que la ESMA estaba a apenas unas cuadras del lugar en el que se jugaba la final, todos sufrimos el mismo asco al ver las imagenes de la Junta festejando en el palco, nadie tiene dudas de que el Proceso pensó en utilizar el Mundial como una formidable propaganda para el regimen. Todo eso está claro.
Pero de allí a menoscabar el logro deportivo, por esos motivos, hay una distancia importante. Por un par de razones.
La primera de ellas es futbolística. Argentina fue el mejor equipo del torneo, claramente. Incluso en el partido que perdió con Italia, lo hizo inmerecidamente. Los jugadores no estaban al tanto de lo que ocurría -con la excepción de Tarantini, que tenía un familiar desaparecido- y por otra parte estaban jugando para darle una alegría al hincha, no a Videla y cía. Argentina no tuvo el camino fácil: perdió con Italia, lo que hizo que tuviera que irse a jugar a Rosario, empató en un partido durísimo con Brasil, y tuvo que ir al alargue con Holanda, con un tiro en el palo a segundos del final. Por otra parte, repasemos rivales: Holanda, Francia, Italia, Brasil, la Polonia de esa época que era una maquinita... Jodido. Pero a casi todos ellos los superó con autoridad, jugando muy bien al fútbol.
Después está el famoso partido con Perú. Hay varias lecturas para ese partido. Lógicamente, los detractores de la Selección del '78 dan por descontado que estaba arreglado. Pero cualquiera que recuerde un poco más allá, puede enumerar un par de conceptos importantes. Argentina tenía que hacerle 4 a Perú, pero le hizo 6. Apenas dos meses antes le había clavado 4 en un tiempo y en Lima. Perú perdió todos los partidos de la segunda rueda: 1-0 con Polonia y 3-0 con Brasil. De hecho, llegó al partido con Argentina después de perder con Polonia y Brasil. Es decir, llegó a enfrentar a la Argentina derrumbado anímicamente, vapuleado futbolísticamente y eliminado de la competencia. Ergo: golear a Perú no era una misión imposible ni mucho menos. Con un panorama semejante, Argentina le metió 6 a Serbia en el último Mundial. Pero encima, antes de los primeros quince minutos de juego, Perú le metió dos tiros en los palos a la Argentina. Dos tiros que si entraban, andá a cantarle a Gardel. Cualquiera que haya jugado alguna vez, sabe que los tiros en los palos no son algo arreglable. Uno la puede tirar a las manos del arquero, o reventarla por encima del travesaño, pero nadie está capacitado técnicamente para darle adrede a un palo con la pelota en movimiento. Amén de que, quien revea el partido, se va a dar cuenta de que los peruanos le metían rigor a la marca, no era que los jugadores argentinos pasaban caminando. A lo que voy es: ¿puede haber habido un arreglo? Qué duda cabe, estamos hablando del Proceso, tratando de asegurarse el peso propagandístico que podía tener una Argentina finalista del Mundial. Pero la realidad dicta que, en primer lugar, el arreglo no ha podido ser demostrado aún. Y, en mi opinión personal, de haber existido se me ocurre que no todo el equipo peruano estaba arreglado, porque si no, no se explican ni los dos tiros en los palos, ni la vehemencia con que jugaron los peruanos. Y hay algo que me queda clarísimo: si algunos jugadores peruanos fueron a menos, los jugadores argentinos no tenían la más mínima idea.
Justamente, la vida de cronista deportivo me ha llevado a conocer a muchos de los jugadores del '78. Y qué quieren que les diga: tipos como Fillol, Luque, Kempes, Bertoni, Ardiles, el Tolo Gallego, son tipos nobles, rectos, a los que realmente les duele que los quieran poner en un papel que estuvieron lejos de protagonizar: el de cómplices de la dictadura.

La otra gran razón podría denominarse como política, aunque no estoy del todo seguro si ese es el término adecuado. En este plano, entiendo que la realidad es que en 1978, la cantidad de gente que sabía lo que estaba pasando era menor. Sacando de la película a aquellas partes interesadas (los que sabían y apoyaban que así fuera; y los que sabían, y luchaban contra lo que estaba ocurriendo), había una enorme masa de gente que no sabía de la existencia de desaparecidos, ni de los campos. Y no es algo tan extraño que así fuera. Durante la Segunda Guerra Mundial, millones de alemanes no tenían ni idea de la existencia de los campos de concentración ni de la Solución Final. Pensaban que los judíos habían sido deportados, pero no se les cruzaba por la cabeza otra posibilidad, porque no les cabía en la cabeza -además- una posibilidad tan horrorosa.
Siguiendo esa línea de pensamiento, no puede caerse en esa postura condenatoria de "deberían haber sabido, deberían haber tomado posición". No podían saberlo. E, incluso, en el caso de saberlo no tenían por qué tomar posición. E incluso si hubieran tomado posición, se torna absurdo boicotear un hecho deportivo porque los milicos quisieron utilizarlo políticamente. Aclaro esta última apreciación, por que sé que puede ser tomada para el churrete. La utilización política de eventos deportivos es un clásico de la Historia. Lo ha hecho Mussolini con el Mundial de Italia y Hitler con los Juegos Olímpicos. Y también lo hizo Alfonsín en el 86 y el Turco en el 90, llevando a Diego & Co. al balcón de la Rosada. Yo pregunto, ¿alguien fue tan pelotudo de creer que Alfonsín o el Turco tuvieron algo que ver con el éxito deportivo de esas selecciones? A lo que voy: es cierto que si los boludos volaran sería todo el tiempo de noche, pero la gente no es taaaan pelotuda. Nadie pensó que la dictadura tenía algún merito en lo que hicieron Kempes y los suyos dentro del campo de juego. Nadie. La propaganda no funcionó.
Por otra parte, como bajo toda dictadura, existía una mayoría silenciosa, que trataba de seguir haciendo su vida lo más "normalmente" posible. Alguno podrá reclamarle cobardía, pero no todo el mundo tiene por qué ser valiente. Ya lo graficó Quino alguna vez con Felipe, puesto entre la alternativa de "Morir de pie o vivir de rodillas", él eligió su "Y digo yo, ¿no es posible subsistir sentado?". Seres humanos, no superhombres. Para esa porción de gente, mayoritaria ella, que en general no sabía lo que ocurría más allá de la propaganda oficial, el Mundial era una buena excusa para estar unidos con lo único que parece capaz de unir a la gente en este país: la Selección. Y entonces festejó y disfrutó conforme a la dimensión del evento: Argentina campeón del mundo por primera vez.
No se puede buscarle la quinta pata al gato siempre. No me cierra el concepto bushiano: estabas a favor o en contra de la dictadura. Si no tomabas posición eras cómplice. Dejemos la ausencia de grises para Hebe, o para Patti. Porque si se asume esa postura, todo lo que haya sido hecho en cualquier campo, entre 1976 y 1983, es pausible de ser repudiado como posible propaganda dictatorial o como escapismo burgués. Reutemann, Monzón, Vilas, Boca e Independiente campeones de América e Intercontinental, la Selección Juvenil '79, tanto como cualquier hallazgo científico, o como cualquier talento artístico que no se haya exiliado (una porción muuuuy grande). Utilizando ese criterio cualquier cosa se vuelve cuestionable. Y ahí es cuando, queda claro, se está meando fuera del tarro.

