Thursday, September 20, 2007

¡Grande Titán!

¡Siga cerrando ojetes!

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Wednesday, September 19, 2007

Música para una isla desierta Vol 5

81- Rage Against the Machine
Rage Against the Machine (1992)
Temas clave: Know your enemy, Killing in the name, Freedom


Esta banda -a la que sigo soñando con ver en vivo alguna vez- y este disco en particular son de esos qu ejamás dejaré de amar. Simplemente, es tal la energía que se puede canalizar a través de ella, que funciona como catársis absoluta. Este disco -el primero y mejor de Rage Against The Machine- es explosivo, como la banda que lo creó. Tiene los mejores riffs de guitarra que se hayan escrito en los '90, sustentados por un base rítmica que es una locomotora lanzada a máxima velocidad y explotando con toda la furia que su cantante Zack de la Rocha entrega en cada canción. Hermano, basta el primer riff del primer tema para que tengas ganas de empezar a saltar como un endemoniado por todo el cuarto o, en su defecto, iniciar algún tipo de revolución. Imaginate cuando llegás al final y pasaste por un bombardeo de energía a cargo de "Know your enemy", "Killing in the name of", "Bombtrack", "Freedom", "Bullet in your head"... Muchos podrán acusar a los miembros de la banda de ser "comunistas en Estados Unidos que salen por MTV" pero: a) eso es una pavada, hay miles de tipos en Estados Unidos que no se comen la gran propaganda yanqui (Chomsky o Sontag son buenos ejemplos) y me parece inteligente utilizar a los medios masivos para hacerle llegar a las masas determinadas ideas a las que no tendrían acceso por otro medio, (b) el disco es demasiado bueno como para detenerte en cuestiones ideológicas y no escucharlo.



82- Good God's Urge
Porno For Pyros (1996)
Temas clave: 100 ways, Kimberly Austin, Tahitian moon

Este disco excelso, es uno de los mejores de los muchos grandes discos que se hicieron en los '90. Es en este album donde Porno For Pyros pareció encontrarse como banda, algo que nunca sabremos ya que se separaron al año siguiente. Son 38 minutos, 38 exquisitos minutos repartidos en 10 canciones atmosféricas y hermosas. La mayor parte de los temas suenan a lo que se puede esperar que surja del lugar en el que fueron compuestos: en un estudio sobre la playa de Zuma, en California. Entonces las canciones poseen -a pesar de que ninguna supera los 4 minutos de duración como máximo- la majestuosidad y profundidad del mar. Pero al mismo tiempo son bellas como el sol del atardecer fundiéndose en las olas, y son dulces como los destellos de la luna cortando la mole negra del océano. A veces, solo en ocasiones como "Tahitian Moon" (otro clásico alternativo de los 90's) o "Dogs rule the night", poseen la adrenalina del surfer que desafía la furia del mar. Pero, lo dicho, en su mayor parte el disco es una invitación a dejarse llevar por el influjo del mar y reposar el espíritu y la mente. "Porpoise Head" es mística y psicodelia en acto; "100 ways" posee una de las letras más bellas y románticas que un hombre pueda haberle escrito a una mujer; "Kimberly Austin" y "Bali Eyes" demuestran como se puede ser infinitamente dulce sin ser meloso; "Thick of it all" es neopsicodelia pura, la definición que más le cabe es 100% "trippy", no se me ocurre un equivalente en castellano; "Good God's Urge" es una belleza de emoción pura que de pronto se vuelve hermosamente deforme; "Wishing Well" es fantástica, climas y misterio que llenan la noche de promesas, para explotar en un fenomenal climax; y "Freeway" es el tema que más se parece a las canciones del primer album. El disco entero es una celebración a estar vivo y ser uno con la naturaleza. Un mensaje bastante hippie es cierto, pero lógico tratándose de Perry Farrell, y disfrutable por cualquiera cuando está expresado en 10 canciones de este calibre.

Bonus track: Como si fuera poco, en este disco aportan Dave Navarro (ex Jane's Addiction), David J y Daniel Ash (Love & Rockets) y Flea (Red Hot Chili Peppers)


83- So tonight that I might see

Mazzy Star (1993)
Temas clave: Fade into you, Into dust, Wasted


A principios de los 90's la música alternativa norteamericana era una máquina de mostrar bandas que habían vivido en el mundo subterráneo durante años, a la espera de una oportunidad. Esas bandas repasaban todos los géneros y los regurgitaban en nuevas expresiones musicales: el punk, el pop, el metal, el jangle pop, el hard core, el rap, el hard rock, el garage, el noise, el funk y muchos más se unían en las más variadas y originales expresiones. Fue un momento glorioso para el rock, desde mi punto de vista. Pero, paradójicamente, hubo un género al que en Estados Unidos (no así en Inglaterra) no se le dio tanta bola: la psicodelia. La excepción, o mejor dicho, la mejor excepción a esa regla fue Mazzy Star, conformada por el guitarrista David Roback y la cantante Hope Sandoval, más algunos músicos sesionistas. Sumergiéndose de lleno en el costado más oscuro, nostálgico y reposado de los Doors, la Velvet Underground y Jimi Hendrix, haciendo hincapié en los climas de ensoñación y surrealismo de la psicodelia, y con una buena dósis de espíritu folk, Mazzy Star se despachó con tres grandes discos antes de separarse: "She hangs brightly", "So tonight that I might see" y "Among my swan". Indiscutiblemente "So tonight that I might see" es el mejor de ellos. La bellísima, sinuosa, etérea voz de Hope Sandoval nos hace flotar en un trance hipnótico a través de los espacios lisérgicos creados por David Roback, en un disco atmosférico y nocturno. A ver si se entiende, el espíritu de "So tonight that I might see" es el mismo de canciones de los Doors como "The End", "The Crystal ship", "End of the night" o "Strange days". Quienes conozcan esas canciones van a captar de inmediato de qué les hablo. "Fade into you", "Mary of silence", "She's my baby", "Blue light", "Into dust", "Wasted" son algunos de los grandiosos temas que componen este disco único, ideal para apagar la luz, prender unas velas y dejarte llevar hacia el fin de la noche.


84- Deserter’s songs

Mercury Rev (1998)
Temas clave: Holes, Godess on a highway, Endlessly

Si bien es muy distinto a los trabajos anteriores de Mercury Rev -lo que en muchos casos genera reacciones adversas- lo cierto es que es mucho más accesible que aquellos discos y de ninguna manera peor, simplemente es otra cosa. No tanta experimentación ni ruido blanco, más hincapié en las canciones propiamente dichas y sin dejar de lado la orquestación que es marca registrada de la banda. Excelentes melodías, cantadas por la extraña voz de Johnatan Donahue, flotan entre armonías teñidas de psicodelia. Hay momentos sublimes de pop indie que se sumergen en texturas musicales orquestadas con buen gusto infinito. Casi como si la Velvet Underground hubiera grabado un disco estando de ácido. Es ideal para escuchar a la noche, mientras se viaja por una ruta solitaria, o quizás en una playa alejada mientras se disfruta del eterno girar de las galaxias sobre el mar. "

85- Tribute to a work in progress

Black Crowes (2000)

Temas clave: She talks to angels, Wiser time, Remedy

Los Black Crowes me encantan, algo bastante lógico considerando que se trata d euna banda que jamás quiso cambiar nada, sencillamente se asumieron como amantes empedernidos del rock clásico. A ellos les hubiera encantado vivir entre 1967 y 1975, y eso expresaron en sus discos hasta separarse. Así que si alguien busca algo innovador en sus álbumes deberá continuar la búsqueda en otro lado. Claro que si uno ama el buen rock and roll, hard rock y blues en la vena de Zeppelin, los Faces y los Stones, los Black Crowes son la elección correcta. Sus primeros discos son sencillamente fabulosos, me cuesta mucho elegir entre "Shake you moneymaker", "The Southern Harmony and Musical Companion", "Amorica" o "By your side") por eso caigo en la tentación de este grandes éxitos, una excelente opción ya que abarca la enorme mayoría de su carrera con excepción de "Lions", su flojón álbum despedida. Los Crowes han escrito una parva de grandes singles, que son los que están en este disco casi sin excepción (para mi gusto solo faltarían "Sometimes Salvation", "High Head Blues" y "She gave good sunflower"), lo que me facilita aún más las cosas.





86- Soup
Blind Melon (1995)

Temas clave: Toes across the floor, 2x4, Mouthful of cavities

Complicada elección, ya que Blind melon sacó solo dos discos, y en el primero están clásicos como "No rain", "Change" y "Tones of home", además de ser undisco que me trae gratísimos recuerdos. Pero "Soup" es más completo, más redondo, aquí demostraron que también podían ser concisos y escribir grandes canciones bien armaditas, además de aquellas evidentemente surgidas de zapar que habían mostrado en el primer disco. En "Soup" las ideas y el sonido encontraban un foco, una dirección, una coherencia que se expresaba en una serie de estupendas canciones absolutamente retro. Como ya dije en mi opinión sobre su debut: Blind Melon estaba esencialmente inspirada por el sonido San Francisco de mediados de los '60 (Grateful Dead, Jefferson Aeroplane, The 13th floor elevators), más una buena dósis del primer Led Zeppelin y alguito de country y folk. Todas esas influencias están mejor encaminadas en su segundo disco y auguraban un futuro más que interesante, que quedó súbitamente coartado por la muerte de Shannon Hoon. Muerte provocada por una letal adicción a las drogas que se percibe en el sombrío espíritu del disco. Donde el debut era alegre y soñador, "Soup" es reflexivo e intimista. Abre con dos rockers estupendos a lo Zeppelin ("Galaxie" y "2x4"), al que le sigue la oscura "Vernie", un espacio más alegre -musicalmente, la letra es tremenda- con los aires country de "Skinned". Entonces viene mi favorita del disco: "Toes across the floor", de base folk y con una nostálgica harmónica blusera, revela nostalgia y sentimiento de pérdida en la voz y la letra de Shanon Hoon. Un tema muy al estilo de Led Zeppelin III. Le sigue "Walk" que rescata ese clima de ensoñación que caracterizaba al primer disco con toques folk y un duo de banjo y armónica que es una delicia. Llega entonces "Dump Truck", un hard funk que no está mal, pero que no me saca la cabeza. Entonces es el turn de la brillante "Car seat (God's presents)", en la misma vena que "Walk", pero mucho más interesante desde los ritmos, arreglos, armonías utilizadas y melodía. Me recuerda un poco a Jefferson Airplane, con esos aires psicodélicos entregados por la percusión y los arreglos de flauta y violín. Un midtempo con ínfulas funk es la siguiente escala, llamada "Wilt", nunca me llamó demasiado la atención. "The Duke" también tiene el color del primer disco: un atardecer veraniego en una playa solitaria y alejada, ensoñación y reposo. "St. Andrew's Fall" tiene aires funkies y disco -en la guitarra- pero con muchísimo más estilo que los otros funkies del disco, lástima el desmadre al final. "New life" es una balada llena de esperanza, que Hoon le escribió a Nico, su hija recién nacida, aunque -tengo que decirlo- a pesar del motivo que la inspiró no es gran cosa musicalmente. Le sigue la estupenda "Mouthful of cavities", una melancólica balada folk acústica con fuertes influencias de Nick Drake y también de "Battle of Evermore" de Led Zeppelin en las armonizaciones de las voces. El cierre está a cargo de "Lemonade", que pretende ser más festivo pero que fue una mala elección para terminar el disco por que es de lo peorcito que ha hecho la banda. En el balance final, hablamos de un muy buen disco, de una banda tremendamente prometedora, truncada en plenos comienzos.

87- Dog Man Star

Suede (1994)

Temas clave: We are the pigs, Daddy's speeding, Heroine

El segundo trabajo de Suede es absolutamente pretencioso y grandilocuente. Increíblemente sale muy bien parado de esa situación. Hay que darle más tiempo que al primer disco pero, de a poquito uno empieza a descubrir su majestuosa belleza y su elegante melancolía. Menos glamoroso que "Suede", más opresivo, menos direct, aunque no llega ser intimista debido a su grandilocuencia. Canciones como la épica "We are the pigs", la dramática "Heroine", las delicadas "The wild ones" y "The 2 of US", la depresiva "Daddy’s speeding", la energética y muy Bowie "New Generation" o las épicas "The Hollywood life" y "The asphalt world" nos regalan algunos de los mejores momentos de la dupla Anderson-Buttler. Justamente, en plena grabación del disco, el guitarrista decidió irse de la banda, lo que hace aún más valorable que el resultado final sea tan pero tan logrado.



88- The Bends

Radiohead (1995)

Temas clave: Fake plastic trees, Street spirit, High and dry


Si Nirvana fue la mejor banda de la primera mitad de los '90, Radiohead lo fue de la segunda. Y, a pesar de que tantos se llenan la boca hablando de "OK Computer", para mí "The Bends" es su mejor disco. No tiene un solo tema malo y los mejores temas son absolutamente perfectos. Tiene rock (guitarras distorsionadas, acoples, energía), está bañado por una melancolía infinita, tiene la voz incomparable de Thom Yorke cantando las mejores melodías que haya hecho Radiohead y la guitarra delirante de Johnny Greenwood -haciendo de John Cale- para darle a cada tema un toque único y extremo. Cualquier amante de la buena música no puede pasar por el mundo sin haber disfrutado de joyas como las tremendamente dramáticas "Fake plastic trees" y "Street spirit"; con la dulce añoranza de "High and dry"; con las sorprendentes dinámicas de "My iron lung" o "Bones"; con la potencia de "The Bends"; la dulce "Black Star"; la interplanetaria "Plantet Telex"... y así puedo seguir interminablemente. Aquí es donde Radiohead alcanzó su plenitud como banda de rock de guitarras, luego se volvería más experimental, más "arty", pero en "The Bends" es donde suena más auténtica y directa, y donde Thom Yorke exhibe como nunca su capacidad como compositor. Un disco totalmente indispensable.

89- Parklife

Blur (1994)

Temas clave: Boys and girls, Parklife, Tracy Jacks

A mi juicio, Blur siempre fue desparejo en sus discos; de cada uno de ellos se pueden sacar seis grandes temas y el resto es desechable. La excepción se llama Parklife (y también "Modern life is rubbish" para ser justos), un disco increíble de pop británico, quizás uno de los mejores que ha dado el brit pop en los '90. Un gran tema detrás de otro, con las letras más ácidas escritas por un inglés (y sabemos cuán ácido puede ser un inglés), ironizando el modo de vida británico de la última década del siglo en una suerte de mordaz lectura costumbrista alla Ray Davies. "Girls and boys", "Parklife", "Tracy Jacks", "This is a low", "Magic America", "End of a century", una verdadera legión de excelentes temas, algunos de ellos más dance, otros más punkies, espíritu pop con gotas de psicodelia y corazón tradicionalmente británico, pero todos (y repito: TODOS) una verdadera clase de cómo se hace pop con estilo. Clásico sin discusiones.




