Friday, April 03, 2009

Estos son los mismos garcas de siempre...

... que con cara de amianto posaban para las fotos delante del cajón de Alfonsín.

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Wednesday, October 29, 2008

Popurrí de alta velocidad

Últimamente ando hasta las manos con los tiempos. Demasiado. Tanto, que no tuve tiempo de escribir ninguna de las cosas que tenía ganas. Por eso este popurrí, para al menos dejarlas planteadas.


- El Superclásico. Boca ganó uno de los más devaluados -según el plumerío- de los últimos tiempos. Craso error: ningún superclásico está devaluado per se, y menos si lo ganás de visitante, con un hombre menos y dejando a tu rival en el último puesto de la tabla. ¿Las perlitas? Los hinchas de River, que constantemente se autorevindican como incondicionales de su equipo, puteando a sus jugadores en el primer tiempo y dejando la cancha antes de que termine el partido. Después hablan de banderas negras... La otra perlita: ese taco excelso de Román (chequear a partirde los 2'15) en el último minuto del partido es un verdadero poema futbolero.


- R.E.M.: Lamentablemente mi situación financiera me va a hacer perderme ese recital. Así, en lo que va del año no pude ver a: R.E.M., Kaiser Chiefs, Mars Volta, Nine Inch Nails, Black Rebel Motorcycle Club, The Cult, The Hives, The Jesus and Mary Chain... Este sin dudas ha sido el año más "para atrás" de mi vida en cuanto a asistencia a recitales.


- Diegote en la Selección. Fue una verdadera crónica de una decisión cantada. ¿Alguien podía dudar de que Diego iba a ser el elegido? Ya era hora. Se lo merece como nadie y está en un gran momento anímico-mental-salud. Solo quienes, por edad o desinterés, no pudieron verlo defender la camiseta de la Selección, pueden estar en contra o no entender las razones de esta elección. Puedo equivocarme, pero le tengo una fe ciega. Eso sí, el grado de poder dictatorial de Grondona no deja de generarme una náusea profunda: la Selección es de su propiedad privada de él.


- Las AFJP. Un tema tratado como todo en la Argentina. A ver, las AFJP como institución fracasaron estrepitosamente. Si las AFJP quiebran, mi guita se la queda el señor AFJP y andá a cantarle a Gradel. Pero para un enorme sector de la población, la palabra Estado es sinónimo de curro e ineficiencia, al lado de la panacea que representa el sector privado. Entonces, en un principio, comparto la idea de reestatizar las jubilaciones, porque creo en el Estado y descreo del discurso deificador de lo privado. El problema es el de siempre. ¿De qué Estado estamos hablando? ¿Del sueco, del estadounidense, del chileno? ¡Nooooo, amigos y vecinos! Estamos hablando del Estado argentino que lleva años demostrando que sí, es ineficiente, chorro, clientelista, etcétera. En consecuencia, con uno o con otro me voy a quedar sin plata si es que llego a viejo. La única diferencia es que al Estado podré reclamarle que me devuelva la plata, mientras que al señor AFJP no, porque no voy a tener guita para tomarme un avión a las Bahamas.


- La sensación de inseguridad. Tema urticante como pocos, también es tratado the argentine way. Porque si bien los lectores de La Nazion piden Napalm sobre La Cava y Fuerte Apache (posta) y criminalizan la pobreza, también es agotadora la postura de la izquierda que de tan concentrada en cambiar el fondo -algo que lleva años- termina no cambiando nada, y encima trata las noticias como las trata: basta leer la exasperante levedad con que Página 12 trata la noticia del gendarme asesinado "por diversión" en Fuerte Apache para comprenderlo. Está claro que, como para la derecha solo los burgueses somos gente honesta y trabajadora, para la izquierda solo el proletariado tiene derechos humanos. En fin...

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Tuesday, July 15, 2008

God (Part III)



No le creo a Kichner
No le creo a Miguens
No le creo a Cristina
No le creo a Llambías
No le creo a Moreno
No le creo a Buzzi
No le creo a D'Elía
No le creo a De Angeli
No les creo a 90 mil en el Congreso
No les creo a 220 mil en Palermo
Creo en mí
Y esa es la única realidad.
El problema es que no sirve para nada.

El problema es que los 80 mil son muy pocos y si fueron por el chori, los 220 mil son demasiados y fueron por un chori de otro tipo. Y se dan tan poca cuenta como aquellos a los que les dedican sus carteles.