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Monday, June 23, 2008

A lo Boca

Tarde helada y cancha techada sobre Dorrego. Raphael, delantero brasileño que juega en el Palermo FC (equipo en el que disputamos torneos los sábados) nos propone aprovechar el receso de nuestro campeonato y hacer un cinco contra cinco. Juntamos los cinco (para los que los conocen: Gustavo, mi primo Hernán, Tweety, Fer y quien esto escribe) que se animaban en una tarde en la que Italia-España invitaba a quedarse en casa, abrigaditos y mate en mano, y partimos para jugar contra "algunos compañeros del hospital", según definición de Rapha, médico él.
Claro, al llegar recordamos que a Rapha le gusta hacer este tipo de cosas. Porque los "compañeritos" resultaron ser otros cuatro brasileños, con pinta bien futbolera ellos y promesa de pintarnos la cara. Las cosas quedaban planteadas entonces para un Argentina- Brasil, con el orgullo a prueba.
Mi experiencia en partidos "internacionales" incluía enfrentamientos contra equipos de Uruguay, Colombia, Italia y Estados Unidos, pero nunca había tenido la suerte de enfrentar a un equipo brazuca.
Para qué. La cosa arrancó como para imaginar una pesadilla futbolística: a los 10 minutos los muchachos estaban 4-0 arriba, con tacos, caños y firuletes incluidos. Pintaba fiero y una ya les veía en la cara esas sonrisitas socarronas que los caracterizan cuando están bailando al rival. Y más si el rival es argentino.
Lógicamente, eso nos tocó el orgullo: no pensábamos perder este partido. Cuestión que nos ordenamos, empezamos a pelear cada pelota como si fuera la última, nos cerramos mejor atrás y salimos rápido del medio para adelante... ¡y les dimos vuelta el partido!
La alegría duró poco. El exiguo gol de ventaja se esfumó como por arte de magia gracias a una seguidilla de cuatro goles brasileños. Estábamos tres abajo, lo que nos obligó a una nueva remontada. Esta vez fuimos nosotros los que nos pusimos cuatro goles arriba. Sin embargo, ellos empezaron a acercarse y, faltando cinco minutos, estábamos apenas un gol arriba. En el interín, la cosa se había puesto áspera, y se debatía por cada pelota dudosa. Por suerte no hubo ningún posible penal...
Supuestamente, el partido terminaba a las 18 horas, sin embargo, los equipos que jugaban después de nosotros nunca vinieron. Fue así que, faltando un par de minutos para las 18, les planteamos poner una hora de finalización para el encuentro, cosa de evitar suspicacias si lo terminábamos a las 18, con nosotros 1-0 arriba. Se convino seguirlo hasta las 18.20.
Esos últimos veinte minutos fueron gloriosos, porque ellos se vinieron con todo a buscar el empate, tiraban de todos lados y Gus sacaba a destajo, mientras nosotros corríamos lo que ya no podíamos para mantener ese gol definitorio. Pero tampoco comemos vidrio, y observando cierto desalentamiento del rival ante la imposibilidad de empatar, empezamos a toquetar la pelotita y con un par de contraataques fulminantes estiramos la ventaja hasta hacerla irremontable: 4-0.
Qué quieren que les diga, fulbito de entre casa sí, pero me alegró la semana.