90- Definitely maybe

Oasis (1994)
Temas clave: Live forever, Rock and roll Star, Supersonic


Así suena una banda de pendejos que quieren ser estrellas de rock y tocan como si efectivamente ya lo fueran. Hay arrogancia en este disco, por todas partes, y hay también canciones excelentes, clásicos. Este es el álbum que inició la Segunda Invasión Británica, hecho por la banda que lideró esa explosión. Muchos dicen que Oasis se copia todo de los Beatles, pero en este trabajo se aprecia que los de Liverpool no fueron sus únicos maestros. En "Definitely maybe" se perciben lecciones muy bien aprendidas de muchos de los grandes surgidos de Manchester: los Stone Roses, los Charlatans y los Smiths. En joyas como "Live forever", "Supersonic", "Cigarrettes and alcohol", "Up in the sky", "Bring it on down" o "Rock and roll star" se resume una larga tradición de pop británico, hecha de grandes melodías, tocadas con estilo y ansia de vivir rápido. Si hablamos de Oasis, no hay nada mejor que esto.


91- Elastica

Elastica (1995)

Temas clave: Connection, Stutter, Line up

Es difícil que alguien que haya estado atento a la música de los '90 no haya escuchado el hit "Connection" de Elastica. Es difícil que alguien no haya visto aquel estupendo video o haya sido seducido -seas hombre o mujer- por la sexy Justine Frischmann. Lamentablemente Justine terminó siendo más famosa por ser la ex novia que le rompió el corazón a Damon Albarn (y que inspiró el disco "13" de Blur) que por su trabajo con Elastica. Y es una lástima porque este disco es soberbio, uno de los mejores que entregó el rock alternativo y el brit pop de los 90's. ¿Qué vas a encontrar en el primer disco de Elastica? Excelente rock-pop-punk-garage, bien 90's en su sonido crudo y despojado, y que condensa sabiamente sus mútliples influencias, que van desde Adam and the Ants a The Clash, de The Breeders a Wire. La banda rockea y lo hace con autoridad y energía envidiables, pero a la vez es dueña de una melodicidad y de unos coros notables. La combinación vuelven adictivo al disco hasta límites insospechados. La lista de temas que recomiendo con los ojos cerrados es extensa: "Line Up", "Connection", "Stutter" (el mejor coro de mucho tiempo a esta parte), "Waking up", "Car song", "2:1", "S.O.F.T.", "All nighter", "Never here" son indispensables en la discografía de cualquier amante del pop que se precie de tal.

92- Radiator

Super Furry Animals (1997)

Temas clave: Demons, The placid casual, Chupacabras

Para aquellos que no los conocen: los Furries son quizás el más logrado exponente de la camada de bandas que surgieron en Gales durante los '90 (otras: Manic Street Preachers, Gorky's Zygotic Mynci, Catatonia...). Y "Radiator", su segundo disco es espectacular. Pero, primero, ¿qué hacen? Pop + rock + psicodelia + algún toque de electrónica + melodías grandiosas + una irreverente pasión por experimentar. Imaginen meter en una licuadora a Bowie, Zappa, los Beatles, Blur y el Pink Floyd de Syd Barrett, todo con actitud punk. El resultado es inmejorable y se llama Super Furry Animals. Y "Radiator" es donde a mi juicio mejor se conjugan todos los elementos que hacen a los Furries tan interesantes. Además de tener las mejores canciones... Todos los temas del disco me parecen excelentes pero, si tuviera que elegir, mi equipo formaría con: "The placid casual", "The international language of screaming", "Demons" (im-pe-ca-ble), "Play it cool", "Chupacabras", "Torra Fy Ngwallt Yn Hir (sí, está en gaélico)" y "Mountain people". Fundamental.



93- Out west

Gomez (2005)

Temas clave: Get miles, We haven't turned around, Shot shot

Gomez ya no se edita en la Argentina y esa es una desgracia musical, porque implica la imposibilidad de conseguir los originales de discos como este. Tras editar cuatro discos de estudio, uno mejor que el otro, todos imposiblemente buenos, llegó la hora del disco en vivo. Uno trataba de imaginar cómo podía sonar esta banda en directo. Y, considerando el espíritu que anima a Gomez, solo podía imaginar algo bueno. Pues bien, es mucho mejor que bueno, es tremendo, alucinante y todos los adjetivos positivos que se les ocurran. Gomez se parece a una banda de amigos que se junta a tocar lo que les gusta, sin importarles un ápice las modas o direcciones musicales en boga. Claro, cuando ese grupo de amigos es un compilado de cinco músicos de puta madre y "lo que les gusta" es inmejorable, el resultado es la música que hace Gomez, una de las bandas más originales surgidas en los últimos quince años. Y este doble trabajo en vivo es la mejor manera de comprobarlo. Porque reune veinte de sus mejores canciones -en realidad 18 y media, ya que hay un cover y medio- extraídas de tres fechas en el Fillmore West de San Francisco en febrero de 2005, lo que hace que suene prácticamente como si fuera un recital entero, con una frescura y una fuerza incomparables. De hecho, la banda se apoya un poco más en las guitarras y en la bata que en sus discos, lo que les da una potencia inusitada -el mejor ejemplo es el tremendo cover de "Going out west" de Tom Waits- que no hace sino mejorar aún más su música, si eso es posible. Su buen gusto musical se expresa en la estupenda version de "Black Eyed Dog" una de las mejores y menos conocidas canciones de Nick Drake. Pero es el tratamiento de su propio material, al que hacen brillar en todo su esplendor, lo más jugoso del asunto. Haciendo honor a su espíritu sesentoso/setentoso pueden colgarse en impresionantes zapadas bluesero psicodélicas, como retrabajar una canción abordándola desde otro lugar rítmico y armónico, convirtiéndola prácticamente en un tema nuevo. O simplemente pueden tocar las canciones tal cual los originales, pero con más fiereza e intensidad, dejando en claro que su fama de estupenda banda en vivo está plenamente justificada. Sencillamente: Gomez es tu nueva banda favorita, solo que no lo sabés porque nunca los escuchaste. Este disco es una buena manera de saldar esa deuda con tus oídos...

94- Sleeping with ghosts

Placebo (2003)

Temas clave: Thebitter end, This picture, Special needs

Difícil elegir entre el primero, Without you I'm nothingy este. Pero bueno... vamos con éste. "Black Market Music", el tercer trabajo de Placebo y último editado acá, había sido un disco correcto pero que nos había dejado con un ligero sabor a decepción. Carecía de la originalidad del debut y de la magia negra de "Without you I'm nothing". Pues bien, Brian Molko y Cía. se reivindicaron y cómo con "Sleeping with ghosts". Es decir: si te gusta Placebo tenés que hacer lo imposible por conseguir este disco, porque si no es el mejor de la banda, pega en el palo. ¿Qué tiene de tan bueno "Sleeping with ghosts"? Para empezar nomás, las canciones. Molko compuso una buena cantidad de grandes temas. A lo que se le suma que esta vez decidieron incluir algunos toques de electrónica pero -a no temer- en las dosis justas como para enriquecer las canciones y darles una vuelta de tuerca. La banda sigue sonando como siempre, es Placebo sin dudas, pero con un condimento más. Además es el trabajo de una banda madura. Si en el debut se trataba más bien de una suerte de catálogo de influencias, en el segundo se sumergían en un pozo de dulce oscuridad y en el tercero rockeaban al palo, aquí todo está perfectamente balanceado. El disco recorre elegantemente un camino hecho de sus mejores virtudes, mostrando una unicidad de hierro, sin puntos flojos ni distracciones que lleven a calles sin salida. Todo fluye armónicamente y así Placebo nos regala un disco casi perfecto, de esos que terminás amando.




95- Life in other planets

Supergrass (2002)

Temas clave: Grace, Can't get up, Seen the light

El cuarto disco de Supergrass deja en claro desde la primera hasta la última nota que estamos ante una de las mejores bandas que ha dado el brit pop en años. Un debut deslumbrante de pop efervescente, un segundo disco donde la banda jugueteó con la psicodelia, un tercer trabajo que hacía equilibrio entre ambas cosas y ahora nos regalan "Life on other planets" un disco maduro, elegante, lleno de estilo en sus arreglos pero que jamás es serio: vamos, se trata de Supergrass y eso es garantía de espíritu festivo. Como siempre, meten en la licuadora sus influencias, compuestas por lo mejor del pop inglés -desde los Kinks a los Buzzocks, desde T. Rex a The Who, desde los Beatles a Bowie- y te las devuelven trasnformadas en gemas pop que suenan a... ¡Supergrass! Es imposible no amar instantáneamente melodías y coros de canciones como "Za", "Seen the light", "Grace", "Cant' get up", "Brecon Beacons", "Evening of the day" y "Run". En poco más de 40 minutos, Supergrass sintetiza lo mejorcito del brit pop y te invita a disfrutarlo. Y esa, mis amigos, es una tentación irresistible.

96- Stories from the city, stories from the sea

PJ Harvey (2000)
Temas clave: This mess we are in, You said something, One line

Bueno, ante todo quiero decirles que PJ Harvey es una de mis cantantes femeninas favoritas, junto a Janis Joplin. Tiene una voz impresionante que la distingue claramente de ciertas "cantantes" que andan dando vueltas por ahí y que sólo gritan o hacen gorgoritos patéticos. Cuando PJ canta sabés que ella está ahí y querés escucharla, tiene actitud punk y al mismo tiempo esa sensibilidad que sólo las mujeres saben incorporar al rock, tiene muy buenas letras y canta como si en cada canción se le fuera la vida. Resumiendo: amo a esta chica. Siempre mi disco preferido de PJ había sido Dry, el primero. Hasta que sacó éste, un rosario de sus mejores canciones, con un sonido impecable y una producción de la hostia.



97- The Holly Bible

Manic Street Preachers (1994)
Temas clave:
Of walking abortion, She is suffering, 4st 7lb

Basta escuchar lo que hacen los Preachers actualmente para darse cuenta de quién era el alma mater detrás de la banda: su guitarrista y letrista Richey James. La banda nació en Gales en 1991 y era un torbellino de furia y angustia, políticamente desafiante e intelectualmente incendiaria (las letras de James dejaban claro que los tipos habían leído algo en sus vidas). Pero claro, James era anoréxico y de un equilibrio mental muy frágil. Un día de febrero de 1995, el tipo simplemente desapareció. Aún hoy nadie sabe si está vivo o muerto. Lo último que hizo fue "The Holly Bible", el tercer disco de la banda (y último que vale la pena), una obra contundente y definitiva cuya escucha se vuelve indispensable. Oscuro, con el bajo grueso que contrasta con las guitarras, una climática, la otra filosa, todos sosteniendo a esa voz desgarrada que escupe todo el dolor del mundo en temas realmente increíbles como "Yes", "She is suffering", "Die in the summertime", "If white America told the truth…", "Of walking abortion", "4st 7lb", "Archives of Pain", "The intense humming of evil"... A pesar de no ser tan conocido -afortunada y lógicamente, si tenemos en cuenta la actitud de la banda- este es uno de los mejores discos de la década del 90.




98- White Blood Cells

White Stripes (2001)

Temas clave: Fell in live with a girl, Hotel Yorba, Dead leaves and the empty ground

Los White Stripes son una ex pareja, que se hacen pasar por hermanitos (Jack y Megan White) y vienen de Detroit, la ciudad de los Stooges y MC5. Él toca la guitarra y ella la batería y lo que crean es de lo mejor que ha dado el rock del nuevo milenio. Machacante, primitivo, ruidoso y distorsionado, haciendo honor a su noble cuna, el sonido de White Stripes es similar a las grandes bandas de garage de fines de los 60's y principios de los 70's. Pero no es esa su única influencia, también tienen incorporado un gran microchip blusero, al que se le suma una evidente pasión por el pop de los Kinks. El resultado es realmente sensacional y en "White Blood Cells" (su tercer trabajo) es donde mejor se equilibra el instinto animal de los hermanos White con el buen gusto para la melodía y los arreglos (básicos, sencillos, fantásticos arreglos). No sé realmente por cual tema empezar porque son todos muy buenos. Quizás podría señalar los que son distintivos de las diferentes facetas de la banda: "Fell in love with a girl" es un joya de pop-garage de menos de dos minutos de duración. "Hotel Yorba" nos recuerda a los Stones de Exile on Main Street. "Dead Leaves and the empty ground", "Offend in every way" y "The Union Forever" podrían haber sido uno de esos blues ultrapesados de Led Zeppelin II. "We're going to be friends" tiene la delicadeza y la riqueza melódica de una balada de los Beatles. "I'm finding it harder to be a gentleman" y "The same boy you've always known" comparten, además de su excelencia, similares dósis de pop-garage y hard rock. Un futuro clásico.




99- Veni Vidi Vicious

The Hives (2000)
Temas clave: Hate to say I told you so, Die! All right!, Main offender

Señores, sin ningún temor a sonar grandilocuente: he aquí el mejor disco del año 2000, por lejos. "Barely legal", el debut de los Hives, era una letal combinación de punk rock, ska y mod a hipervelocidad. Pero en "Vini Vidi Vicious" los muchachos bajaron el frenesí en favor de la melodía y el resultado fue un clásico instantáneo. Porque bajar la velocidad no implicó perder ni un ápice de su escencia: esto es una banda de garage al mejor estilo Stooges, tocando con toda la energía imaginable canciones llenas de impecables melodías sesentosas con coros automáticamente contagiosos, enmarcadas en el sonido más dulce: el de las guitarras distorsionadas. "Vini Vidi Vicious" dura apenas 30 minutos, es todo lo que necesitan para arrasar tus oídos y convertirte a la hermosa religión del punk rock y pop de garage. No hay una sola canción aquí que no sea excelente como mínimo, y muchas de ellas son de lo mejor que se ha escrito en la historia del punk rock y el garage, como "Hate to say I told you so", "Die, all right!", "Main Offender", "Outsmarted", "Declaire Guerre Nuclaire" e "Inspection Wise 1999". Otro clásico del mañana.

100- Deloused in the comatorium

Mars Volta (2003)

Temas clave: Drunkship of lanterns, Televators, This apparatus must be unearthed

Cuando a fines de 2001 se separó At the Drive In, en el momento exacto en el que se convertía en la nueva gran cosa del rock alternativo yanqui, nadie podría haber imaginado que dos de sus integrantes (el cantante Cedric Brixler y el guitarrista Omar Rodríguez) iban a formar de inmediato una banda llamada Mars Volta. Y mucho menos que esa banda iba a estar tan pero tan buena e iba a hacer algo tan radicalmente distinto a su antecesora. At the Drive In parecía la reencarnación de la furia musical y la rebelión política de MC 5. Mars Volta es... ¿qué es? Escucho la banda y me recuerda a esos grupos de fines de los 60's y principios de los 70's dispuestos a experimentar con todo ritmo, estilo y sonido imaginable, sin perder melodicidad en el camino. Para músicos que tienen raíces en el punk y el garage, un disco como "De-loused in the comatorium" es realmente extraño, parece un álbum de Led Zeppelin, pero también tiene cosas del primer Santana y también cosas de Coltrane. Hard rock, neopsicodelia, freejazz, ritmos netamente latinos, punk rock... Todo está mezclado en un trabajo que es un viaje increíble, liderado por la guitarra delirante de Omar Rodríguez y por la voz de Cedric Brixler quien olvida los alaridos salvajes de At The Drive In para demostrar que tiene una de las mejores voces aparecidas en los últimos diez años. Si bien estilística y sónicamente "De-Loused at the Comatorium" tiene cosas que lo hacen totalmente actual, al mismo tiempo está animado por el espíritu de la década que va del '65 al '75, convirtiéndolo en un disco único, incomparable y muy superior a lo que han sacado sus contemporáneos el año pasado. Algunos han empezado a ponerle etiquetas como "punk progresivo" y cosas así. Olvídense de las etiquetas, que solo sirven para delimitar, y escuchen la música, que es la que dice todo. Y tiene mucho para decir...