No me sorprende la convocatoria del gobierno. Ya es mucho que 80 mil tipos se banquen escuchar el enésimo discurso delirante y paranoide que habla de golpismo, desestabilización y grupos de tareas. Si encima recortamos a los que fueron llevados por punteros, el número se vuelve aún más triste. Pero es el número que se merece este gobierno porque este gobierno es triste. Triste porque como bien dice Caparrós: "La idea de que este gobierno se merece apoyo porque sus enemigos son nefastos no me satisface". Yo quiero apoyar al gobierno porque me da motivos para apoyarlo, porque tiene propuestas, porque me demuestra en acto que es distinto a aquellos a los que desde la retórica dice estar enfrentado. Yo quiero un gobierno al que le pueda creer eso de la redistribución de la riqueza y la igualdad social, porque veo que lo hace, además de decirlo. Pero no, lo único que veo es el enfrentamiento rabioso y constante.

Y tanto enfrentamiento agota. Especialmente porque es el enfrentamiento entre dos facciones por un billete al que todos los que miramos -y la enorme mayoría de los que apoyan a una u otra facción- no vamos a tener acceso, como nunca lo tuvimos. Esa posibilidad jamás estuvo en los planes.

Entonces, me asustan las 225 mil personas. Me asustan porque en la masa es muy difícil dirimir los grises. Me asusta porque cuando llambías dice "Está todo el país presente" nadie se detiene cinco milésimas de segundo a sopesar el significado real de esas palabras. Me asusta porque cuando Llambías dice "No nos van a poner de rodillas", me pregunto a quiénes abarca ese "nos". A mí no, seguro. Pero a los pequeños productores tampoco. Ni al 99% de los tipos de clase media y media alta que fueron a Palermo. Me asustan porque digo, ¿no se dan cuenta? ¿Pueden aplaudir a un tipo que en la jeta les dice "que paguen el lomo a 80$?".

Estamos mal. Vamos peor.

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Wednesday, June 25, 2008

La pelota no se mancha



Hace 10 años laburaba como redactor de una revista infantil y se estaba haciendo una suerte de enciclopedia de la Argentina que tocaba numerosos temas: desde historia y geografía, hasta ciencia y deportes. Una conocida escritora infantil tenía a su cargo la parte de Deportes y estaba eligiendo los grandes campeones y figuras del deporte argentino: así aparecían el Diego, la Selección del '86, Reutemann, Fangio, Vilas, Sabatini, Porta... Pero faltaban el campeón del '78 y Monzón.
En una reunión de redacción señalé ambas ausencias, imaginando de todas maneras por dónde venía la mano. Monzón quedaba afuera por dos motivos: estaba en la cárcel por matar (accidentalmente) a su mujer y además ella no consideraba un deporte al boxeo. Y el Mundial '78, según su visión de las cosas, no podía estar bajo ningún concepto ya que había sido "propaganda del Proceso".
Respecto a Monzón, mi respuesta fue: "Flaca, el Diego se da con merca, ¿lo vas a sacar por eso? ¿Vas a negar la dimensión deportiva (que es de lo que estás hablando) por las desgracias de su vida personal? Además, vos no podés decretar que el boxeo no es un deporte. Si no, dejá afuera al rugby también, que puede llegar a un alto grado de violencia y no lo pongas a Porta". Obviamente no le hizo mella, como tampoco lo haría mi opinión respecto al '78.
A ver, todos sabemos en qué contexto se desarrolló ese Mundial, todos sabemos que la ESMA estaba a apenas unas cuadras del lugar en el que se jugaba la final, todos sufrimos el mismo asco al ver las imagenes de la Junta festejando en el palco, nadie tiene dudas de que el Proceso pensó en utilizar el Mundial como una formidable propaganda para el regimen. Todo eso está claro.
Pero de allí a menoscabar el logro deportivo, por esos motivos, hay una distancia importante. Por un par de razones.
La primera de ellas es futbolística. Argentina fue el mejor equipo del torneo, claramente. Incluso en el partido que perdió con Italia, lo hizo inmerecidamente. Los jugadores no estaban al tanto de lo que ocurría -con la excepción de Tarantini, que tenía un familiar desaparecido- y por otra parte estaban jugando para darle una alegría al hincha, no a Videla y cía. Argentina no tuvo el camino fácil: perdió con Italia, lo que hizo que tuviera que irse a jugar a Rosario, empató en un partido durísimo con Brasil, y tuvo que ir al alargue con Holanda, con un tiro en el palo a segundos del final. Por otra parte, repasemos rivales: Holanda, Francia, Italia, Brasil, la Polonia de esa época que era una maquinita... Jodido. Pero a casi todos ellos los superó con autoridad, jugando muy bien al fútbol.
Después está el famoso partido con Perú. Hay varias lecturas para ese partido. Lógicamente, los detractores de la Selección del '78 dan por descontado que estaba arreglado. Pero cualquiera que recuerde un poco más allá, puede enumerar un par de conceptos importantes. Argentina tenía que hacerle 4 a Perú, pero le hizo 6. Apenas dos meses antes le había clavado 4 en un tiempo y en Lima. Perú perdió todos los partidos de la segunda rueda: 1-0 con Polonia y 3-0 con Brasil. De hecho, llegó al partido con Argentina después de perder con Polonia y Brasil. Es decir, llegó a enfrentar a la Argentina derrumbado anímicamente, vapuleado futbolísticamente y eliminado de la competencia. Ergo: golear a Perú no era una misión imposible ni mucho menos. Con un panorama semejante, Argentina le metió 6 a Serbia en el último Mundial. Pero encima, antes de los primeros quince minutos de juego, Perú le metió dos tiros en los palos a la Argentina. Dos tiros que si entraban, andá a cantarle a Gardel. Cualquiera que haya jugado alguna vez, sabe que los tiros en los palos no son algo arreglable. Uno la puede tirar a las manos del arquero, o reventarla por encima del travesaño, pero nadie está capacitado técnicamente para darle adrede a un palo con la pelota en movimiento. Amén de que, quien revea el partido, se va a dar cuenta de que los peruanos le metían rigor a la marca, no era que los jugadores argentinos pasaban caminando. A lo que voy es: ¿puede haber habido un arreglo? Qué duda cabe, estamos hablando del Proceso, tratando de asegurarse el peso propagandístico que podía tener una Argentina finalista del Mundial. Pero la realidad dicta que, en primer lugar, el arreglo no ha podido ser demostrado aún. Y, en mi opinión personal, de haber existido se me ocurre que no todo el equipo peruano estaba arreglado, porque si no, no se explican ni los dos tiros en los palos, ni la vehemencia con que jugaron los peruanos. Y hay algo que me queda clarísimo: si algunos jugadores peruanos fueron a menos, los jugadores argentinos no tenían la más mínima idea.
Justamente, la vida de cronista deportivo me ha llevado a conocer a muchos de los jugadores del '78. Y qué quieren que les diga: tipos como Fillol, Luque, Kempes, Bertoni, Ardiles, el Tolo Gallego, son tipos nobles, rectos, a los que realmente les duele que los quieran poner en un papel que estuvieron lejos de protagonizar: el de cómplices de la dictadura.