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Friday, June 06, 2008

Con el orgullo intacto



Cuando, una vez consumada la derrota de Boca, empezaron a sonar petardos y bombas de estruendo cerca de casa, no sentí lo que hubiera sentido en otro momento. Lejos de la bronca, lo que me generó esa serie de sonidos fue vergüenza ajena por un lado, y un tremendo orgullo por el otro. Vergüenza ajena no porque alguien festeje la caída de un archirrival: esto es fútbol, y el folclore dicta el festejo ante el dolor del enemigo más odiado. Sí vergüenza ajena porque llegar al extremo de oblar dinero para pirotecnia celebrando un triunfo ajeno como propio, me parece una exhibición desmesurada de falta de amor propio. Y también vergüenza ajena porque sé positivamente que no solo los plumíferos de Núñez celebraron nuestra caída, sino también muchos, pero muchos hinchas de otros equipos, que se amuchan en una lamentable legión de "anti Boca". El súmun llegó con el gaste de un hincha de ¡Quilmes! a quien no tuve más remedio que pedirle que primero regrese a Primera. Después nos dicen soberbios, pero tammbién hay algunos a los que les gusta meter la cabeza en la boca del león...
La verdad es que el festejo plumífero es lógico y previsible, pero también me causa cierta pena. Digamos que después del episodio con las aves negras, en esta misma Copa, sumada a la seguidilla de eliminaciones, a cuál más lamentable, es como que el festejo debería ser tan inevitable como moderado. Pero no, hay un descarado derroche de caradursimo.
En el caso de los "anti Boca", qué decirles. La verdad es que siempre, pero siempre, -con la excepción de tu grato nombre, lógicamente- quiero que gane un equipo argentino, más aún si el rival es brasileño. Pero bueno, hay veces en que la envidia nubla la vista por completo.
Y ahí viene la segunda sensación. Es que todo esto no hace sino remitir a la remanida "Ladran Sancho...". Porque una vez más fue Boca el equipo argentino que llegó más lejos en la Copa, a pesar del enooorme listado de contratiempos que sufrió (lesiones de jugadores clave en momentos clave y suspensión de la cancha para instancias definitorias, por mencionar un par), porque digan lo que digan Boca es el mejor equipo de Argentina y de América de los últimos diez años, porque cambian los técnicos y los jugadores pero Boca ganó 16 títulos de 1998 para acá (más que algunos que ahora nos gastan ganaron en toda su historia), porque otros boconean pero lo miran por TV...
De hecho, la superioridad de Boca sobre los plumíferos de Núñez es tal que, no solo los fuerza a festejar únicamente títulos locales, sino que pueden hacerlo merced a la generosidad boquense. ¿Cómo es eso? Fácil. Basta repasar los títulos locales de ambos en el siglo que corre para darse cuenta que River solo obtuvo torneos Clausura y que esos torneos los obtuvo cuando Boca estaba jugando la Libertadores (2000, 2002, 2003, 2004 y seguramente 2008). Cuando Boca no jugó la Libertadores 2006, el torneo Clausura fue para el xeneize. De hecho, en general, y a pesar de estar peleando en ambos frentes, Boca logró al menos estar entre los tres primeros puestos en esos torneos. Los Apertura, cuando Boca no juega la Copa, son generalmente nuestros (2000, 2003, 2005). Me temo que no hace falta agregar mucho más a eso.
Pero, volviendo estrictamente al tema que nos ocupa, que es esta reciente eliminacón de la Copa, decía que fuera de la lógica tristeza por la ilusión extinguida, siento un gran orgullo por este equipo que, sin dudas fue el mejor del torneo. Y fue el mejor del torneo principalmente por su actitud, por la manera de plantarse en cada partido, por ser local en cualquier cancha. Eso habla de grandeza, habla de mística. Pero se sabe, esto es fútbol y el campeón no siempre es el mejor equipo. Esto que le ha cabido alguna vez a algunos Boca campeones, le cabe a aquel que gane la Copa en esta oportunidad.
De hecho, atendiendo a las razones estrictamente futbolísticas, creo que Boca se eliminó solo. Es que padeció dos defectos graves durante todo el torneo, que nunca pudo solucionar: nunca encontró el cerrojo atrás, y le falló demasiado la llave adelante. Durante todo el semestre, Boca padeció demasiado en defensa, incapaz de controlar el juego áereo rival, sufriendo cada pelota cruzada, pagando cada error con un gol en contra. Es cierto que Caranta no fue el Caranta del año pasado, se lo vio dubitativo, tierno para cortar los centros, incapaz de adueñarse del área chica. Es cierto que Cáceres arrancó muy flojo y que Maidana se manda al menos una cagada por partido. Todo eso es cierto. Tanto como que hay dos enormes atenuantes.
El primero es que se marcan estos problemas defensivos como responsabilidad de Ischia, se dice que el tipo no trabaja el tema. Pero esa aseveración soslaya un detalle fundamental: en casi todo el semestre, Ischia no pudo armar la misma defensa dos partidos seguidos. Y cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que es indispensable una continuidad de nombres para poder lograr coordinación defensiva. Pero se lesionó Ibarra, se lesionó Cáceres, se lesionó Paletta y se lesionó Morel. Y así, un día jugaba Maidana de lateral y otro día de central, un día estaba Alvaro, otro Monzón, otro Roncaglia...
A eso hay que sumarle otro concepto estrictamente futbolero: la manta corta. Boca ataca y mucho. Como todo equipo que así lo hace -River es otro caso- es muy difícil mantener el equilibrio. Es casi imposible no quedar expuesto atrás, generándole espacios al rival. Es el precio que se paga a una actitud netamente ofensiva. Cuando Bianchi armaba equipos equilibrados, se lo tildaba de defensivo. El gataflorismo hace estragos.
El que sí es un tema es la falta de gol. Hace mucho, pero mucho tiempo que no veo un equipo de Boca que genere tantas situaciones de gol por partido. Boca tuvo mucho volumen de juego en la mayor parte de los partidos del año -más allá de los giles que no entienden nada y siguen con la aburrida cantinela de que jugamos para tirarle centros a Palermo-, armando buenos circuitos de toque con Román, Dátolo y Chávez, con variantes, llegando por afuera o triangulando. En general, Boca debería haber ganado muchos partidos por goleada (Fluminense, Cruzeiro, Atlas, Huracán, Olimpo, Arsenal, Independiente, entre otros) pero terminó empatando, ganando ajustadamente, o incluso perdiendo. Y eso se debió a la enorme cantidad de goles dilapidados, algunos de ellos de manera realmente increíble. Es ahí donde realmente veo un problema al que no le encuentro demasiada explicación, aunque me queda claro que lo pagamos carísimo...

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Thursday, May 29, 2008

¿Me la querés complicar, fenómeno?


Ay, ay ,ay. Contra un equipo brasileño, que además juega bien en serio, no se pueden cometer errores, y menos si son de fútbol cinco. Igual lo banco a Migliore, porque no es mal arquero. Pero la cosa va a estar jodida allá, qué duda cabe. Porque estos muchachos juegan mejor que el Cruzeiro o el Atlas. Tocan mucho, son rápidos, triangulan de lo lindo y tienen buenos pies en Thiago Neves, Conca, Cicero y los laterales volantes. A diferencia de otros equipos brasileños, también se saben cerrar bien atrás cuando defienden. Esta claro, es un rival muy coplicado. Pero...
Primero y ante todo: esto es Boca. A diferencia del resto de los equipos, Boca va a salir a jugar allá como si estuviera en La Bombonera, sabiendo además que le alcanza con ganar 1-0 para pasar. Y habrá que ver qué hace el Flu: si sale a tratar de hacer pesar la localía, o si especula con que el 0-0 y el 1-1 lo clasifican. Sería hermosa la segunda opción, porque si se meten a aguantar el resultado, Boca lo gana seguro. Y en el plano defectos del rival, podría decir que Washington me pareció impresentable, que el arquero sacó un par pero me huele a vendedor de humo, y que atrás toman muy mal las marcas, aunque eso suele suceder con los equipos brasileños.
De todas maneras, como siempre, la fe está intacta.