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Tuesday, September 18, 2007

Música para una isla desierta Vol 4

61- Live after death
Iron Maiden (1985)
Temas clave: The Rhyme of the ancient mariner, The Trooper, Hallowed be thy name
Impresionante. No hay otro calificativo para este enorme disco en vivo, prbablemente uno de los tres mejores de la historia del rock. Es que ¿qué mejor manera de disfrutar a La Bestia que con su mejor formación, en su mejor momento, con una selección de temas impecable y con un sonido perfecto? Este disco fue grabado durante la "World Slavery Tour", una gira que se extendió entre 1984 y 1985 y que, como su nombre lo indica, abarcó buena parte del (primer) mundo. En tiempos de vinilo y cassette fue un álbum doble, el primero de ellos grabado en Los Angeles y el segundo en Londres. El hecho de que sean recitales enteros y no canciones tomadas de distintas fechas, le da a "Live after death" la coherencia y la espontaneidad que lo hacen tan pero tan bueno, además de lo enunciado previamente: Iron Maiden venía de sacar los que a mi juicio son sus tres mejores discos ("The Number of the Beast", "Piece of Mind" y "Powerslave"), con la formación "clásica" de Bruce Dickinson, Steve Harris, Adrian Smith, Nico McBrain y Dave Murray. Por eso los temas son una obra maestra detrás de otra del heavy metal clásico. Es un auténtico greatest hits, con el plus de que es en vivo y eso le da todavía más energía. Si nunca escuchaste a Maiden esta es tu indiscutida puerta de entrada. Y si ya conocés a la banda seguro que ya tenés este disco pero, si no es así, ¿te sirve saber que en un solo álbum vas a encontrar nada menos que "The number of the beast", "The trooper", "Rime of the Ancient Mariner", "Hallowed be thy name", "Flight of Icarus", "Two minutes to midnight", "Aces High", "Phantom of the Opera" y muchísimos más?
62- Appetite for destruction
Guns ‘N’ Roses (1987)
Temas clave: Welcome to the jungle, Pardise city, Nightrain

Cinco reventados de Los Angeles agarraron lo mejor de Zeppelin, Aerosmith, T Rex, The Rolling Stones y AC/DC, le sumaron toneladas de sexo y drogas, lo metieron en la licuadora y sacaron este disco alucinante. Puro hard rock del mejor, incendiario. Una obra magistral que barrió del mapa a las pedorradas de hair metal de aquel momento. "Welcome to the jungle", "Out ta get me", "Nightrain", "Mr Brownstone", "Paradise city", "Sweet Child of Mine" escupen rabia e historias decadentes de esa jungla que es cualquier gran ciudad. Nunca Axl Rose estuvo en mejor forma aullando o mordiendo según las necesidades de la canción, mientras las increíbles guitarras de Slash e Izzy Stradlin entretejen un pared de riffs y solos sencillamente impresionantes. Poco después vendrían las calzas, los pianitos a lo Elton John y los coros femeninos de Axl, junto con las peleas internas y la ida al carajo de la banda. Pero en la época de "Apettite for Destruction" todo estaba en su punto justo para que Guns N' Roses fuera la banda más caliente del rock and roll, y éste uno de los mejores discos de la historia del hard rock. ¿Qué grasada los Guns? ¿Qué forro Axl Rose? Sí, sí... callate y subí el volumen.

63- Ride the lightning
Metallica (1984)
Temas clave: Creeping death, For whom the bells toll, Fade to black

Año 1992. Estadio de Vélez. "¡Hola mi amigossss!", dice la voz de James Hetfield, y el estadio entero se estremece de expectativa. Entonces la voz ruge: "Creeeping Deatha!!!!!". Y nuestros cerebros son aplastados de poderoso placer, cuando toda la banda te demuele la cabeza con la todopoderosa entrada de mi tema preferido de Metallica. Tema que, por otra parte, es uno de los integrantes de mi disco favorito de la banda de San Francisco. Para muchos fans de Metallica el elegido es "Master of puppets". Y, si bien es más pesado en su sonido, si bien es un verdadero manual de riffs trasheros, si bien Metallica jamás sonó tan potente como en "Master of Puppets", mi elegido sigue siendo "Ride the Lightning". ¿Por qué? En mi opinión los temas del segundo trabajo de Metallica están mucho mejor estructurados que cualquiera de sus discos previos o posteriores, al menos hasta el Álbum Negro. Eso lo hace mucho más accesible, sin perder un ápice de su "poder" (para hablar en términos metaleros). Los temas estan mucho más trabajados que en "Kill'em all", su debut. Hay más experimentación, hay una expansión del sonido, hay una evidente mejora en las melodías de voz y en los coros, y todo eso está perfectamente condensado en temas increíbles: "Creeping death", "Fade to black", "For whom the bell tolls", "The call of Ktulu", "Fight fire with fire"... Un verdadero clásico del heavy metal.
64- Tracy Chapman
Tracy Chapman (1988)
Temas clave: Fast car, Talkin' bout the revolution, Baby can I hold you
Allá por el verano de 1989, Tracy Chapman se hizo conocida en nuestro país gracias a que radios del tipo "Horizonte", empezaron a pasar a más no poder su canción "Baby can I hold you", un obra maestra de balada romántica. También sus otros temas sonaron en la radio, pero se la encasilló -esa lamentable costumbre del ser humano- como la "Chica que tocaba el lento de moda". Tremenda estupidez, por cierto. Porque Tracy estaba más que lejos de las canciones suaves para radio. Muy por el contrario: lo suyo tomaba aquella vieja tradición de gente como Bob Dylan o Joan Baez que, desde el folk y el formato cantautor, eran sinónimo de activismo político antisistema. Estados Unidos, por ese entonces, venía del terrible modelo Reagan, que destrozó a la clase obrera yanqui y a las minorías históricamente más castigadas de ese país: los negros y los hispanos. Y Tracy reparte palo y palo contra este modelo, en sus hermosísimas canciones y sus estupendas letras. Justamente deja muy en claro de qué viene la cosa en el tema con el que abre su disco debut: "Talkin' bout the revolution", donde dice "Hablan de la revolución/Suena como un susurro/Mientras esperan en las filas de beneficiencia/O lloran en las puertas de los Ejércitos de Salvación/Perdiendo el tiempo en las colas de los desempleados/O se sientan a esperar una promoción/Los pobres se van a levantar y van a tomar su parte/Los pobres se van a levantar/ y tomarán lo que les pertenece". No suena precisamente a chica que canta "lentos", ¿no? A medida que avanza el disco, las letras son cada vez mejores y con ellas las canciones. La desesperada historia de "Fast car" es sencillamente notable, mientras que "Across the lines" clama por cruzar las líneas que separan a negros de blancos, a pobres de ricos. "Behind the wall", cantada a capella por Tracy, describe una noche cualquiera en un barrio marginal... y es estremecedoramente real y simple. Después sí viene la famosa "Baby can I hold you", donde nuevamente Tracy demuestra cuan bello puede ser lo simple, y cuánto mejor le sientan esas virtudes a las canciones de amor. "Mountains o' things" es un palazo en la cabeza a los que dan por sentado todo lo que tienen y al materialismo exacerbado por la sociedad de consumo, más en comparación con aquellos que lo único que tienen son "montañas de nada". Le sigue "Why?" dueña de frases tan contundentes como: "¿Por qué mueren de hambre los bebés/cuando hay comida suficiente para alimentar el mundo?/ ¿Por qué si somos tantos/sigue habiendo gente sola?/¿Por qué se llama a los misiles guardianes de la paz/cuando apuntan a matar?". Le sigue "For my lover", una historia de amor muy pero muy diferente a las edulcoradas banalidades de cualquier cantante pop o romántico. Y cierran el disco dos canciones de amor, dulces y sencillas -la gran virtud de Tracy Chapman- como "If not now..." y "For you". El debut de Tracy Chapman es un discazo con todas las letras -de una profundidad y honestidad que escasea dentro del mundo del pop- muchas veces subestimado por desconocimiento o por el hartazgo que hay que "agradecerle" a las radios de hits, capaces de transformar la mejor cosa en mierda. No pierdan la oportunidad de desagraviar a Tracy, sus oídos se los van a agradecer.

65- Document
R.E.M. (1987)
Temas clave: The one I love, It's the end of the world as we know it, Welcome to the ocupation

A mi criterio el primer gran gran disco de R.E.M., y peleando cuál mellevo con "Automatic for the people" y "New adventures in Hi FI"... Repleto de temas increíbles, sólo puedo calificarlo de una manera: indispensable. Aquí la banda encuentra un foco temático, lo que redunda en temas más cohesivos y, en consecuencia, más maduros. El tema sobre el que la banda hace hincapié es la política. Y lo encaran desde el lugar del compromiso, pero también desde la rabia. Por eso hay temas muy punkies aquí como "Strange" o "It's the end of the world as we know it", donde la música expresa la urgente necesidad del cambio. Y otros en los que las letras castigan al sistema con acidez y dureza, como "Disturbance at the heron house", "Welcome to the ocupation" y "Finest worksong". También "Document" contiene el improbable hit "The One I love", una canción que no trata sobre lo que cualquiera incialmente supone. Pero, por sobre todas las cosas, lo que hay que destacar aquí es la belleza de los temas en general. Disco clave para todo fan de R.E.M.
66- Daydream nation
Sonic Youth (1988)
Temas clave: Teenage riot, Cross the breeze, Candle
El lugar donde se encontraron el instinto animal de los Stooges con el vanguardismo insuperable de la Velvet Underground se llama Sonic Youth. Nadie, desde Hendrix, logró sacar de una guitarra los sonidos que ellos consiguen. Si bien otros discos son más difíciles de digerir para el oyente no iniciado, en "Daydream nation" Sonic Youth demuestra su olfato pop para construir melodías que encuentran su raíz en lo mejor del garage de los 60's y del indie rock de los 80's. Las letras son retratos urbanos dignos de la la más selecta pluma de Lou Reed. Y todo ello vive dentro de un sonido que no tiene comparación sobre la faz del planeta. "Daydream Nation" es un viaje alucinante, una invitación a flotar en un universo de colores y texturas musicales que nunca fueron imaginadas, al punto que nadie se ha atrevido a imitarlas. Escuchar "Daydream Nation" es retroceder en el tiempo -hasta 1984- para proyectarse en el futuro, intentando tocar el infinito.

67- Doolittle
Pixies (1989)
Temas clave: Monkey gone to heaven, Here comes your man, Gouge away
Para en tender su importancia dentro del mundo del rock baste señalar que sin ellos, Nirvana jamás hubiera existido. Y "Doolittle" es, además del más accesible, el mejor de sus discos. Aparecido en 1989, muestra aquello que caracterizaba a los Pixies: dinámicas cambiantes, canciones simples, bajo bien al frente, guitarras distorsionadas, caos melódico en algunos casos, armonizaciones vocales entre el guitarrista/cantante Black Francis y la bajista Kim Deal, con ocasionales aportes del otro violero -Joey Santiago- y el batero David Lovering. Los temas son cortos (el más largo apenas supera los 3 minutos) y raros, poca gente los digiere enseguida, seamos sinceros. Pero, con las sucesivas escuchas se les va agarrando la vuelta hasta terminar sucumbiendo al encanto de "Monkey gone to heaven", "Here comes your man", "Wave of mutilation", "Gouge away" o "Debaser". Para quien jamás haya escuchado a los Pixies la única forma de darles una idea de cómo suenan es comparándolos con algunas cosas de Nirvana, es eso pero más abrasivo. Y, como dije, "Doolittle" es el disco más accesible junto a "Trompe le Monde", lo que convierte a cualquiera de esos dos en el punto de partida ideal para conocer a una de las grandes glorias del rock alternativo.

68- Ritual de lo habitual
Jane’s Addiction (1990)
Temas clave: Three days, Stop!, Then she did

Simple: una obra maestra. Uno de los 10 mejores discos de la historia del rock, creado y regado de los Angeles por una de las 10 mejores y más personales bandas que han existido. ¿Qué es Jane's Addiction? Originalidad pura: hard rock, dark, glam, psicodelia, funk, música étnica, cabaret, putas y drogas. Simplemente hay que escuchar, digerir el impacto inicial (a mucha gente no le gusta la banda de una, pero después de un tiempo se vuelven adictos) y volverse eternamente amante de Jane's Addiction. La banda se formó en 1984 en Los Angeles, y se separó en 1991, después de sacar tres discos soberbios: "Jane's Addiction", "Nothing's Shocking" y "Ritual de lo Habitual". En este último alcanzaron su pico creativo. Aquí amalgamaron con perfección asombrosa los ultra eclécticos elementos que componen su música. El disco abre con la poderosísima "Stop!" una ritmo funky ultracelerado que de pronto se sumerge en un clima mántrico, para explotar en la apoteósis final. Sencillamente inolvidable. El ritmo no decae, las adrenalínicas "No one's leaving" y "Ain't no right" son un torbellino de funk+hard rock+punk capaces de hacer bailar a una morgue entera. La tranquila "Obvious" es un respiro, previo al tema más conocido de Jane's Addiction: la divertida oda a la cleptomanía "Been caught stealing". Y de pronto, cuando ya con eso era suficiente para tener un clásico, llega lo mejor. "Three days", quizás uno de los tres temas que más amo sobre la faz de la tierra, es un increíble viaje de psicodelia, polirritmia, climas, música excelsa que produce placeres cercanos al sexo. Pero, sin darte tiempo a recuperarte de semejante tratamiento emocional, Jane's Addiction te tira a la cara "Then she did", otra obra de arte que taladra tu cerebro y tu corazón y te deja suspendido en el espacio. Al lado de estos dos temas, "Of course" y su interesante toque kleshmer quedan opacados, ya que todavía estás tratando de recuperarte. Y entonces llega el toque que cierra el disco: esa pequeña gema fantasmalmente romántica que es la delicada "Classic Girl". "Ritual de lo Habitual" es una experiencia ineludible para cualquiera que desee saber de qué se trata realmente el rock, hecho en total libertad y sin limitaciones artísticas.