La otra gran razón podría denominarse como política, aunque no estoy del todo seguro si ese es el término adecuado. En este plano, entiendo que la realidad es que en 1978, la cantidad de gente que sabía lo que estaba pasando era menor. Sacando de la película a aquellas partes interesadas (los que sabían y apoyaban que así fuera; y los que sabían, y luchaban contra lo que estaba ocurriendo), había una enorme masa de gente que no sabía de la existencia de desaparecidos, ni de los campos. Y no es algo tan extraño que así fuera. Durante la Segunda Guerra Mundial, millones de alemanes no tenían ni idea de la existencia de los campos de concentración ni de la Solución Final. Pensaban que los judíos habían sido deportados, pero no se les cruzaba por la cabeza otra posibilidad, porque no les cabía en la cabeza -además- una posibilidad tan horrorosa.
Siguiendo esa línea de pensamiento, no puede caerse en esa postura condenatoria de "deberían haber sabido, deberían haber tomado posición". No podían saberlo. E, incluso, en el caso de saberlo no tenían por qué tomar posición. E incluso si hubieran tomado posición, se torna absurdo boicotear un hecho deportivo porque los milicos quisieron utilizarlo políticamente. Aclaro esta última apreciación, por que sé que puede ser tomada para el churrete. La utilización política de eventos deportivos es un clásico de la Historia. Lo ha hecho Mussolini con el Mundial de Italia y Hitler con los Juegos Olímpicos. Y también lo hizo Alfonsín en el 86 y el Turco en el 90, llevando a Diego & Co. al balcón de la Rosada. Yo pregunto, ¿alguien fue tan pelotudo de creer que Alfonsín o el Turco tuvieron algo que ver con el éxito deportivo de esas selecciones? A lo que voy: es cierto que si los boludos volaran sería todo el tiempo de noche, pero la gente no es taaaan pelotuda. Nadie pensó que la dictadura tenía algún merito en lo que hicieron Kempes y los suyos dentro del campo de juego. Nadie. La propaganda no funcionó.
Por otra parte, como bajo toda dictadura, existía una mayoría silenciosa, que trataba de seguir haciendo su vida lo más "normalmente" posible. Alguno podrá reclamarle cobardía, pero no todo el mundo tiene por qué ser valiente. Ya lo graficó Quino alguna vez con Felipe, puesto entre la alternativa de "Morir de pie o vivir de rodillas", él eligió su "Y digo yo, ¿no es posible subsistir sentado?". Seres humanos, no superhombres. Para esa porción de gente, mayoritaria ella, que en general no sabía lo que ocurría más allá de la propaganda oficial, el Mundial era una buena excusa para estar unidos con lo único que parece capaz de unir a la gente en este país: la Selección. Y entonces festejó y disfrutó conforme a la dimensión del evento: Argentina campeón del mundo por primera vez.
No se puede buscarle la quinta pata al gato siempre. No me cierra el concepto bushiano: estabas a favor o en contra de la dictadura. Si no tomabas posición eras cómplice. Dejemos la ausencia de grises para Hebe, o para Patti. Porque si se asume esa postura, todo lo que haya sido hecho en cualquier campo, entre 1976 y 1983, es pausible de ser repudiado como posible propaganda dictatorial o como escapismo burgués. Reutemann, Monzón, Vilas, Boca e Independiente campeones de América e Intercontinental, la Selección Juvenil '79, tanto como cualquier hallazgo científico, o como cualquier talento artístico que no se haya exiliado (una porción muuuuy grande). Utilizando ese criterio cualquier cosa se vuelve cuestionable. Y ahí es cuando, queda claro, se está meando fuera del tarro.