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Thursday, May 22, 2008

Shhhh


Tomen nota. Así se hace. Exactamente así. Se llama mística.

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Monday, May 05, 2008

Es para vos...



Este clásico me resultaba difícil. No lo veía bien a Boca atrás, y estaba claro que veníamos dilapidando demasiadas situaciones de gol. Pero, por otro lado, el River de Simeone me parecía muy ganable, esencialmente porque es un equipo inconsistente, que no termina de tener en claro a qué juega y que depende en exceso de una buena tarde de Carrizo, o de sus dos delanteros. Pero, la cosa empezó a facilitarse cuando Simeone decidió no poner a Abreu e insistir con el invento Sánchez; cuando dejó afuera a Augusto para jugar sin volante por derecha; o cuando nos obsequió la presencia de Gerlo en vez de Ferrari. De un plumazo nos liberó de tres problemas: una torre que ayudara a defender y que además generara peligro en nuestra área; todo lo que aporta el mejor volante de River, además de desequilibrar su propio mediocampo y dejar el callejón abierto para que lo explote Dátolo; la salida y manejo que aporta Ferrari, en contraste con la nada absoluta que es Gerlo como jugador (???) de fútbol. Gracias, Cholo.
Claro, no puedo negar mi preocupación cuando ví que Román estaba en una tarde flojita, lejos de sus jornadas gloriosas ante River (ante el que siempre es figura) y que Rodrigo necesita urgente que le den un DVD con goles de Mastrangelo, Graciani, el Manteca, el Chelo y Guillermo, a ver si aprende de una vez por todas cómo debe definir un puntero derecho. Porque el problema de este muchacho es realmente grave: define al cuerpo y por arriba un mano a mano en el que tenía todas las opciones, algo que repitió con Cruzeiro y Newell's. A ver, Rodri: gambeteas al arquero, se la tirás por arriba, lo fusilás, o se la cruzás por abajo al segundo palo. Cualquiera de esas, menos las que elegiste.
Sin embargo, lo veía al Titán comiéndoselo crudo a Tuzzio, lo veía al León Battaglia cortando todo y más, lo veía a Morel quitar y salir como si fuera Beckenbauer, lo veía a Cáceres jugando como se espera que juegue y me empecé a sentir más seguro. Había actitud, esa que faltó en el último clásico. Y, por su lado, River no mostraba nada. Pero nada, en serio. Hace milenios que no veo un equipo tan desordenado tácticamente (miento, he visto equipos de La Volpe, pero hay cosas que es mejor olvidar). River se anula solo por la disposición de sus jugadores en la cancha: Falcao queda a kilómetros de los volantes; es imposible ganar el medio con un solo jugador (Ponzio), Abelairas le pega bárbaro, pero ¿de qué juega?; el Burrito necesita jugar más arriba, donde lo pone Simeone lo mata, porque ya no tiene la velocidad y la reacción de otras épocas; y Buonanotte y Sánchez se superponen en vez de complementarse. La verdad es que nos facilitaron el trabajo. En mi vida ví a River llegar una sola vez a nuestro arco en todo el partido... ¡y eso fue a los 39' del segundo tiempo!
Fue así que, con un Riquelme intermitente, un Palacio que puso huevos pero definió horrible, y Dátolo y Ledesma discontinuos, Boca se apoyó en la actitud fundamentalmente, para ganar un clásico que terminó siendo sencillo, fácil diría. Un clásico al que le faltó aunque sea un gol más, para tener un score más ajustado a lo que se vio en la cancha. Pero bueno, el gol es algo que no sobra ultimamente por la Boca. Lo que sobra, es alegría.

UNO X UNO: Boca
1- Caranta (5): Espectador de lujo
20- Maidana (6): Bien, controló su sector y no se mandó ninguna cagada grosera (suele mandarse una por partido).
6- Cáceres (7): Sacó todo por arriba, la revoleó cuando hacía falta y se deglutió a Falcao. Impecable.
3- Morel (8): Un fenómeno. Impasable y saliendo de atrás con categoría. Contagio puro. Una desgracia su lesión.
18- Monzón (6): Muy bien, se bancó los firuletes improductivos de Sánchez y lo mandó a vender humo a Núñez.
8- Ledesma (5): Se nota que hace rato que no juega. Muy impreciso en las entregas, aunque ayudó bastante en la marca.
5- Battaglia (10): Descomunal partido del León. No solo metió un golazo, fue un pulpo en el medio, distribuyó con criterio y fue el abanderado de la actitud del equipo.
23- Dátolo (6): Alternó buenas y malas, pero le puso actitud y las buenas que tuvo fueron de lo mejor de Boca en ofensiva.
10- Riquelme (5): Lejos de la figura estelar que suele ser en los clásicos, igual se las arregló para meter un par de estocadas, le marcó el camino a Dátolo para ganar el medio, metió una rosca perfecta para el gol de Battaglia, y contagió a sus compañeros.
14- Palacio (5): Se valoran las ganas, el esfuerzo, la colaboración con el equipo, pero Rodrigo sigue sin rendir contra River. Y debe mejorar la definición, urgente.
9- Palermo (7): No se le dio el gol. De hecho, no tuvo muchas situaciones. Pero se lo devoró a Tuzzio, le metió un pase gol increíble a Palacio, y jugó como se deben jugar estos partidos.

Chávez (6): Bien el pibe, encarador y atrevido. Promete mucho.
Roncaglia (6): Entró a hacer al aguante y se la bancó.
González (4): No termina de convencer el uruguayo, demasiado acelerado para su propio bien.