69- Blood Sugar Sex Magik
Red Hot Chili Peppers (1991)
Temas clave: Give it away, Under the bridge, Suck my kiss
Impresionante disco de los Peppers, sin dudas su mejor trabajo. En 1991 la banda logró canalizar todo ese funk desenfrenado que habían mostrado en sus discos anteriores -y que en "Mother's Milk" empezaba a vislumbrarse entre el caos- en 17 canciones propiamente dichas. Parte de este "llamamiento al orden" tuvo que ver con que los Peppers debieron bajar un poco los decibeles respecto al descontrol de sus vidas personales... si es que prtendían seguir con vida. A eso se sumó el genio ilimitado y delirante de un guitarrista de 19 años llamado John Frusciante, quien reemplazó sus guitarras hipersonoras de "Mother's milk" por un acercamiento más sutil, un sonido más claro que permite disfrutar mejor de lo que está haciendo. También, además de que los temas funkies están mejor estructurados y en consecuencia son mucho mejores ("Give it away", "Suck that kiss", "Naked in the rain"), la banda comienza con las baladas algo en lo que muy pronto mostraría toda su maestría ("Under the bridge", "I could have lied", "My lovely man") y también experimentan con nuevos estilos con resultados impresionantes ("Breaking the girl", "The power of equality", "Blood, sugar, sex, magik"). Un disco indispensable.
70- Angel Dust
Faith No More (1992)
Temas clave: Midlife crisis, Everything's ruined, Caffeine

Después de romper la barrera del mainstream con su magistral "The Real Thing", Faith No More parecía estar en el clásico brete: cómo superar un disco tan pero tan bueno. La respuesta se llamó "Angel Dust", una magistral clase de cómo se hace rock alternativo, lecciones que ninguno de sus "alumnos" del nü metal parece haber aprendido ni siquiera aproximadamente. "Angel Dust" es tan pero tan consistente, dentro del delirio musical y lírico que lidera Mike Patton, que obviamente no vas a enamorarte de él de manera instantánea, menos aún si no estás acostumbrado a lidiar con géneros como el metal, el rap, el funk, el hard core y el acid jazz que respira este soberbio disco. Esto no es pop, definitivamente. Pero, una vez que lo digeriste, se incorpora en tu cuerpo y se vuelve una necesidad física. Todos los instrumentos se conjugan en lunática armonía, vomitando obras maestras del rock alternativo como "Midlife Crisis", "A small victory", "Everything's ruined", "Kindergarten", "Be agressive" o "Caffeine". La voz de Mike Patton es indescriptiblemente genial y versatil, pasando de una ametralladora hardcore a la elegancia de un cantante de jazz. En síntesis: un disco magistral.

71- Mother Love Bone
Mother Love Bone (1992)
Temas clave: Chloe dancer/Crown of thorns, This is Shangrila, Bone China
La banda de la que formaban parte los futuros fundadores de Pearl Jam (Stone Gossard y Jeff Ament) llegó a grabar un disco, antes de que Andy Wood, su cantante, muriera de sobredósis. Pero, aunque ya se perciben algunos de los riffs que serían el sello de Pearl Jam, la onda de la banda es muy distinta. Es hard rock sí, pero con toques glamorosos entregados por Andy Wood (fan confeso de Queen, Elton John, David Bowie y Kiss), cuyas letras, voz y manera de cantar nada tienen que ver con las de Eddie Vedder. El resultado fue desparejo aunque promisorio: para ser un primer disco hay muchísimos buenos temas. Desde la bellísima y épica "Chloe Dancer/Crown of thorns", hasta las estupendas "This is shangrila", "Stardog champion" y "Holly roller" donde la banda rockea al palo, desde la triste y premonitoria "Man of golden words" hasta la dulce "Stargazer" o la climática "Bone china", el único disco de Mother Love Bone es necesario para cualquier fan de Pearl Jam o del grunge en general, y está cargado de recuerdos para todos los tabasquenses de ley.

72- Nevermind
Nirvana (1991)
Temas clave: Smells like teen spirit, Drain you, Come as you are
Todavía recuerdo la primera vez que escuché los acordes de "Smells like teen spirit". Mi vida no volvería a ser igual desde entonces, eso es seguro. De hecho, esta canción la cambió, abrió la puerta. No puedo suscribir al concepto de que no había nada que escuchar cuando apareció "Nevermind", porque no es cierto. Tenías a Jane's Addiction, Faith No More, R.E.M., Hüsker Dü + Sonic Youth + Pixies (estas tres fueron enormes influencias para Kurt, de hecho vean el monito del arte de "Nevermind" y despues chequeen la tapa de "Doolittle" de los Pixies), Metallica... Pero sí puedo decir que "Nevermind" le abrió la puerta a nivel masivo a esas y un montón de otras bandas excelentes, y a una época particularmente feliz de mi vida, que pueden leer alprincipio del blog. Y puedo agregar que la furia visceral, la arrolladora angustia adolescente de Nevermind, no estaba presente en los discos de las bandas que enumeré, o no al menos en el grado en el que desborda el disco de Nirvana. Por otra parte, el gran logro de Kurt y compañía fue condensar todos los atributos del rock alternativo norteamericano, que por separado lo volvían anticomercial, en una serie de canciones imposibles de resistir. En Nirvana la velocidad y agresividad de Hüsker Dü, el sonido único de Sonic Youth, el alarido primal de los Pixies, más el espíritu punk del rock alternativo yanqui se aliaron al concepto pop de bandas británicas como The Beatles y The Kinks para producir "Nevermind", un desfile de enormes canciones: Smells like teen spirit, Come as you are, Drain You, Something in the way, On a plain, todas en realidad. Gracias Kurt por tanta sinceridad, por tantas grandes canciones, por tantos buenos momentos...

73- Badmotorfinger
Soundgarden (1991)
Temas clave: Jesus Christ Pose, Mind riot, Outshined
Antes de Nirvana, antes de Pearl Jam y Alice in Chains hubo una banda en Seattle que se puede acreditar el honor de ser los verdaderos padres del grunge: Soundgarden. ¿Influencias básicas?: Black Sabbath, Led Zeppelin, The Stooges y The Beatles. Soundgarden arrancó como una banda de, digámoslo de alguna manera, "garage punk metal" y fue evolucionando, agregando psicodelia, polirritmia y armonías propias de los Beatles, cosa que concretó en sus dos últimos discos. Badmotorfinger es el instante antes de llegar a ese punto. Denominado por muchos como "El Album Blanco del heavy metal", es un disco demoledor, artísticamente ambicioso, sónicamente aplanador y rebosante de originalidad. Es metal sí, pero desde un lugar a mil años luz de lo que se había hecho en el género hasta entonces: las tonalidades utilizadas, las innovadoras afinaciones, los complejos ritmos, las notables melodías, todo se conjuga en un trabajo tan brillantemente resuelto que, a pesar de sus complejidades, es totalmente accesible para el escucha promedio. Así hubiera sonado una combinación de Black Sabbath (el sonido), Led Zeppelin (la voz) y unos pequeños toques de psicodelia, en los noventa. Una alhaja.


74- Dirt
Alice In Chains (1992)
temas clave: Angry Chair, Would?, Rooster

Si por mi fuera, pondría la discografía de Alice in Chains, pero como estoy sometido a mis propias reglas elijo "Dirt". Y "Dirt" es impresionante. Es un viaje aterrador por la mente de un adicto a la heroína (Layne Staley). Las letras son soberbias, la música sombríamente brillante. No tiene una sola canción que no sea buena como mínimo (imposible que sea de otra manera si en el mismo disco se conjugan "Angry Chair", "Would?", "Rooster", "Them bones", "Dirt", "Hate to feel", "Junkhead", "Rain when I die", "Damn that river"). La alucinante voz de Layne Staley armonizando con la de Jerry Cantrell es de lo mejor que ha dado el rock alternativo en años. Los oscurísimos riffs de Cantrell se apoyan en una base sólida como una roca, a cargo de Seann Kinney y Mike Starr. Uno no es el mismo después de la línea de bajo de "Would?", ni puede escapar fácilmente al hipnotismo de "Angry Chair" o la intensidad de "Rooster". La densidad lírica, el peso específico musical de temas como "Junkhead" o "Dirt" convierten al segundo trabajo de Alice in Chains en, indiscutiblemente, uno de los mejores discos de los '90.

75- Temple of the Dog
Temple of the Dog (1990)
Temas clave: Hunger strike, Wooden Jesus, Times of trouble

Al morir Andy Wood muchos de sus amigos de Seattle quedaron destrozados. Chris Cornell, cantante de Soundgarden, le escribió un par de canciones. Se juntó con el baterista de su banda (Matt Cameron) y con Jeff Ament y Stone Gossard para tocarlas. Terminaron grabando un disco a modo de homenaje, al que se sumaron otros futuros miembros de Pearl Jam como Eddie Vedder y Mike Mc Ready. El resultado es extremadamente emocional, más si se conoce la historia detrás del disco. Un album para escuchar en invierno, disfrutando la melancolía y la tristeza por el amigo que se fue, pero también la energía y espontaneidad que surge de tocar entre amigos. Temas como "Hunger strike", "Call me a dog", "Times of trouble" y "Say hello to heaven" son el resultado de un montón de emociones encontradas. Se nota... y se disfruta. Otro disco que atesora mis mejores recuerdos.

76- Ten
Pearl Jam (1991)
Temas clave: Black, Once, Jeremy

Otro de los tantos ejemplos que nos da el rock del debut nunca superado. Es que el primer disco de Pearl Jam es sencillamente demasiado bueno. Haciendo honor a sus ilustres –y evidentes- influencias (Hendrix, Zeppelin, The Who, Neil Young), Pearl Jam despacha una canción demoledora -sónica y emocionalmente- detrás de otra, verdaderos himnos de esos que sirven tanto para que la multitud coree en un estadio repleto ("Jeremy", "Alive"), como para llorar un amor perdido en la soledad de tu cuarto ("Black") o para hacer pogo en algún lugar que ya no existe, como Tabasco ("Once", "Evenflow", "Porch", "Why go"). El disco arranca como una aplanadora con la paranoica "Once" y con "Evenflow", la historia de un homeless y una dura crítica a la economía norteamericana de aquel entonces. Le sigue la emotiva "Alive" -con un solo fantástico de Mike Mc Ready- y emparentada en su temática con "Why go": traumas infantiles. Después viene la emotivísima "Black" donde creo que Vedder alcanzó una de sus más sinceras interpretaciones. A continuación brilla el clásico "Jeremy", sobre una inolvidable línea de bajo, Vedder nos relata un caso real de soledad y suicidio adolescente. "Oceans" es un simpático y climático relleno, preludio de la arrolladora "Porch", que sienta la tónica existencialista del tema desde su primera frase: "What a fuck is this world". "Deep" cumple, en una arrolladora vorágine de tensión, energía y catársis, mientras que "Garden" y "Release" se sumergen en interesantes climas de guitarras, con el toque siempre emocional de la voz de Vedder, desgarrándose y una sensación de que los Doors estuvieron entre la discografía básica de Eddie. Nunca pudieron superarse pero el nombre del disco no puede ser más ajustado.

77- Dust
Screaming Trees (1996)
Temas clave: All I know, Make my mind, Dying days

La primera vez que escuché a Screaming Trees, fue allá por el '93 cuando nos tiraron por la cabeza su increíble canción "Nearly lost you" en el soundtrack de la película "Singles" (Vida de solteros). Bien, "Nearly lost you" conducía directamente al disco que la contenía: "Sweet Oblivion". ¿Y qué había allí? Grunge, mis amigos. Una de las mejores bandas surgidas de Seattle pero que jamás llegó a trascender como Nirvana y Soundgarden -dos bandas contemporáneas y amigas- quizás debido a la actitud errática de los miembros de Screaming Trees, más afectos a los goces del alcohol y una buena pelea que a salir de gira para promocionar sus discos. Sin embargo, esta actitud errática no les impedía sacar muy pero muy buenos discos. Como siempre repito, el término "grunge" fue acuñado por la prensa y ahunaba a las bandas surgidas de Seattle a fines de los 80's y principios de los 90's. Pero, si bien también compartían cosas como la ética punk e independiente y un circuito similar de locales para tocar, poco tienen que ver Nirvana con Alice In Chains, L7 con Mother Love Bone, Mudhoney con Pearl Jam o Screaming Trees con Soundgarden. En el caso de Screaming Trees la raíz de su música está mucho más cerca del garage, el hard rock, la psicodelia y el folk que del metal a lo Black Sabbath o el punk rock. La voz rasposa pero melódica de Mark Lanegan es muy atractiva cuando está bien explotada y la banda no es una máquina de innovar, pero sí compone buenas canciones. Pues bien, en mi caso recomiendo -si es que los consiguen, el disco previamente mencionado, más "Uncle Anesthesia" y éste, que fue su último álbum. "Dust" salió en 1996, cuando ya el grunge firmaba su certificado de defunción, y los Screaming Trees llegaban con el paso cambiado, luego de desaprovechar la oportunidad que tuvieron cuatro años antes con "Sweet Oblivion". Claro que si te gusta el grunge, los anacronismos te van a importar poco y nada. En ese caso tratá de conseguir "Dust", el mejor y menos hard rockero de sus discos (con sitar, tablas, cuerdas y mellotrones que lo hacen el más psicodélico de ellos) y un testimonio de cuán bueno fue eso que se llamó grunge.

78- Purple
Stone Temple Pilots (1994)
Temas clave: Pretty Penny, Big empty, Unglued

El debut, "Core", les sirvió para subirse a la gran ruleta del grunge, aunque debieron padecer comparaciones con Pearl Jam y Alice in Chains. En su segundo disco, "Purple", los Stone Temple Pilots salieron a la cancha a desmentir estas acusaciones. Y lo hicieron con un disco excelente, plagado de buenas canciones, pero también desbordante de inquietudes, de búsqueda. Aquí, los STP comenzaron a patentar ese estilo que los distingue, hecho de hard rock sí, pero también de mucho pop y psicodelia, con toquecitos aquí y allá de otros géneros (algo en lo que profundizarían aún más en "Tiny songs from the Vatican giftshop"). El disco abre con la potencia demoledora de "Meat plow" y "Vasoline", pero ya en esta última canción se ven las diferencias con "Core": el riff es bien hard rockero pero la melodía es adictivamente pop. A continuación llega la psicodelia de la mano de "Lounge fly", las guitarras no riffean, si no que sostienen un fraseo alucinante de Weiland, mientras la primera viola vuela por detrás, generando climas de lo más inquietantes. Por otra parte, como buen tema psicodélico, tiene un interludio totalmente onírico que va creciendo en intensidad hasta explotar en un solo zeppeliano, mientras la bata panea de atrás hacia adelante en un efecto enloquecedor. Sin dudas, es uno de los mejores momentos del disco. A continuación llega el gran hit de "Purple", la super radiable y elegante "Interstate love song", imposible no amar ese tema. La canción que le sigue -"Still Remains"- potencia aún más la calidad de "Interstate love song"... pero por contraste: es muy floja. El disco se recupera enseguida del bajón gracias a la excelente "Pretty Penny", un tema acústico que es un decidido homenaje a Led Zeppelin. Le sigue "Silver Gun Superman", un tema bien al estilo "Core" más que aceptable, que es el prólogo de otro de los grandes momentos del disco: "Big Empty". Este tema magistral arranca a puro jazz -te podés imaginar a Weiland cantando en un bar repleto de humo, en plenos 50's- para de pronto explotar en un coro que es 100% hard rock, pero pegadizo como el mejor pop. Excelente. Y entonces regresa el rock, aunque esto es garage puro y a potencia hipersónica: "Unglued" es uno de mis favoritos de la discografía de STP. "Army ants" arranca bien, con guitarras volátiles y psicodélicas que dan paso a un hard rock poderoso, pero falla violentamente tanto en la melodía como el coro, que carecen de atractivos. El cierre le corresponde a "Kitchen Ware and Candy Bars", una balada melancólica y agradable con un sutil (muy sutil, aclaro) aroma a bossa nova, aunque después se pierde en un delirio hard rockero y guitarrístico. Hay también un tema escondido ("12 gracious melodies"), que no aporta demasiado a un disco que -como podrán apreciar- decae un poquito al final, pero que es esencialmente estupendo.
79- Mellon Collie and the Infinite Sadness
Smashing Pumpkins (1995)
Temas clave: 1979, Bullet with butterfly wings, Muzzle