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Tuesday, June 17, 2008

Huevos



Ya está. Me llenaron los huevos.
Me llenaron los huevos ambas partes esencialmente por la soberbia absoluta y la incapacidad de dialogar.
Me llenaron los huevos porque la realidad es que más allá de lo que digan, a ambas partes solo les interesa su porción de la torta y -para variar -les chupa un huevo el pueblo o el país, más allá de que ambos los utilicen como caballito de batalla retórico.
Me llenaron las huevos ambas partes, jugando a ver quién la tiene más larga.
Me llenó los huevos el gobierno con su discurso paranoide y setentista.
Me llenó los huevos que un energúmeno como D'Elía tenga el espacio que tiene y las peligrosas incitaciones a la violencia que hace.
Me llenó los huevos "el campo" y sus defensores, que con atroz caradurismo se arrogan a sí mismos la titularidad de lo nacional y popular.
Me llenó los huevos la cantidad de idiotas útiles de clase media y pequeños productores que le hacen el juego a la Sociedad Rural y sus intereses.
Me llenó los huevos Bonafini hablando de que "acá no hay grises, solos blancos y negros".
Me llenó los huevos el gobierno cargándoles las tintas a los productores, cuando los que encarecen los alimentos son los industriales que elaboran las materias primas que los productores les venden.
Me llenó los huevos "el campo" parando el país y cometiendo -u obligando a cometer- obscenidades como tirar a la basura toneladas y litros de alimentos, en unmundo en el que hay millones que mueren de hambre.
Me llenó los huevos la eternización del aparato peronista.
Me llenó los huevos la inexistencia de una oposición de cualquier signo, capaz de plantarse y representar a alguien.
Me llenó los huevos que se denomine de izquierda a un gobierno que está infinitamente más cerca del fascismo.
Me llenó los huevos no poder rescatar ni un solo político decente, ni uno. Ni un solo dirigente que me de una mínima esperanza.
Me llenó los huevos vivir en un país de eternos pelotudos, incapaces de aprovechar las oportunidades que les brinda la historia, o aprender de los errores cometidos.
Me llenó los huevos la impotencia que me genera saber que solo puedo sentarme a ver cómo se consume la mecha antes de que el país vuele por los aires.

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Thursday, May 17, 2007

Esas cosas patéticas de La Nación y sus lectores

Veamos. Tengo claro que los diarios nunca fueron ni serán espejos de la realidad, sino forjadores de ella(s), siempre regidos por el billete y los intereses que ese billete impone. Tengo claro que no le creo a ningún diario y que si bien en alguno puede haber una cierta actitud crítica y gente que por ahí escribe mejor que el promedio -sí, me refiero a Página 12- tampoco escapa a la norma más arriba enunciada, solo que en ese caso se limita a enunciar en general postulados políticamente correctos, desde una retórica de izquierda progre. Pero hay un diario -y especialmente sus lectores- que me supera. La Nación, lógicamente. Por cosas como estas:
http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=909357&pid=2554339&toi=5234

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