UNO X UNO: River
1- Carrizo (7): El único que mostró personalidad. En el gol no tuvo nada que hacer, pero sí le tapó el mano a mano a Palacio, además de otras buenas intervenciones.
14- Gerlo (3): Horrible. Y eso que Palacio no tuvo una gran tarde. Inexplicable que este muchacho juegue en la primera de River.
2- N. Sánchez (2): ¿Jugó? Nadie se dio cuenta.
6- Tuzzio (2): Perdió toooda la tarde con Palermo.
3- Villagra (3): Otro que no aportó ni en defensa ni en ataque.
25- Ponzio (4): Perdió a Battaglia en el gol, y perdió la desigual batalla en el mediocampo. En su defensa hay que decir que no se puede se el único recuperador en mitad de cancha (salvo que seas Battaglia, obvio).
38- Abelairas (4): Lo dicho,le pega como los dioses, pero ¿de qué juega?
10- Ortega (4): El Cholo lo mata poniéndolo de volante derecho, así mucho no iba a poder hacer.
21- A. Sánchez (2): La justa dimensión de un jugador hiperdimensionado. No entendió lo que es un River-Boca y no entiende la diferencia entre jugar al fútbol y jugar al fulbito.
30- Buonanotte (5): Quizo mostrar el camino, pero le faltó compañía. Se fue diluyendo en la impotencia.
9- Falcao (4): es un excelente delantero, qué duda cabe. Pero si tiene que jugar todo el tiempo de espaldas al arco y no le llega nunca la pelota...
Augusto (5): Para mí es el mejor volante de River. Inexplicable que haya estado en el banco, aunque se agradece.
Rosales (4): Qué lejos está de aquel gran jugador de Newell's...
Abreu (4): Tuvo la única de River y cabeceó hacia arriba lo que era cabezazo hacia abajo...

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Thursday, April 03, 2008

¡¡¡Caiate, caiate, caiate que me desesperás!!!



La verdad es que La Volpe consigue sacarme. No debería, porque uno ya sabe quién es el que está hablando. Pero justamente esa es su única virtud: ser campeón de la lengua. Gracias a su labia, consigue la atención que sus condiciones como técnico no pueden lograr ni por asomo. Pero, a ver, este tipo le dice a Bianchi que no puede dirigr en México porqueno conoce el medio, y él vino al fúbol argentino sin conocerlo, y así terminó odiado por sus jugadores, y estrellando la Ferrari del Coco. Él tilda a Bianchi de ser de cabotaje, cuando Bianchi ganó cuatro Libertadores -que yo sepa son torneos internacionales- y tres Intercontinentales, como para dejar en claro que el amado fútbol europeo de La Volpe sucumbió ante el 4-3-1-2 que él defenestra, y además no se las ganó a cualquiera, se las ganó al Milan (dos veces) y al Real Madrid. Como si no alcanzara con los 14 títulos del Virrey para cerrar la inmensa bocota de La Volpe, hay que agregar que los consiguió con los dos equipos con los que La Volpe fracasó estrepitosamente. Y también sería bueno recordarle a La Volpe que antes de hablar de los fracasos europeos ajenos se pregunte por qué él jamás dirigió en Europa. Amén de que si empezamos a enumerar títulos, el contraste entre el monigote éste y el técnico más ganador del fútbol argentino, habla por sí solo.
Respecto a Román... en fin. Capaz que todavía no se dio cuenta quién lo dejó afuera de la Libertadores 2007, además de abrocharlo en el torneo local. Avísenle que el DVD de la Libertadores lo consigue en cualquier Musimundo. Y recuérdenle a este muchacho, que por sus "fracasos" en el Villarreal, Román fue nominado dos veces consecutivas al Balón de Oro, que llevó al Villarreal a la semifinal de la Champions, y que en la Selección fue el artífice de la mejor campaña en Mundiales desde el '90, del último triunfo ante Brasil (golazo incluido), y campeón mundial juvenil jugando en altísimo nivel (no de suplente del suplente, o de boquilla, como La Volpe). Este buen hombre debería saber que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Particularmente cuando estas palabras no vienen avaladas con hechos, la única manera de que no suenen a hueco.

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Friday, March 28, 2008

Esto es Boca


"¿Cómo?", dice Rodrigo después de devorarse la cancha, después de dejar en claro su enooorme dimensión de jugador. "Esto es Boca", le contesta a los payasos chilenos que llegaron al delirio de considerar que Boca - Colo Colo es un clásico de algún tipo. Bastan las palabras para silenciar semejante absurdo: clásico de Boca es River (como dijo el Titán), o Real Madrid, o Milan, o Sao Paulo, pero ¿Colo Colo?. Le falta -al igual que al fútbol chileno- mucho camino por recorrer, muchos títulos por ganar, muchas jornadas épicas (como la de anoche), mucha garra, mucha mística. Esa mística que los muchachos pusieron en cancha ayer, para dejar en claro cuál es la verdad en el único lugar posible: el verde césped. Esa mística que construye escenarios de esos que solo se ven en Hollywood. ¿O no es de película jugar 70 minutos con uno menos y pasarle por encima a tu rival a pura personalidad? ¿O no es Hollywoodense el enorme Titán, cargándose el equipo al hombro, inventando un penal, errándolo, y a puro amor propio emparchando el error apenas un minuto después? ¿O no es cinematográfico que el "muchacho", el héroe de la película, sea ese rubiecito con cara de bueno, que vuela por toda la cancha y mete el tercero, por el que luchó toda la noche?
¡Qué lindo es el fútbol cuando es así, como anoche! Tan lleno de vaivenes emocionales, de condimentos -expulsiones, penales errados, errores arbitrales, desventaja en el marcador, goles épicos- que le dan dramatismo bien entendido. Y qué orgullo me da cuando veo a ese equipo, con esos jugadores, con esos huevos, con esa camiseta. Qué orgullo ser de Boca, carajo. Esto es Boca, el Campeón de América. ¿Se entiende Colo Colo? Tu clásico buscalo en Santiago. En América, hay uno solo, y como bien dice Martín en la foto de abajo: "Ojo, miren bien, porque se despertó el campeón".