"Mellon Colie and the infinite sadness" es, sencillamente, una obra maestra. Disco doble en el cual prácticamente ninguno de sus 28 temas es desechable y que, a pesar de su duración (más de dos horas), uno no se cansa de escuchar. Es rock de los '90 con espíritu de los '70, es angustia y melancolía adolescente, es el alarido entre la ansiedad y la esperanza de la generación X, es la potencia de riffs arrasadores y es la caricia suave de un piano solitario, es un generoso derroche de creatividad, tan pretencioso como logrado. El primer disco es "Dawn to dusk" que abre con un suave piano titulado con el nombre de la obra, una delicada introducción a "Tonight Tonight" que en sus orquestales arreglos de cuerdas nos da el espíritu de magnificencia del disco, y sus ambiciosas dinámicas -que cambian de lo orquestal a la suave melodía de Corgan para explotar en un coro que empieza como un ruego ("Believe in me") y se vuelve exigencia- nos dicen que estamos ante algo grande. Tras esto la banda nos demuele con "Jellybelly", un poderosísimo rocker biene en la vena de los Pumpkins de "Siamese Dream". No hay respiro porque le sigue uno de mis temas favoritos de la banda: "Zero", corto y contundente, basándose en un riff impresionante y con una letra excepcional, llena de frases como "Intoxicated with the madness, I'm in love with my sadness", ese coro ultrapegadizo en el que Corgan nos dice que "She's the one for me, she's all I really need" y un intermezzo impresionante con una verdadera declaración de principios: "Emptiness is loneliness, and loniless is cleanliness and cleanliness is godliness, and God is empty just like me". La potencia no decae con "Here is no why", también en la vena de los temas poderosos y antémicos clásicos de los Pumpkins, gran melodía, potencia, riffs y arreglos épicos de guitarras. Todo eso precede otro de los mejores temas que ha escrito Corgan en su carrera: "Bullet with butterfly wings". Repleto de dinámicas, el tema está en tensión constante, que va creciendo progresivamente, dispuesta a estallarte en la cara en cualquier momento, cosa que ocurre en uno de los mejores coros que se hayan escrito en los '90, alquimia perfecta de melodicidad pop, rabia punk y potencia metalera. También aquí hay frases de antología como "The world is a vampire sent to drain" o "What do I get for my pain? Betrayed desires and a piece of the game". Y ni que hablar de la explosión de la coda final, pura catársis distorsionada al son de la frase: "Despite all my rage I am still a rat in a cage". Una joya. Semejante tratamiento sonoro merece un respiro, es el que nos dan los Pumpkins con la melancólica "To forgive", de espectral belleza. La paz dura poco porque enseguida la banda ataca con otra explosión de furia rockera, la tremenda "Fuck you (and ode to no one)" que arraca con un riff machacante y amenazador, sobre el que Corgan parece escupir las palabras para que de pronto todo explote a puro rock y distorsión. Hermoso. Le llega el turno a la neoindustrial "Love", gran tema también, que insinúa un poco el camino que seguiría la banda en "Adore". A continuación dos temas frágiles y dulces como "Cupid de Locke" (con su arpa y sus arreglos de cuerdas) y "Galapagos" (una hermosa melodía cantada con pasión) nos brindan un nuevo costado de la ecléctica personalidad de los Pumpkins. Y entonces llega otro de mis favortios, la épica "Muzzle" que es un verdadero himno de estadio -tuve la suerte de cantarlo y disfrutarlo en vivo durante la gira de este disco- pegadizo y emocionante desde la frase inicial: "I fear that I am ordinary, just like everyone". Me encanta, lleno de grandiosidad setentosa. A continuación los Pumpkins muestran su costado progresivo y ambicioso con "Porcelina of the vast ocean", una canción de casi 10 minutos de largo, llena de climas y cambios constantes, un verdadero ejercicio de psicodelia y épica setentosa. El cierre es un temita de James Iha, "Take me down", muy tranquilo pero irrelevante.
Es el momento de "Twilight to starlight", el segundo disco. A diferencia del elegante comienzo del primer disco, "Twilight to starlight" arranca dispuesto a demolerlo todo con dos infernales temas metaleros: ""Where boys fear to tread" y "Bodies", riffs letales y un Corgan sacado aullando "Love is suicide" visceralmente (en "Bodies"), mientras la base sostiene todo golpeteando sin respiro. Luego la exquisita "Thirty three", una bellísima balada a la que le sigue la bella "In the arms of sleep", en el mismo tenor aunque no tan buena como "Thirty Three". La suave tónica gana un poco de ritmo con "1979" una canción a la que cualquier elogio le queda corto, un nostálgico tema new wave pero de los 90's con un coro inolvidable, que siempre me recordó a New Order y que me deja al borde las lágrimas cada vez que lo escucho, repleto de sensaciones de todo tipo. Quizás una de las mejores canciones de los '90. La furia rockera regresa de la mano de "Tales of a scorched earth", puro desgarro que termina perdiendo ante la magnificencia de "Thru eyes of ruby", épica y psicodélica. "Stumbleine" es un suave murmullo de guitarras acústicas y la voz de Corgan susurrando en medio de la noche. "X.Y.U." es el último ataque rockero del disco, una despedida a pura distorsión y uno de los mejores temas rockeros del disco donde se luce la guitarra texturada de James Iha. De allí hasta el final, todo es suave melancolía no exenta de humor ("We only come out at night") como "Beautiful", "Lily (my one and only)", "By starlight" y "Farewell and goodnight".
Disco clave de los '90.
80- Aenima
Tool (1996)
Temas clave: Stinkfist, Forty six and two, Eulogy
¡Qué buen disco, por Dios! Pienso de vuelta, tres segundos, y vuelvo a la misma conclusión: qué, pero qué buen disco. En 1993, Tool nos había enseñado como es descender a las profundidades más oscuras con su debut "Undertow". Lo que nosotros, pobres ingenuos, no teníamos ni idea era que eso era apenas un vistazo. Tres años y un bajista después, Tool creó "Aenima" y ahí sí nos hundimos en la Oscuridad definitiva... y fuimos felices. Dentro de un sonido ajustada y oscuramente perfecto, mucho más denso y pesado que el de "Undertow", los músicos de Tool llevan todo al límite de sus posibilidades instrumentales y estilísticas. Lo sorprendente es que, a pesar de su carácter exploratorio, todo está en su justo lugar, como si cada uno de ellos supiera a dónde quería llegar. Por eso hay aquí un disco que fascina por igual al fan del heavy metal como al del dark, el de la psicodelia o el del rock progresivo. Imposible que eso no ocurra con canciones tan definitivas como "Stinkfist", "Eulogy", "H", "Forty Six & Two" o con la potencia desintegradora de "Hooker with a penis" y "Jimmy", o esos verdaderos viajes hacia el corazón de la negrura como "Aenima" o "Third eye". Como dije en otro comentario, Tool no se parece a nada, es único. Oscuramente único.
PD: ¡Inolvidable recital-aventura junto a Marot!

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Sunday, September 16, 2007

Música para una isla desierta Vol 3

41- Never mind the bollocks
Sex Pistols (1977)
Temas clave: Anarchy in the UK, God save the Queen, Pretty vacant
Creo que esta lista va dejando claro que soy un tipo muy ecléctico y que en mis gustos se puede dar la paradoja de que convivan Pink Floyd y la banda que promovía el uso de remeras con la leyenda "odio a Pink Floyd". Pero bueno, vamos a Nevermind the bollocks. La importancia histórica de este disco para la vida del rock es insoslayable. Digamos que quizás sin los Sex Pistols, el punk no hubiera explotado (no digo existido porque estaban los Clash, y antes aún los Stooges y MC5) de la manera que lo hizo. Es decir, los explosivos estaban pero faltaba la mecha. Y la mecha fueron los Sex Pistols que, astucia de Malcom McLaren mediante, supieron explotar mediáticamente la idea... y cambiaron el rock para siempre. Es decir que el disco ya vale como documento histórico. Las momias recalcitrantes han repetido hasta el cansancio el mismo gastado argumento de que los Pistols no sabían tocar sus instrumentos como una denostación de sus méritos. Pero querido, ¡esa era justamente la idea! Eso es lo mejor que el punk le legó a la música que cada vez se parecía menos al rock y más a un ejercicio de autoindulgencia a cargo de estrellas enamoradas de sí mismas y de su virtuosismo musical. El punk retrajo de vuelta las cosas a lo básico y más importante: la canción. Sin el punk no hubieran existido Joy Division, Bauhaus, The Cure, U2, The Police, The Smiths, R.E.M., Sonic Youth, Dead Kennedys, Pixies y un larguísimo etcétera. Y, como dije antes, la acrne del asunto son las canciones, y las de este álbum son realmente grandes canciones. Que sean sencillas, básicas, primales no quiere decir que sean malas, más bien lo contrario. Los sentimientos que expresan son así de básicos y por ende así de auténticos. Y como si eso fuera poco, las letras, la actitud y la imagen de Johnny Rotten han sido fuente de constante admiración e influencia para toneladas de cantantes y de bandas. Never mind the bollocks and the shite they talk, mate!

42- London’s calling
The Clash (1979)
Temas clave: London calling, The uns fo Brixton, Death or glory

He aquí el mejor disco de la mejor banda punk. En London Calling los Clash se refinaron, e incorporaron definitivamente el ska y el reggae sin perder un gramo de actitud ni credibilidad, más bien lo contrario. Este disco representó un formidable salto adelante respecto a "Give'em enough rope", un álbum notable que queda chico ante la excelencia absoluta de "London calling". Sencillamente un clásico inoxidable expresado en verdaderas joyas, una mejor que la otra: no hay un solo tema malo aquí, son todos de muy buenos para arriba. Y ese, tratándose de un álbum doble, resulta casi imposible. Es un riesgo inevitable de este tipo de trabajos elperder fuerza, o caer en la repetición, sin embargo The Clash no solo se bancó el desafío, sino que lo superó largamente, creando el que quizás sea el disco doble más logrado de la historia del rock. Hay discos que se escuchan y se disfrutan, pero hay discos que te cambian el enfoque sobre la música. Tal es el caso de London Calling. Que además dejó claro que no hace falta ser un virtuoso para hacer lo más importante: buenas canciones. Y así se cambia la historia de la música.

43- Marquee moon
Television (1977)
Temas clave: Marquee moon, Friction, See no evil

El punk surgido en New York, de lugares como el mítico CBGB's, fue bastante distinto al inglés. De allí salieron los Ramones, Patti Smith, Talking Heads, Blondie y... Television, quizás la más creativa de las expresiones de ese movimiento. Lo primero que hay que destacar de Television es su profundo espíritu neoyorquino, cuyo ícono fundacional fue la Velvet Underground. Ese rock vicioso de guitarras, donde la experimentación sonora era tan trascendental como las canciones. Bien, Television heredó ese espíritu, del que en los 80's abrevaría Sonic Youth y hoy -aunque sin experimentación- lo hacen los Strokes. Todas bandas neoyorquinas. Lo fundamental en Television es la espiralada interacción entre los dos estupendos guitarristas, Tom Verlaine y Richard Lloyd, quienes gustaban desestructurar los formatos tradicionales de las canciones pop para, sobre crudas bases de garage, construir intrincadas e inquietantes texturas de guitarras que se entretejen de manera fascinante. En "Marquee Moon", su debut, quedó inmediatamente plasmada la fantástica interacción de ambos guitarristas, en el marco de canciones realmente adictivas como "Friction", "Marquee moon", "See no evil", "Venus" o "Torn curtain", cuyos sonidos construyen el mundo perfecto para que se luzca la poesía urbana de Verlaine. Una joyita.


44- Hey Ho! Let’s Go! The Anthology
The Ramones (1999)
Temas clave: Blitzkrieg bop, Beat on the brat, I believe in miracles

Dialoguito:
Ramones (saliendo de una compactera): "Hey Ho Let's go!"


Personaje 1: "¿Y eso te gusta? ¡Es recuadrado!"


Personaje 2: "¡Sí!"


Personaje 1: "Mirá, tocan todo cuatro por cuatro..."


Personaje 2: "¡¡¡Sííí!!!"


Personaje 1: "¿Y los solos de guitarra? ¡No hay solos de guitarra!"


Personaje 2: "¡¡¡¡Síííí!!!!"


Personaje 1: "¡P... p... pero los temas duran dos minutos!"


Personaje 2: "¡¡¡¡¡Sííííí!!!!!"


Personaje 1: "Pero, ¡ese cantante no puede cantar ni el arroz con leche!"


Personaje 2: "¡¡¡¡¡Sííííí!!!!!"


Personaje 1: "Mejor me voy a casa a escuchar a los Emerson Lake & palmer, ¡esos sí eran capos!"


Personaje 2 (mientras salta de un lado a otro del cuarto en un éxtasis de felicidad): "She is a sensation, she is a sensation..."


Blitzkrieg Bop, Gimme gimme shock treatment, Sheena is a punk rocker, Teenage lobotomy, Beat on the brat, I wanna be sedated, The KKK took my baby away, I believe in miracles y 52 oportunidades más para darte cuenta de qué es lo único que hace falta para hacer música real y sincera.

45- Horses
Patti Smith (1975)
Temas clave: Gloria, Free money, Land
Patti Smith era una poetisa beatnik neoyorquina, que encima estaba casada con Fred "Sonic" Smith, guitarrista de MC5. Un día de 1975 tuvo la gran idea de ponerle música a sus poemas y eso se llamó "Horses" su insuperable disco debut. En él la crudeza del sonido, la intensidad y sencillez de la música, la libertad absoluta en la estructura de las canciones, más la alucinante manera de cantar de Patti, anticiparon lo que vendría un año después. Y así Patti Smith se convirtió en la gran madrina del punk rock. No entiendan punk al estilo Sex Pistols, de hecho aquí hay dos canciones que duran nueve minutos, es punk por lo que expliqué más arriba. Y, sobre todo, por cómo canta Patti, una angustia, una furia, un compromiso absoluto con lo que está interpretando, a través de una voz bellísima. Muchas de las mejores cantantes femeninas -y varios hombres también- harían suyo ese estilo, siendo PJ Harvey y Michael Stipe dos de los más conocidos. Mis preferidos dentro de este fantástico disco son los covers de "Gloria" (de Van Morrison) y "My generation" (The Who), "Free money", "Kimberley", "Elegie" y la increíble "Land", una canción de nueve minutos de duración, muy al estilo de The Doors. "Horses" es indispensable en cualquier discografía que lleve a cualquier isla desierta, habitada o lo que fuere.


Bonus track: como si el disco no estuviera suficientemente bueno, como si Patti Smith no fuera suficientemente grosa, encima el disco esta producido por John Cale y cuenta con la presencia de Tom Verlaine. Mejor imposible...
46- All mod cons
The Jam (1978)
Temas clave: English rose, A bomb in Wardour Street, Down in the tube station at night
Del punk inglés surgió de todo, fue un big bang de tal magnitud que liberó todo tipo de cosas, desde los Sex Pistols a The Clash, desde The Police a The Jam. Si bien The Jam fue una de las bandas más populares de Inglaterra surgida del movimiento punk, poco y nada tenía que ver con este en términos de imagen y música. Es decir, como The Police, se valió del punk para entrar, pero lo que hacían era otra cosa. Como el nombre de este dicsco lo indica, The Jam abrevaba por completo en bandas mod de los '60 como the Who y los Small Faces, reconociendo una fuerte influencia también de parte de los Kinks, particularmente de la afiladísima pluma de Ray Davies. La imagen de The Jam era mod, las influencias de The Jam eran mod, y la fuerza y el volumen al que tocaban eran netamente mod. Eran británicos 100% químicamente puros y por eso pasaron inadvertidos en Estados Unidos y fueron absolutamente adorados en las islas. Y es "All mod cons" -su tercer álbum- el disco en el que alcanzaron a epitomizar todas sus virtudes y a licuar sus influencias ya no para apoyarse en ellas, sino para construir una voz propia a partir de ellas. El resultado es un clásico instantáneo, repleto de canciones memorables y puntapié incial de una trilogía de discos fabulosos (siendo los otros dos "Setting sons" y "Sound affects").

47- Exodus
Bob Marley (1977)
Temas clave: Natural Mystic, Wating in vain, Three little birds

Dificilísimo elegir un solo disco del gran Bob,pero hilando fino creo que "Exodus" es su obra maestra. Grabado en 1977, es un disco perfecto de punta a punta, casi parece un grandes éxitos ya que todas y cada una de las canciones son un clásico. En "Exodus" todos aquellos aspectos que hacen a la música y el mensaje de Bob Marley confluyen al mismo tiempo y en su máxima perfección, convirtiéndolo en una obra maestra. Compositivamente, Bob Marley había alcanzado su plenitud: todos los temas están perfectamente acabados, no tienen una nota de más y fluyen con una armonía exquisita. Su mensaje además llego a una instancia superior de expresión desde lo lírico, con letras como la de "Natural Mystic" (una de las mejores canciones de Bob Marley, en mi opinión), "Exodus","One love", "Jamming" o la siginificativa "The heathen" (quizás la más floja desde lo musical, pero con una letra tremenda), si hablamos de su compromiso con el rastafarismo, con su pueblo y con la libertad del hombre. Puede ser profundamente espiritual y crítico con canciones como "Guiltiness". O se vuelve delicioso cuando simplemente se muestra desde el lado romántico, con canciones tan pero tan buenas como "Waiting in vain" y "Turn your lights down". O puede ser dulce y tan tremendamente humano en "Three little birds", que Bob escribió mientras miraba los pájaros en su lugar favorito para sentarse a escribir canciones, en el número 56 de Hope Road. Un disco irresisitble, que puede ser escuchado una y otra vez sin perder jamás su magia.
48- Unknown Pleasures
Joy Division (1979)
Temas clave: She's lost control, New dawn fades, Shadowplay

38 minutos que cambiaron la música para siempre. Bastaría decir eso para definir "Unknown Pleasures". Y aún así no será suficiente, no será justo, las palabras no alcanzarán a darle la dimensión exacta. "Unknown Pleasures" terminó de un plumazo con toda una época -es cierto: los Sex Pistols, The Clash y otros héroes del punk se acreditan ese mérito, pero Joy Division lo hizo, de verdad- y comenzó otro espacio, un lugar musical que no existía aún y que moriría con Ian Curtis amarrado por el cuello al techo de su cuarto. Nadie podrá repetir "Unknown Pleasures", pero al mismo tiempo nada será igual. Ian Curtis garabateó desesperadamente en un papel arrugado el aislamiento, la soledad, el dolor, la locura. Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris capturaron las visiones de Curtis en forma de viñetas de intensidad absoluta, extrema, primigenia. Y Martin Hannett creó el paisaje para eso, Martin Hamnet descubrió cómo hacer sonido del silencio. Decir que "Unknown Pleasures" salió en 1979 es futilmente anecdótico, "Unknown Pleasures" no tiene tiempo, es un no lugar. "Unknown Pleasures" es un Big Bang, demasiada energía concentrada, estallando desde la nada en un infierno creador. "Where will it end?" se desgarra Curtis en "Day of the lords". Nadie tiene la respuesta. Probablemente no exista, porque probablemente "Unknown Pleasures" siga expandiéndose hacia el infinito, eterno y único. No, no me pidan una crítica común y corriente. No me pidan que les cuente canción por canción, ni como suena, ni qué estilo es. Ninguno de esos conceptos cabe para "Unknown pleasures". Porque "Unknown pleasures" no es apenas un disco, es una experiencia. Es un antes y un después. Y como tal debe ser vivido.


49- In the flat field
Bauhaus (1980)
Tema clave: Stygmata martyr, Double dare, Dark entries

El disco debut de Bauhaus es realmente inmejorable. Cuando apareció, en 1980, Joy Division ya había señalado el camino hacia la oscuridad. Pero Bauhaus, además de subirse a esa densidad lírica y sonora, le sumó una extraña teatralidad, con resabios de su admirado David Bowie. Así construyó un nuevo género: el gótico, al que posteriormente se sumarían miles de bandas con diversa suerte. Para esa teatralidad fue fundamental la presencia y la voz de Peter Murphy, imposible imaginar un tema como "Stigmata Martyr" sin él. Pero el sonido creado por la guitarra de Daniel Ash -poderoso por momentos, siempre oscuro, deteniéndose en arreglos fantasmagóricos, deformes y geniales- es igualmente clave. Tanto como la insuperable base conformada por los hermanos David J y Kevin Haskins, capaz del latido ansioso de "Double Dare" o el pulso mortuorio de "Spy in the cab". Bauhaus no es facilmente digerible, por cierto, y tampoco lo es "In the flat field". Canciones como "St. Vitus Dance" o "Small talk stinks" llevan su tiempo. Pero también es dificil escapar al sombrío encanto de los clásicos: "Dark entries", "Double dare", "In the flat field", "God in an alcove", "Spy in the cab", la inconmensurablemente genial "Stygmata Martyr" o la aterradora "Nerves". "I dare you!" clama Peter Murphy, desafiando a internarnos en la negrura. ¿Que si me atrevo?


50- Concert
The Cure (1984)
Temas clave: One hundred years, Shake Dog Shake, A forest

Durísimo para mí elegir un solo disco de otra de mis bandas de cabecera. Podría ser "Pornography", "Head on the door", "Disintegration" o "Wish", pero eligo éste". ¿Por qué? Ahí va... Este disco salió en 1984, en el marco de la gira de "The Top", quinto disco de The Cure. De las diez canciones, cuatro corresponden a una fecha en Oxford y el resto a tres fechas seguidas en Londres. Eso es el primer punto a favor: parecen todas del mismo show, tenés la sensación de que se grabó un recital completo. Me acuerdo que en los '80, cuando soñaba con ver a The Cure en vivo (¡bah! en realidad todavía lo hago), solía apagar las luces y poner este disco: era lo más cercano posible a esa experiencia. El segundo punto a favor es el sonido: The Cure no había conseguido sonar tan denso, tan oscuro, tan poderoso en sus discos. Lo logra en vivo, la energía de tocar en directo llena los temas de una vitalidad que no hace más que embellecerlos, escuchen y compruébenlo con "Killing an arab" o Charlotte sometimes", por ejemplo. La tercera virtud de este disco memorable es la selección de temas: son todos clásicos sin discusión, lo que hace que el disco jamás decaiga. "Shake dog shake", "Primary", "Charlotte Sometimes", "The Hanging Garden", "Give me it", "The walk", "One hundred years", "A forest", "10:15 Saturday night" y "Killing an arab", todos ellos sin excepción figuran en la lista de favoritos de cualquier fan de The Cure. Y por último, aunque esta apreciación es más subjetiva, viene el cuarto punto a favor de "Concert": abarca la que -a mi criterio- es la mejor etapa de The Cure, la más oscura, lejos. Es cierto, con eso excluyo tres de los mejores discos de la banda como son "Disintegration", "Wish" y "Head on the Door". Pero claro, si "Concert" incluyera temas como "A night like this", "Fascination Street", "High", "The Blood", "Love song", In between days", "Apart", "Pictures of you" o "From the edge of the deep green sea", sería demasiado y todos pereceríamos de una sobredósis de placer.

51- Outlandos D’amour
The Police (1978)
Temaas clve: Roxanne, So lonely, Can't stand losing you

Más allá de mi calentura por losprecios de las entradas, The Police es una banda demasiado grosa y demasiado querida como para olvidarme. Y éste, su debut, es el disco que más me gusta, el más fresco. Se sabe: The Police comenzó como una banda surgida del punk, pero todos sus miembros amaban el jazz y podían tocar bastante más que tres acordes. Claro que en 1978, cuando salió, no era demasiado recomendable -comercialmente hablando- hacer alardes de virtuosismo. Lo bueno si breve, accesible y con actitud, tres veces bueno. Al menos si querías ser alguien dentro del firmamento pop. Y Sting, Stuart Copeland y Andy Summers no querían ser alguien... querían ser los únicos. Por eso se sometieron a las exigencias del mercado en ese momento y sacaron un debut derechito y sin complicaciones. No hay dudas, tratándose de la gente de la cual estamos hablando, que estaba repleto de excelentes canciones: "So lonely", Roxanne", "Can't stand losing you", "Born in the 50's"... ¡todos clásicos y en un debut! No voy a detenerme a explicarles cómo suena The Police porque hay que ser realmente un marciano para no haber escuchado un tema de ellos. Mi comentario tiene como intención orientar a aquellos que quizás tienen apenas un Greatest Hits de la banda y quieren saber qué onda con los discos propiamente dichos. Bien, en este caso van a encontrar la versión más despojada de la banda, haciendo mucho pop, new wave, punk pop y reggae del mejor. ¡Ah! los temas no tan conocidos ("Next to you", "Hole in my life", "Peanuts", "Truth hits everybody") son realmente muy buenos también. Un lujo.

52- Achtung baby
U2 (1991)
Temas clave: One, Even better than the real thing, Who's gonna ride your wild horses
A mi criterio, el mejor disco de U2, sin discusión posible. Después de alcanzar la cima del rock de estadios con su apoteótico (y pretencioso) Ruttle & Hum, la banda decidió que era hora de dar un giro realmente importante en sus carreras si querían entrar en los '90 como lo que son: una de las mejores bandas del planeta. Para eso dejaron la Biblia y la política de lado y los reemplazaron por la introspección y la ironía. Se burlaron de su propio status de estrellas de rock y de esa forma se volvieron mucho más creíbles, mucho más reales. Claro que el cambio no solo pasó por la actitud, la música se aggiornó a la nueva década, incorporando los ritmos y sonidos que desbordaban los antros de Manchester y Londres, de lamano de los Stone Roses y Primal Scream, entre muchos. Pero los radicalizaron más aún, sin perder jamás esa capacidad para hacer temas grandiosos. Por eso el disco fue casi vanguardista en su momento (al menos para los patrones de U2), además de contener las mejores letras que Bono haya escrito en su vida. Extremadamente romántico y oscuro, cargado con gemas como One, Who’s gonna ride your wild horses, Acrobat...

53- The queen is dead
The Smiths (1986)
Temas clave: There is light that never goes out, Bigmouth strikes again, The boy with the thorn in his side

Hijos dilectos de Manchester, The Smiths (1982-1989) fue la gran banda indie de Inglaterra en los '80. Arrancó como casi todas las bandas de aquel entonces, en el post punk, aunque su música estaba más ligada al pop, con un trasfondo melancólico y sentimental marca Morrisey. Justamente, la gran cuota de originalidad de The Smiths estaba dada por la dupla Morrisey-Marr. El gran Johnny Marr desde el sonido particular que le daba a la banda y que fue evolucionando de disco en disco. Bastan tres segundos de un tema de The Smiths y con solo escuchar como suena la viola sabés que son ellos. Ni que hablar respecto de la voz: Morrisey posee un estilo único y extraño, como un ambiguo crooner de voz impostada y sinuosa. Y esa voz lanza algunas de las mejores letras que se hayan escrito en la historia del rock. Bien, los Smiths sacaron cuatro discos, uno mejor que el otro y una enorrme cantidad de singles, uno mejor que el otro. Pero con "The Queen is dead" se les fue la mano, es indudablemente su obra maestra. Arranca con la poderosa canción que le da nombre al disco, donde la banda rockea con una potencia no habitual. Le siguen el pop saltarín -muy Smiths- de "Frankly, Mr. Shankly", la dulce y resignada "I know it's over" y el lamento de "Never had no one ever". A continuación dos estupendos clásicos de los '80: "Cemetry gates" y la inolvidable "Bigmouth strikes again". Llega el turno de uno de los mejores temas de The Smiths: "The boy with the thorn in his side". Luego la bailable "Vicar in a Tutu" y a continuación la increíble "There is a light that never goes out" que es desde mi punto de vista -por música y letra- la mejor canción de la banda. Esta obra maestra cierra con una gemita pop, "Some girls are bigger than others". Recomiendo a cualquiera que quiera saber de qué se trata The Smiths que se compre "The Queen is dead". Hablando de The Smiths no hay algo que lo supere.


54- The people who grinned themselves to death
The Housemartins (1987)
Temas clave: Bow down, Build, The world's on fire

Tras su glorioso debut "London 0 Hull 4" los Housemartins parecían enfrentar un desafío complicado: sacar un disco que mantuviera el nivel de su antecesor. Con "The people who grinned themselves to death" lo lograron plenamente y, para mejor, manteniendo un sano equilibrio entre ese pop feliz musicalmente pero comprometido líricamente y su amor por el godspel y la música de la Motown que habían sugerido en su primer disco. Pues bien, lo que era sugerencia en el debut es evidente en su segundo trabajo. Sin embargo, no pierden su costado pop, solo que se vuelve un tanto menos feliz, hay un dejo de melancolía que remite a The Smiths (chequear el estupendo "We are not going back") y Paul Heaton, el cantante, sigue escribiendo letras que son estocadas mortales a la sociedad inglesa. Y, por sobre todas las cosas, no pierden una sorprendente capacidad para hacer estupendas y contagiosas canciones: chequear el tema mencionado, también el que le da el título al disco, la bella "The light is always green", la excelente "The world's on fire", dos clásicos ochentosos inoxidables como "Bow down" y la exquisita "Build", solo por mencionar las mejores porque son todas buenas. Lamentablemente, la vida de The Housemartins fue brevísima: con este disco se terminó su carrera. Heaton y el batero Dave Hemingway se transformaron en The Beautiful South y el bajista Norman Cook, en Fatboy Slim. Otro gran disco de una banda efímera.