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Sunday, October 07, 2007

Crónica de una paliza anunciada

Tengo que reconocer, aunque me duela, que hablando con mis amigos riverplatenses en la previa, les reconocí que como nunca estaba convencido de que iba a haber triunfo millonario. Y si bien el fútbol supone ser la dinámica de lo impensado, creo que guarda cierta lógica. Lógica que explica por qué River le volvió ganar a Boca y, aunque sea por un partido de diferencia nomás, pero en lo que va del siglo invirtió la paternidad. Es que se nota que Daniel aprendió bien las lecciones de los '90, cuando sin importar quiénes jugaran, perdía todo clásico habido y por haber. Pero claro, ahí está la lógica de la que hablaba: en aquel entonces, River no paraba de lograr títulos -¡incluso internacionales!- mientras Boca lo miraba por TV. Y el xeneize no tenía otra: tenía que ganar el clásico a como diera lugar. Entonces había otra actitud, otra concentración, otro hambre de triunfo, que es el que nace de estar entre la espada y la pared. Pero ahora, en el nuevo siglo, la taba se dio vuelta. Boca se cansa de dar vueltas olímpicas, mientras River se cansa de dar pena. Y a los primos no les queda otra que ganarnos, para evitar un suicido masivo. Y Boca no va a jugarlo con el convencimiento y la actitud necesarias para estas circunstancias. Por eso era cantado que perdíamos. Por eso y por otra cosita más, que no es secundaria: los jugadores. A estos jugadores de muy buen nivel futbolístico, de buen pie para hablar en términos passarelianos, les falta otra cosa: fibra o huevo, si lo prefieren. Faltan los Bermúdez, los Serna, los Schiavi, los Burdisso, los Cagna, los Riquelme, los Melli... Esos tipos que te llevaban el equipo adelante en base a personalidad, no solo para jugar o meter, sino para plantarse, convencidos de como dijo alguna vez Bermúdez "clásico es clásico. Ellos (River) saben lo que pasa".
Dejenme decirlo claro: la derrota de Boca de hoy era previsible. Pero lo que no puedo tolerar es la falta de actitud, el no rebelarse contra la adversidad y entregarse mansamente como lo hizo Boca hoy. Fue lamentable. River fue un ganador de punta a punta, absolutamente merecido y que debió haber hecho más goles. Tuvo el control del partido en todo momento, no sufrió apremios y hasta pareció sobrarle paño por momentos. Presionó en todos los sectores, ganó todas las divididas y después simplificó en el toque, para llegar con profundidad, lastimando en serio. Boca fue solo desconcierto, traslado lento y previsible, falta absoluta de reacción anímica y futbolística. Me hizo acordar al partido que perdimos en 2004, por el mismo resultado, y que le costó el puesto a Brindisi. Aunque creo que ese lo peleamos un poco más...

1- Caranta (7): Un de los pocos que se salvó. Evitó un par de goles cantados y en los que le hicieron no tuvo nada que hacer. Lo que sí tuvo fue la actitud que hay que tener en un superclásico.
4- Ibarra (4): Lo salvó la actitud, porque por su sector llegaron los dos goles de River.
20- Maidana (3): Al límite todo el tiempo, perdió siempre con Falcao.
23- Paletta (3): Muy mal. Descontrolado. Cometió un penal de una torpeza inaudita.
3- Morel (4): ¿Se olvidó de jugar? Al menos tuvo los dos únicos remates al arco de Boca en todo el partido.
8- Ledesma (4): Viene bajando el nivel desde hace rato. Hoy no fue la excepción, pero al menos intentó.
24- Banega (2): Parece que no aprendió del último clásico ¡Largala nene!
19- Cardozo (3): Otro que no levanta. Buscó al menos.
11- Gracián (5): Trató de manejar la pelota y metió tres pases filosos en el primer tiempo, desaprovechados por los delanteros. Debió salir Neri, no él.
14- Palacio (4): Que es un estupendo jugador, no hay dudas. Que en los clásicos demuestra cierta baja temperatura pectoral, tampoco hay dudas.
9- Palermo (1): A Martín lo amo, como queda en claro para cualquiera que haya andado por este blog, pero lo de hoy fue como jugar con uno menos.
5- Bataglia (5): Debió jugar desde el vamos, por Neri. Le puso actitud y con él se ganó cierto control de pelota, aunque erró varios pases.

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Monday, July 16, 2007

Ahí está la puerta

Se impone hacer otras consideraciones, porque si bien el mufismo del Pupi es inobjetable, está claro que no es el único causal del fiasco de ayer. Y he de empezar esta reflexión cayéndole impiadosamente a otro que lleva sobre sí una teórica aura de irremplazibilidad y que en realidad exige un remplazo urgente: el Ratón Ayala. El Ratón es el Gran Capitán de la Camada Pierdetutti instaurada por Passarella a partir de 1994. Porque este muchacho, enorme cabeceador y en otros tiempos buen tiempista, es el primero en la fila a la hora de mancar en los partidos chivos -eso de lo que acusan a Román-, y procedo a enumerar:

1- Ayer durmió en el gol de Baptista, y convirtió un increíble gol en contra. Ambos tantos sentenciaron la suerte de Argentina, particularmente por los momentos en que se dieron y por la debacle anímica que generaron.
2- De la misma manera durmió en el gol de Adriano del 2004, que llevó a los penales que le dieron el título a los brasucas.
3- No contento con eso, durmió en el gol de Klose en Alemania, que llevaron a los penales, donde él y otro perdedor consuetudinario (el Chuchu "Pecho de heladera" Cambiasso) erraron para que nos quedemos afuera.
4- Claro, él ya sabía de dormirse en Mundiales, porque en 1998 fue espectador de lujo para ver cómo Bergkamp bajaba ante sus narices un pelotazo de 50 metros para meter el gol que nos dejó afuera.
5- Pero como lo testimonian su más de un centenar de partidos en la Selección, el Ratoncito fue trabajando esa costumbre desde pibe. Y por eso en Atlanta '96 se quedó enganchado para que Nigeria pusiera el 3-2 en la final de los Juegos Olímpicos.

Claro, aparecerán los mogólicos que te insitirán con que Burdisso no puede ser el 2 de la Selección porque -en esa increíble costumbre de calificar de perdedores a tipos que se cansan de ganar títulos- es un burro y un perdedor. Un tipo que con 22 años ya había ganado Libertadores e Intercontinentales en Boca, un Mundial Juvenil, una Medalla de Oro en Atlanta y que logró algo que parecía casi imposible: que el Inter salga campeón.

Hay que entender que esto es fútbol. Y el fútbol es un estado de ánimo. Ese estado de ánimo se contagia. Y si vos tenés perdedores como base de tu Selección, van a transmitir esa onda y vas a perder. Punto. No tiene vuelta, ni discusión posible. Lo sabe cualquiera que haya jugado al fútbol. Y, aunque en sus clubes la rompan y hayan ganado títulos, en la Selección hay determinados jugadores que han construído una gran bola de nieve hecha de derrotas. Le pasó a River en los '90 contra Boca. Se tuvieron que ir los Hernán Díaz, los Astrada, los Berti, los Celso Ayala, para que River alivianara un poco la paternidad xeneize (solo un poco ,¿eh?, tampoco se la vayan a creer). Bueno, es indispensable que los Zanetti, Ayala, Cambiasso, Verón (Ortega, el Kily y el Piojo están afuera hace rato, por suerte), Crespo -y eso que es un enorme goleador, pero carga con el karma- lo miren por TV. Y sumo al Pato, que no pertenece a ese grupo, pero que está demasiado lejos del Pato de la Boca...