55- Songs of faith and devotion
Depeche Mode (1993)
Temas clave: Rush, In your room, Walking in my shoes

Sí, ya sé. Muchos me dirán que acá tiene que estar "Violator", o "101", pero como estos son los discos que YO me llevaría a una isla desierta, está "Songs...", que me parte el cráneo al medio. Digo más: después de sacar genialidades como "Music fo the Masses", "Black Celebration" y "Violator", uno creía realmente que no podían hacer algo mejor. Más si tenemos en cuenta que, en plenos noventas, el grunge y su reclamo de guitarras distorsionadas ponía en jaque la capacidad de adaptación de una banda tecno. Pero claro, Martin Gore no tiene un pelo de tonto. Y lo que hizo fue arrimarse a esas nuevas tendencias mediante la utilización de instrumentos convencionales, pero sin perder un ápice de su esencia gracias al tratamiento sonoro de Alan Wilder (siempre estuvo a cargo de los arreglos y el sonido de Depeche). Por eso "Songs of Faith and Devotion" sigue siendo 100% Depeche Mode. Y es impresionante, más aún si tenemos en cuenta los riesgos que corría la banda. El disco abre con el tecno blues de "I feel you", un comienzo inmejorable. Le sigue la excelente "Walking in my shoes" -una de las mejores letras de Gore- y la dulce "Condemnation". "Mercy in you" es impresionante, oscura e hipnótica marcha, con una melodía que está entre los mejores momentos de Depeche. "Judas" tiene aires godspell, extrañamente combinados con... ¡gaitas! Y entonces viene mi tema preferido de Depeche Mode: "In your room", una climática canción sobre esos amores de los que sería más sano huir, pero es imposible. Hay un descanso en la flojita "Get right with me" y entonces nos tiran por la cabeza "Rush", un tema de aquellos donde se percibe que en ese momento los muchachos estaban escuchando a Nine Inch Nails. Cierra con "One caress" -con sus dramáticas cuerdas- y "Higher love", las cuales cumplen, sin ser inolvidables. Aunque, para eso ya están las que mencioné previamente y que convierten a éste en mi disco preferido de Depeche Mode.

56- Get ready
New Order (2001)
Temas clave: 60 miles an hour, Crystal, Primitive notion

También acá me van a pedir "Brotherhood", "Technique", "Republic" o cualquiera de los clásicos. Pero no, acá va "Get ready". ¿Por qué? Más o menos lo mismo que Depeche Mode: me gusta cuando las bandas parecen estar en riesgo de desaparecer, y te cierran el orto con un disco de aquellos. ¡Y además con la línea de bajo de "60 miles an hour" ya compro para toda la cosecha, qué carajo!
Pues bien, luego de un laaaargo descanso tras grabar el impresionante "Republic" (1993), New Order volvió en 2001 con "Get Ready". Y la espera valió la pena. Un disco impresionante que está más cerca del rock de Joy Division que del tecno de los años más gloriosos de New Order. Sin embargo, a diferencia de Joy Division, los temas no son oscuros. Cada uno de ellos es una espectacular canción de dance-rock-pop, con melodías increíbles y coros de memorización inmediata. Alcanza con escuchar los dos singles de difusión ("Crystal" y "60 miles an hour") para querer comprarte el disco ya. Y una vez que lo tenés en tu compactera viene un desfile de canciones ultra contagiosas como "Rock the shack" (con Bobby Gillespie de Sprimal Scream) y "Turn my way" (con Billy Corgan); "Primitive notion" tiene una de esas líneas de bajo alucinantes y características de Peter Hook desde los tiempos de Joy Division, de hecho es el más Division de sus temas; "Slow Jam" es otro de los puntos fuertes, con una melodía y una viola tensas, que explotan en un coro... explosivo; mientras que "Vicious streak", "Someone like you" y "Close range" retoman el espíritu electrónico como solo ellos pueden hacerlo. Y además dieron uno de losmejores recitales que ví en mi vida. ¡Gracias por siempre, Peter!

57- Earth, Sun, Moon
Love and Rockets (1987)
Temas clave: No new tale to tell, Mirror people, Thelight

¡Qué buen disco, por favor! Love and Rockets fue la banda que conformaron los miembros de Bauhaus sin Peter Murphy. Es bastante conocida por clásicos de los '80 como "Ball of confussion" o "So alive". Bien, en éste, su tercer y -a mi juicio- mejor disco, no están ninguno de esos temas. Por el contrario hay aquí uno de los trabajos más eclécticos que escuché en muchísimo tiempo. Es oscuro, como suele ocurrir con esta gente, alternando excelentes melodías pop dueñas de estribillos memorables con arreglos notables (chequeen la flauta a lo JethroTull en el clásico "No new tale to tell") y paredes de distorsión de la que nacen bellísimas guitarras acústicas. Es un disco nocturno e hipnótico, que te va infectando de manera lenta pero segura, hasta que lo considerás uno de tus favoritos y por eso lo metés en la mochila, sin mirar atrás, camino a la isla de nunca jamás.

58- Honey’s dead
The Jesus and Mary Chain (1992)
Temas clave: Reverence, Sugar Ray, Far gone and out

Corría 1992 y los hermanitos Reid prescindieron de Bobby Gillespie, quien partió para crear Primal Scream. En su lugar trajeron a un ignoto batero llamado Monti. Resultó una incorporación clave, ya que era mejor músico que Gillespie y su aporte rítmico revitalizó a la banda. Así, los hermanitos Reid parieron su mejor set de canciones, donde combinaron la fórmula pop de "Darklands" con la distorsión marca registrada de "Psychocandy". Abren con la espectacular y profana "Reverence", dueña de frases como: "I wanna die just like Jesus Christ/I wanna die on a bed of spikes/I wanna die come see paradise/I wanna die just like Jesus Christ/I wanna die just like JFK/I wanna die on a sunny day/I wanna die just like JFK/with my stereo on". Y de allí en más se despachan con lo dicho: adictivas canciones pop, llenas de ganchos melódicos y líricos, un toquecito de ambigua oscuridad sustentadas por bases de aires manchesterianos, a puro ritmo y todo bañando por la más hermosa distorsión de guitarras. Todas las canciones son buenas como mínimo, pero mis preferidas son: "Reverence", "Teenage lust" (oscurita), "Far gone and out" (pop contagioso), "Sugar ray" (tecno rock a la Jesus & Mary Chain), "Tumbledown" (más pop infeccioso), "Good for my soul" (podríamos llamarla "balada") y "I can't get enough" (más pop distorsionado). Indispensable.


59- Stone Roses
Stone Roses (1989)
Temas clave: I wanna be adorred, She bangs the drums, I am the resurrection
Un disco sencillamente espectacular, que definió el brit pop de los '90. Oasis, Blur, o cualquier otra banda de brit pop no existirían si no fueran por este disco. Combinando la tradicional capacidad británica de hacer excelente pop de guitarras con los ritmos que en esa época se apoderaban de las discotecas, más una brutal cuota de psicodelia, los Stone Roses sacaron esta joya absolutamente imperdible donde la voz arrogante de Ian Brown, las guitarras genéticamente británicas de Chris Squire y la base rítmica absolutamente incomparable de Mani y Reni escupen joyas del peso específico de "Made of stone", "Elephant stone", "I wanna be adored", "I am the resurrection", "Fools gold" y "She bangs the drums". Si alguien quiere conversar de brit pop y este disco no está entre lo más preciado de su discoteca, no podemos ni empezar a hablar.


60- Electric
The Cult (1987)
Temas clave: Love removal machine, Lil' devil, Wild flower

Sí, ya sé. Lo que quieran. Pero The Cult es como una especie de guilty pleasure para mí. Especialmente la voz de Atsbury, que me puede. Y, si bien en términos generales, mi favorito sería "Love", no podría irme a una isla desierta sin "Love removal machine", así que...
En 1987, The Cult estaba grabando su disco "Peace", pensado como el sucesor del grandioso "Love". La idea era mantener aquel sonido pero resultó que el material cayó en manos del productor Rick Rubin, quien con gran olfato comercial decretó: "You should go electric". Era lógico, en tiempos en los que Guns N' Roses iniciaba su reinado en base al hard rock a lo Zeppelin+Aerosmith+Stones+AC/DC. Así que Rubin agarró el material de "Peace", lo remezcló, puso la guitarra de Duffy al frente, le dejó un sonido crudo y hard rockero -donde eso no pudo hacerse las canciones quedaron afuera- y transformó a "Peace" en "Electric". Y "Electric", que podría ser un bajón para todos los amantes de la versión más dark de The Cult resultó un disco excelente para todos los que disfrutamos del hard rock y el rock and roll clásico. Porque "Electric" rockea en serio y la música le queda justa a la increíble voz de Ian Atsbury, un admirador confeso de Jim Morrison, para dejarse llevar por el siempre agradable placer de hacer rock and roll. El disco tenía un single naturalmente demoledor en "Love Removal Machine" -con ese riff tan parecido al de "Start me up" de los Stones- pero además tiene otros temas excelentes como "Li'l Devil", "Wild flower", "Aphrodisiac Jacket", "King Contrary Man", "Peace dog", "Electric Ocean"y el cover del clásico "Born to be wild". Está bien, si uno hila fino, el disco está lleno de la imaginería tradicional del hard rock ("chicas peligrosas", "pactos con el Diablo" y "motocicletas veloces") pero no es más ridícula de lo que lo es en las letras de Zeppelin, Deep Purple y Aerosmith. Al mismo tiempo hay muchos de los tópicos hippie-místicos de Atsbury, ligados a la espiritualidad, la libertad y el pacifismo. Pero lo más importante es que este disco rockea fuerte y bien, es adrenalina, energía y buenas canciones condensadas en casi 40 minutos de -valga la obviedad- electricidad. Y eso solo puede ser tratado de una manera: poniendo el volumen al palo y disfrutando sin mayores cuestionamientos.

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Saturday, September 15, 2007

Música para una isla desierta Vol 2


21- Disraeli Gears
Cream (1967)
Temas clave: Sunshine of your love, Tales of brave Ulysses, Strange brew
A fines de los '60 se hizo costumbre la formación de supergrupos, bandas integradas por los más capos de otros grupos previamente exitosos. La primera de ellas en tener éxito fue Cream. Conformada por Jack Bruce, Eric Clapton y Ginger Baker, Cream duró poco más de dos años y tres discos de estudio. Claro que su breve existencia (1966-1969) fue fundamental para las bandas y el rock por venir. Ellos fueron los primeros en redondear plenamente el concepto de power-trío, tocando blues y rock con la potencia de una manada de elefantes desbocados. Y en "Disraeli Gears", su segundo disco, esa manada se llevó puesta una farmacia. El resultado fue la misma idea, pero bañada en psicodelia. Y terminó en clásico. El disco arranca con la potencia al máximo de dos clásicos "Strange Brew" y "Sunshine of your love", después se sumerge en las ensoñaciones lisérgicas de "World of pain" y la fenomenal "Dance the night away", donde la base brutal y siempre cambiante del bajo y la guitarra sostienen el universo de colores que diseña la increíble guitarra de Clapton, no hay riffs ni solos, sino texturas y sonidos fascinantes. Un blues arrastrado tranquiliza un poco las cosas, quitándole ritmo al disco: "Blue condition". Es el preludio de la impresionante "Tales of brave Ulysses", donde se mezclan los riffs furiosos al estilo de "Sunshine of your love" con los ataques psicodélicos de "World of pain". En dos minutos y medio queda condensado todo lo que fue Cream. Todo va y viene, la guitarra de Clapton es un aullido endemoniado por momentos y un susurro extraterrestre en otros, mientras los platos de Baker panean de un oído a otro agujereando tu cerebro, y el bajo de Bruce es un caballo fuera de control. El rock no da tregua en "Swlabr", un himno al viaje de ácido ("So many fantastic colours make me feel so good") en formato hard rock. La mañana después de "Swlabr" es el lamento de "We're going wrong", donde les pido que presten atención a los latidos de la batería. El disco empieza a despedirse con el blues rampante de "Outside woman blues", un blues del Mississippi en "Take it back" con la armónica de Bruce a full y el cierre final a cargo de "Mother's lament", apenas una broma en clave de blues borracho. En fin, un verdadero clásico de la historia del rock, el bles y la psicodelia donde queda claro porque Eric Clapton fue considerado un Dios de la guitarra.

22- Forever changes
Love (1967)
Temas clave: Alone again or, The daily planet, Red telephone
Pongo el disco en la compactera y le digo a Agustín, uno de mis mejores amigos, y guitarrista de la banda que compartíamos: "Escuchá y decime dos cosas: qué te parece y cuándo fue hecho".

La respuesta de mi amigo tras escuchar la fabulosa canción de apertura -"Alone again or"-no se hace esperar: "¡Está buenísimo!".

Sin embargo, percibo una sombra de duda en sus ojos, así que lo apuro: "Está buenísimo pero...".

Sonríe: "Es una de esas banditas nuevas jugando a hacer música de los 60's, ¿no?".

Sonrío: "No, es una banda de los 60's que suena como una de ahora".

Ese es el punto, eso es ser vanguardista. Uno escucha el disco de Love y parece haber sido hecho ahora, pero es del año '67. Love fue una banda de Los Angeles que duró tres discos (sacaron muchos más, pero lo bueno estuvo en esos tres primeros), y que dejó algo como "Forever changes" para que todos los que hacemos rock aprendiéramos un poco. Como una suerte de Velvet Underground de la costa oeste, Love nunca logró reconocimiento en su tiempo. Y es que su música estaba demasiado adelantada a ese tiempo, por eso "Forever changes" fue no solo su obra maestra, sino una de las grandes obras maestras del rock. Y lo mejor es que crearon este disco en un agónico estertor, con sus últimas fuerzas, ya que estaban al borde de la separación, problemas de drogas y egos mediante. En "Forever changes", Love llevó a su punto máximo su fórmula piscodelia + folk + pop + flamenco + jazz + hard rock + todo lo que se te ocurra, resultando en un disco que sorprende con cada canción y con cada escucha. Un disco atmosférico, casi conceptual y al mismo tiempo totalmente accesible desde sus irresistibles melodías, con arreglos de vientos y cuerdas, lleno de innovaciones que anticipan desde el rock progresivo de los 70's hasta el rap (sí, señores y señoras: el rap), y hay un sonido tan acabado que uno no puede concebir que esto fuera grabado en cuatro canales. Un álbum de esos que te gustan desde el instante en que escuchás el primer acorde, porque sabés que estás ante algo único, muy distinto a lo que escuchaste siempre. Pocas veces la psicodelia se hizo tan accesible sin perder un ápice de su esencia en el camino. Este es quizás uno de los discos más subvalorados del rock, algo que no habla mal del disco, sino de la incapacidad del público para distinguir lo que es una obra maestra de lo que son espejitos de colores.

23- Crosby Stills & Nash
Crosby Stills & Nash (1969)
Temas clave: Judy blue eyes, Wooden ships, Long time gone
En 1968 se terminaban los '60, se acababan muchos grupos, y nacían los "supergrupos", integrados por ex miembros de bandas grosas. Quizás uno de los mejores supergrupos, lejos, CSN estaba integrado por David Crosby de los Byrds, Graham Nash de los Hollies, y David Stills de Buffallo Springfiled (quien luego invitaría a Neil Young a sumarse para el segundo disco). Pues bien, hay veces que los supergrupos redundan en pedorradas, o no pueden alcanzar el nivel de las bandas que le dieron origen. Este, indudablemente, no fue el caso. El primer disco de CSN es, sin más vueltas, una obra maestra que supera cualquier cosa que hayan hecho los Hollies, Buffalo Springfield y, me atrevo a arriesgar, hasta los Byrds, y que puede ser fácilmente ubicado entre los diez o quince mejores discos de la década. Las armonizaciones vocales que hacían estos tipos son una gloria y su marca registrada, que duda cabe. Pero solo serían floreos armónicos si no tuvieran detrás una lista de canciones inoxidables. La excepción es "Marrakesh Express", que andaba bien para la época, pero hoy suena muy pedorra. Pero claro, cuando uno escucha "Judy Blue Eyes", "Wooden ships", "Guinnevere", "Long time gone", "You don't have to cry", solo por mencionar las que más me parten la cabeza, se olvida rápido de esa pequeña manchita. Es que, si bien el sonido y el estilo, son un muy definido testimonio de un tiempo determinado, la inmaculada belleza de las canciones vuelve a este disco universal y eterno.