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Sunday, July 15, 2007

Eterna amargura de una mufa sin retorno

¿Qué se puede decir? Pasó lo que suele pasar en los clásicos, en los que el que va de punto juega como si se le fuera la vida en ello y termina ganando. ¿Qué Brasil tuvo culo? Sí, siempre lo tiene. Si la de Román entraba en vez de pegar en el palo, estaríamos hablando de otro partido. Pero Brasil siempre le da una mano al culo natural que tiene. Entonces te hace un partido como el de hoy, te pone tres tipos encima de Román, tres encima de Messi, presiona, sin parar, hace faltas todas las veces que la tolereancia del árbitro se lo permite y así maniata a la Argentina. Y después, se sabe que si tienen alguna, lo más probable es que te vacunen: tuvieron dos y la mandaron adentro, y nosotros como si hiciera falta, contribuimos con el gol de Ayala. No tiene vueltas: Brasil no jogo bonito, pero jogo efectivo. Y eso siempre paga en cash.
No les voy a mentir: ya la cosa me olía mal desde el vamos. Había como un excesivo triunfalismo, epitomizado por Canal 13 y su onda chauvishow, condimentada con el antiriquelmismo desaforado de Macaya. Pero no era solo eso, no.
El tema era otro. Había un nombre que me retumbaba en la cabeza como una profecía de derrota inexorable. Sí, sí. Estoy hablando de él. Es que, ¿cuándo por el amor de Dios, cuándo vamos a entender que el Pupi Zanetti es mufa? Pekerman lo dejó afuera e hicimos el mejor Mundial desde el '90. Bielsa lo dejó afuera y Argentina ganó el Oro Olímpico, nuestro único título desde que el Pupi juega en la Selección. ¡Papá, si hasta el apodo te vende que el tipo es mufa! Con el Pupi como común denominador, Argentina llegó a tres finales y las perdió todas. En el Inter le pasó lo mismo. Solo pudo salir campeón cuando le dieron el título tras sacárselo a la Juve. No me hablen del último de todos: un título sin la Juve ni el Milan en la disputa, no es título. Y no lo digo en joda, ¿eh? La gente mufa existe. De hecho, antes del partido, cuando mi amigo Dorian (brasileiro él) me dijo que ya eramos campeones, yo le dije: "Pará, que juega Zanetti". Y jugó nomás. ¿Sabés quién es el campeón?

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Monday, April 16, 2007

"Equipo chico la puta que te parió..."

Sí, ya sé, el título no derrocha objetividad, pero me gustó el cantito. Vamos al clásico.
El fútbol, se sabe, está hecho en enorme medida de sensaciones. De allí que muchos hinchas -y también periodistas- se hayan ido con la idea de que River podría haber ganado ayer, de que fue superior a Boca en el segundo tiempo, y de que mereció el empate. Bueno, nada más lejos de la realidad.
Basta con hacer un repaso de las posibilidades de ambos durante el partido, para darse cuenta. Cuando hablo de posibilidades, me refiero a jugadas netas de gol, evitadas por el arquero, los palos, o la impericia de los delanteros. Bien, de esas, Boca tuvo 9 -contando el gol de Ledesma- contra 1 de River, en el primer tiempo. Y en el segundo, hubieron 4 -contando el tanto de Rosales- de River, contra 3 de Boca. Más claro, echale agua.
Pero se puede ser más claro aún. El partido pasó de un baile de antología en el primer tiempo, en el que si Boca repetía la efectividad que tuvo contra Gimnasia hubiéramos estado hablando de goleada histórica, a un encuentro parejo y de ida y vuelta en el segundo tiempo. Los que hablan de "un tiempo para cada uno" vieron otro partido. O se dejaron llevar por las sensaciones. Sensaciones fundamentadas en que, no pudiendo jugar peor que en el primer tiempo, River se dedicó a presionarlo a Boca durante los primeros 25 minutos del segundo. De esa manera le cortó la circulación, le sacó la pelota y la iniciativa, lo partió en dos, le empató y, sobre todas las cosas, evitó que Boca lo goleara. Pero nunca logró convertirse en el dominador del partido y, por añadidura, volvió a perder el control del mismo en los últimos veinte minutos, cuando Riquelme consiguió escaparle a las marcas y Boca empezó a arrinconarlo a River contra un arco. De hecho, en el pasaje de cierto dominio riverplatense, el equipo de Passarella apenas generó una situación neta: el gol de Rosales. Es decir, el teórico dominio plumífero no se tradujo en llegadas, sino en el control de la pelota y en cierta iniciativa. Las llegadas de River que pudieron terminar en gol, se dieron en los últimos cinco minutos (dos de Ruben y una de Beluschi), de contrataque, y tras zafar de tres netas de Boca (Palermo, Riquelme, Cardozo). Lógicamente, como esas llegadas se dieron tan sobre el final (la primera de Ruben fue en el minuto 46, y la segunda en el 48) algunos alucinaron con que River merecía ganar y que jugó mejor que Boca en el segundo tiempo. Pero, lo dicho, son sensaciones. River deberá aprender de una vez por todas a leer la realidad de lo que produce, si es que pretende recuperarse. Ya hubo una crónica de debacle anunciada cuando ganó tres partidos seguidos en el último minuto, con más culo que cabeza, y se creyó que estaba jugando bien, para chocar luego con la triste realidad. Boca deberá replantearse seriamente que perdondar tanto redunda en tragos amargos. Le pasó ayer con River, le pasó con el Bolívar allá y con el Cienciano acá, comprometiendo su clasificación en la Copa.
Acá van los puntajes:
1- Caranta (5): Casi no la tocó. Transmitió seguridad. En el gol no tuvo nada que hacer.
4- Ibarra (6): Cumplió. Se proyectó con criterio y no le llegaron demasiado por su punta.
6- Díaz (7): De lo mejorcito atrás. Anticipó muchas.
3- Morel (6): Gran primer tiempo, bajó en el segundo.
30- Clemente (6): Tuvo un primer tiempo de Selección, impasable en defensa e incisivo en la proyección. Bajó mucho en el segundo, donde Rosales lo tuvo mal.
8- Ledesma (8): Hizo el gol, recuperó, se corrió todo, hizo todos los relevos, tocó con criterio. La rompió.
25- Banega (5): En el primer tiempo recuperó y entregó la pelota, pero le quitó fluidez al toqueteo de Boca por excederse en el traslado. En el segundo, no solo no aflojó con eso de no largarla rápido, sino que termino perdiendo demasiadas pelotas por no hacerlo.
19- Cardozo (3): Horrendo lo de Neri. No tuvo el más mínimo peso en el partido. Fue el peor jugador de Boca.
10- Román (9): El primer tiempo fue para ponerle un marco. La gastó. En el segundo pudieron controlarlo durante los primeros 25 minutos, pero después volvió a resurgir.
14- Palacio (5): Rodrigo anduvo muy bien en el primer tiempo, cuando les pintó la cara a Ferrari y a Domínguez, pero se perdió tres goles hechos. En el segundo no pesó tanto.
9- Palermo (5): Importante pivoteando y aguantando la pelota, falló en lo suyo: el gol. Se comió uno por definir mal de derecha e, insolitamente, tiró por arriba un cabezazo de esos que suelen ser gol.

1- Carrizo (10): Le sacó dos a Palacio, una a Palermo, una a Neri, dos a Riquelme... Con otro arquero, Boca ganaba 5 a 0.
4- Ferrari (3): Solo le vió el número de la camiseta a Palacio. Jamás se proyectó. Debió irse expulsado en el PT por una plancha descalificadora a Banega.
2- Tuzzio (5): De lo más decente de una defensa de terror.
20- Nazzutti (4): Está claro que jugó por cábala -nunca perdió contra Boca-, porque a Palermo lo perdió siempre.
3- Domínguez (3): Ante todo, cortate el pelo y sacate esa vincha ridícula. En lo estrictamente futbolístico, formó parte de una defensa que le tiene que agradecer a Carrizo no haberse comido una goleada histórica. Si Boca terminaba 5 a 0, nadie dudaría que estos puntajes son los correctos.
28- Fernánez (5): Impreciso con la pelota, de todas maneras fue de los más decente que mostró River en el medio.
5- Ahumada (4): Tenía que anular a Riquelme, pero se comió un paseo de novela. Por algo lo sacaron...
25- Ponzio (6): Otro de los que zafaron del medio millonario. Fue abanderado de la presión en el segundo tiempo y consiguió controlar a Riquelme por un buen rato.
8- Beluschi (3): De cómo transformar a un excelente número 8, en un jugador irresoluto e inseguro. Preguntarle a Passarella cómo se hace.
15- Rosales (8): Fue fundamental para el empate. No solo por el gol, sino porque se bancó solito la ofensiva riverplantense, siendo el único jugador que realmente inquietó a Boca durante todo el partido.
10. Ruben (5): Si bien el número que tiene en la espalda le queda enorme, le puso mucha garra. Metió el pase del gol de Rosales, y casi lo liquida al final.

Pezzotta: Impecable. Sólo se equivocó con la placha de Ferrari, a quien tendría que haber expulsado.

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Monday, April 09, 2007

Especulaciones presuperclásico

Se suele decir que el clásico es un partido aparte, donde los momentos de los equipos no cuentan, y es bastante cierto. Diría más: el clásico suele ganarlo aquel que viene de punto. Eso tiene una lógica futbolera inexorable, que la entiende cualquiera que haya jugado alguna vez a la pelotita. El que viene en la mala se aferra a ese único partido como tabla de salvación, sabe que rompiéndola ahí salva la ropa y, por añadidura, cuenta con la ausencia de presión porque de última, si pierde, era previsible. Claro, antes de que los hinchas plumíferos se empiecen a restregar las manos me es indispensable hacer una salvedad para esta regla. La misma no suele correr cuando se enfrentan un equipo que viene en caída libre, derrumbándose anímica y futbolísitcamente, sin ningún tipo de argumento futbolero para intentar torcer el rumbo; contra uno que viene en franco ascenso, con un funcionamiento aceitado y el ánimo por las nubes. En esos casos, el segundo le pasa el trapo al primero sin más. Me basta recordar el 2-0 a favor de River en tiempos de Brindisi, o el 3-0 gallináceo en tiempos de Menotti. Boca venía para atrás y no jugaba a nada, River venía puntero y jugando a todo. Y nos pasaron por arriba sin concesiones. Por el lado xeneize vale recordar el paseo en la Heladera al que el 2-0 (y la bicicleta de Iarley) le quedaron cortos, o la tricota en la Bombonera en tiempos del Virrey, el día del Topo Gigio.
Me parece que en este caso, la mano viene por ese lado. Lógicamente esto es fútbol, donde la verdad la tienen 22 tipos y una pelota. Capaz que el domingo sacan a relucir el orgullo, dejan todo y nos lo dejan en flor, o simplemente tienen un golpe de suerte y nos amargan la tarde. Pero lo dudo, hay demasiadas diferencias tanto anímicas, como futbolísticas, como de jerarquía individual. Así que me juego por un triunfo bostero.
Eso sí. La gente está muy enferma. La amargura de la gente de Vélez es a esta altura un clásico, pero putearlo a Russo -que les dio un título- de la manera que lo hicieron, solo porque se fue a otro club, me parece un despropósito. ¡Ah! ¿Era porque les mandamos a La Volpe a cambio? ¡Perdón! Me tendría que haber dado cuenta...
Sobre los hinchas de River -que nos recuerdan siempre la bandera negra- puteando a Passarella, bueno, qué decirles... El tipo fue el mejor 6 de la historia del fútbol argentino, y jugó para River. Ganó 7 títulos como jugador -uno de ellos el que sirvió para cortar la racha de 18 años sin salir campeón- y 3 como técnico. Que lo puteen mocosos imberbes que desconocen estas cosas, vaya y pase. Pero si tenés de 30 años para arriba, no lo podés putear. Period.

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