24- After the gold rush
Neil Young (1970)
Temas clave: Tell me why, Southern man, Only love can break your heart
Este es uno de esos discos que cualquier fan del rock o melómano en general no puede pasar por la vida sin tenerlo entre su discografía... y en un lugar privilegiado. "After the gold rush" fue el sucesor de "Everybody knows this is nowhere" y no tiene absolutamente nada que ver con su antecesor. Como en aquel disco fabuloso Young se metía de lleno en el hard rock guitarrero junto a sus Crazy Horse, en este mete en el freezer a su banda y su junta con un pianista de 17 años de edad para regresar a sus fuentes folk y entregarnos once baladas estupendas, una mejor que otra, en el que quizás sea su disco más redondo o, como mínimo, miembro indiscutible de su tetralogía de indispensables integrada por "Everybody knows this is nowhere", "Harvest", "Tonight's the night" y este disco. El disco entero es una belleza, pero si quieren darse una idea de qué se trata, bajen de algún lado las primeras cuatro canciones: "Tell me why", "After the gold rush", "Only love can break your heart" y "Southern man".

25- Led Zeppelin IV
Led Zeppelin (1971)
Temas clave: Stairway to heaven, Going to California, When the levee breaks
Empiezo por un factor clave: este es uno de mis discos favoritos, de una mis dos bandas favoritas. Está acá por ser el más representativo, pero podría de la misma manera estar Led Zeppelin III o Physical Graffiti, solo por tirar dos. Así que, por favor, no me pidan objetividad. Hecha esa salvedad paso a explicar por qué debería ser uno de los discos favoritos de cualquier ser humano con orejas. Primero, y obvio, porque contiene el tema más famoso -y uno de los mejores- de Led Zeppelin: Stairway to heaven. Dificil no haber escuchado esta canción alguna vez en la vida... Pero, claro no es lo único (aunque alcanzaría) que convierte a este disco en un clásico: todos los otros temas son brillantes. Veamos: Led Zeppelin I fue el disco en el que la banda transformó el blues en metal, Led Zeppelin II es una gema del hard rock, Led Zeppelin III fue una maravilla acústica con poderosas influencias del folk inglés y la música celta. Led Zeppelin IV fue el lugar en donde la banda amalgamó todos esos elementos para convertirse en uno de los mejores grupos de la historia. Original por donde se lo mire (siempre escuchen los discos teniendo en cuenta en qué época fueron hechos), arriesgado, lleno de colores y texturas, brillante... Del blues trastornado de Black dog al -valga la redundancia- rock and roll definitivo de Rock and Roll; de la belleza acústica de Going to California (más tarde Pearl Jam se la robaría para hacer Given to fly) hasta el magistral, ultra heavy When the levee breaks (¡increíble!); de la inquietante y fantasmal Battle of evermore a la delirante Misty mountain hop; y, por supuesto, Stairway to heaven hacen de este un disco NECESARIO en cualquier discografía de un amante de la buena música.

26- Master of reality
Black Sabbath (1971)
Temas clave: Sweet Leaf, Children of the grave, After forever
Black Sabbath es una banda esencial, como lo es este disco. Lógicamente, cuando se habla de Sabbath, el primer disco en el que se piensa es en "Paranoid", y es que ambos discos deben ser poseidos y gozados juntos. De hecho salieron el mismo año y podrían haber conformado un disco doble. Claro que si Sabbath hubiera hecho eso, nadie más se hubiera atrevido a sacar un disco de heavy metal, porque ya habría quedado todo dicho en el género. Pero como Ozzy, Iommi, Geezer y Ward eran buena gente, les dieron una chance a los demás. Aquello sobre lo que están basados ambos álbumes es lo mismo: esos riffs marca Iommi, lentos y chirriantes como la puerta de una casa embrujada, una base que es todo potencia y la voz de Ozzy, un auténtico Príncipe de las Tinieblas, aunque de corazón tierno. Nada más que en "Master of reality" la oscuridad aumenta, es todavía más gótico tanto en las letras como en las canciones, a lo que ayudan las guitarras barrocas de temas pequeños e introductorios como "Embryo" y "Orchid". Pero también es imponente la parte rítmica, la bata no solo es potente si no menos previsible, lo que se disfruta plenamente en temas como la devastadora "Children of the grave" o en "After forever", de la que Biohazard hizo una impecable versión. "Sweet leaf" es un cañonazo al centro de tu cerebro, "Lord of this world" es épicamente apocalíptica, los riffs de "Into the void" te toman de la mano para arrastrarte directamente al vacío más oscuro y dulce (esta canción cuenta con un impresionante cover hecho por Soundgarden) y "Solitude" es la desolación hecha música. Black Sabbath jamás volvería a hacer algo tan bueno como esto. Es que era imposible...

27- Made in Japan
Deep Purple (1972)
Temas clave: Smoke on the water, Child in time, Highway star
Hay discos en vivo, hay muy buenos discos en vivo y hay clásicos en vivo. Amo estos últimos, los cuales pueden ser contados con los dedos de una mano, porque suelen ser como pequeñas máquinas del tiempo que nos transportan a un espacio preciso de la historia y al mismo tiempo nos transfieren incomparablemente el espíritu de una época. Entre esos discos podría mencionar "Band of Gypsies" de Hendrix, "Kick out the jams" de MC 5, "Alive after death" de Iron Maiden, "101" de Depeche Mode y... "Made in Japan" de Deep Purple. En el mejor momento de la mejor formación de Deep Purple, éste es el registro de tres noches memorables en Japón, hacen ya 35 años. La selección de canciones es prácticamente insuperable: "Highway Star", "Child in time", "Smoke on the water", "Speed King", "Space Truckin'"... en fin un verdadero seleccionado de clásicos de los '70. Y la potencia e intensidad con que están tocados y el vuelo que alcanzan esas composiciones en vivo, cuando los músicos se dejan llevar por la pasión y se cuelgan por 10, 12, 20 minutos lo transforman en una obra de arte. No me voy a extender aquí a analizar los temas o la banda. Sólo me limito a señalarles que éste es un disco necesario para cualquier amante del rock que se precie de tal. "Made In Japan" es una de esas ocasiones en que el concepto de "suena a viejo" está lejos de ser una crítica para convertirse en el mejor de los elogios.

28- Town and country
Humble Pie (1969)
Temas clave: Take me back, The light of love, Home and away
Calculo que todos tenemos determinadas "épocas favoritas" dentro de la Historia. En el caso de la música en particular, hay varias épocas que me atraen especialmente, pero hay una sola que conjuga música y contexto: el periodo que va de 1967 a 1975. Dicho esto, paso a otra consideración. Una de las principales virtudes de la música es remitir a estados de ánimo determinados, convocando los espíritus de cosas que nos pasaron. Pero, a mi juicio, hay discos que van incluso más allá. Hay discos que además te remontan a una época determinada... ¡aunque nunca hayas vivido en ella! Para ser claro: hay discos de los 60's que me hacen sentir que ESTOY en los 60's; y lo mismo pasa con discos de los 70's. Mientras los escucho es como si viajara en el tiempo, puedo sentir el clima, los hechos, las ideas, todo latiendo al compás de esa formidable máquina del tiempo. Bien, "Town and Country" de Humble Pie es uno de esos discos. Humble Pie es quizás una gran desconocida por estos pagos latinoamericanos, pero estuvo lejos de serlo en su tiempo. Es que la banda reunía a dos pesos pesados de fines de los 60's y principios de los 70's: Steve Marriot y Peter Frampton. El primero fue el líder de los Small Faces y fue un gran guitarrista y mejor cantante. El segundo fue un muy buen violero, que se nos haría conocido -al menos acá en la Argentina- recién cuando las radios hiteras nos inundaron con su "Baby I love your way". Humble Pie siempre se caracterizó por su combinación de hard rock, blues y boogie, con ocasionales toques folk. Sin embargo, en su segundo trabajo sorprendieron a todo el mundo con un disco que nada tiene que ver con el resto. Es que "Town and country" es un álbum casi enteramente acústico, que marcha a contrapelo de la electricidad de sus otros trabajos. Y se agradece. No porque sus otros discos no sean buenos (todo lo contrario, son estupendos), sino porque este es único. "Town and Country" salió en 1969 y tiene la capacidad de capturar la atmósfera musical de ese momento. Mientras uno lo escucha, puede imaginar a los músicos en alguna casa campestre, lejos del mundanal ruido, tocando mientras afuera se extingue una tarde de verano. Es un disco muy tranquilo, casi acústico -algo único para la época, no consigo recordar otro álbum "unplugged" en 1969- que te invita a dejarte ir junto al sol, con una cerveza en la mano. Sabés que el mundo está allá afuera y sabés que puede explotar en cualquier momento, pero decís "hoy no, hoy no hay diarios, ni TV, ni noticias. Hoy vamos a tocar unas canciones con mis amigos, mientras miramos las vacas pastar y los grillos anuncian que la luna se acerca. Hoy solo importa la música, y este momento". Ese momento, por suerte, quedó eternizado en "Town and country".

29- Highway to hell
AC/DC (1979)
Temas clave: Highway to hell, Night prowler, Girls got rythm
Si hay una banda que se ha encargado de repetir siempre la misma fórmula, esa es AC/DC. Juntando demoledores riffs del mejor hard rock, con coros de ganchos instantáneos, la potencia inevitable de una gran banda, y toneladas de "on ya face attitude", AC/DC ha construido una carrera inobjetable. En ocasiones la fórmula ha dado discos poco inspirados, reiterativos y desechables. Pero otras veces, los componentes funcionan a la perfección y se traducen en discos como "Highway to hell", el último con Bon Scott, el cantante original (y el mejor a mi juicio). No hay demasiado para explicar de "Highway to hell" en términos de complejidad: este es un disco de hard rock bien derechito y sin mayores pretensiones. Pero al mismo tiempo es un clásico, un disco esencial para cualquier amante del rock. Y eso se debe exclusivamente a un mérito indiscutible: las canciones son excelentes, las mejores que había escrito la banda hasta ese momento. Es poco lo que se puede decir cuando vos tenés temas como "Highway to hell", "Girls got rythm", "Walk all over you", "Night prowler", "If you want blood (you've got it)" o "Shot down in flames". En ese momento solo resta hacer lo debido ante un clásico: cerrar la boca, subir el volúmen y empezar con el head banging.

30- Toys in the attic
Aerosmith (1975)
Temas clave: Toys in the attic, Living on the edge, Walk this way
"Toys in the attic" es el disco con el que Aerosmith dio el salto de calidad que les permitió hacer despegar su carrera y donde llevaron a la perfección su estilo Zeppelin + Stones + Dolls. Está cargada de tremendos temas, casi al punto de parecer un grandes éxitos: Toys in the Attic, Adam's Apple, Walk this way (cuyo riff menospreció un bobo como solo puede haber en Rolling Stone), Sweet Emotion, Uncle Salty, Round and Round... un rosario de clásicos del hard rock. Desde los comienzos de su carrera la banda había tratado de encontrar no solo el punto justo estilísticamente hablando, sino algún hit que les permitiera entrar a las ligas mayores. Y de pronto, en un solo disco pelaban no uno, sino un rosario de standards hardrockeros que los convirtieron en estrellas de la noche a la mañana. Hasta ese momento, Aerosmith eran unos drogoncitos de Boston que se querían parecer a los Stones. A partir de "Toys in the Attic" se convirtieron en la mejor banda de hard rock surgida de Estados Unidos en los '70. Sucios, drogones, desprolijos... hermosamente rockeros.

31- Bad Company
Bad Company (1974)
Temas clave: Rock steady, Can't get enough, Bad Company
Uno de los más sólidos debuts hardrockeros de la década del '70, "Bad Company" fue el primer disco que editó Swan Song, el sello de Led Zeppelin. La banda formada por el ex cantante de Free, Paul Rodgers, disparó un disco de hard rock directo y visceral, que hoy por hoy es un verdadero indispensable dentro del rock clásico. Lo austero del disco es perceptible ya desde la sencillez de la tapa, en fuerte contraste con lo que se estilaba en aquellos tiempo bombásticos. La música, lógicamente, va de la mano, valiéndose de los rockerísimos aullidos de Rodgers y de la guitarra con fuertes raíces blueseras de Mick Ralph, para edificar rock en estado de máxima pureza. Los 35 minutos de este álbum terminarían siendo terriblemente influyentes para el hard rock del resto de la década y de los '80.

32- Long player
Faces (1971)
Temas clave: Bad 'N' Ruin, Richmond, Sweet Lady Mary
Cuando Steve Marriot dejó los Small Faces para formar Humble Pie, los miembros remanentes incorporaron a un cantante escocés llamado Rod Stewart y a un guitarrista llamado Ron Wood. La banda pasó a llamarse simplemente Faces y atrás quedaron los tiempos del mod, la psicodelia, el boogie y el soul. Era hora de rockear como los tiempos (principios de los 70's) lo pedían, y eso es exactamente lo que los Faces hicieron. Los Faces hacen rock and roll y blues, con algún toquecito de hard rock. De hecho, para quien necesite un dato comparativo en términos de estilo y de sonido, escuchar a los Faces es casi similar a escuchar a los Black Crowes (¡si Chris Robinson hasta le copia la voz a Rod Stewart!): mucho slide en las violas, mucho organo Hammond, mucho rock and roll sureño... "Long Player" es su segundo disco y es quizás el más redondito, por eso me parece el más adecuado para escuchar si uno no conoce la banda. El disco abre con un rocker llamado "Bad 'N' Ruin", uno de los mejores temas de la banda. Le siguen la bluseada "Tell everyone" y la estupenda balada sureña "Sweet Lady Mary" (y sí, son ingleses, pero suenan como si hubieran nacido en Richmond). De hecho, el siguiente tema se llama -justamente- "Richmond" y es otra balada memorable, aunque bluseada al mejor estilo de los Stones de "Exile on Main Street" y con el bajista Ron Lane en la voz. Le sigue un cover y en vivo: "Maybe I'm amazed", tema de Paul Mc Cartney que los Faces enaltecen, transformándolo en un grito desgarrado, donde Rod Stewart la gasta o, como escuché alguna vez a un hincha en la cancha: "la pisa, la amasa, hace vasijas...". Entonces llega otro de los grandes temas rockeros de los Faces, la excelente "Had me a real good time", que es de hecho una composición de Rod Stewart, al igual que "Bad 'N' Ruin". Le sigue un blues rockeado llamado "On the beach", está muy bueno aunque peca de sonar demasiado parecido a los Stones de "Beggar's Banquet". A continuación viene "I feel so good", un buen cover, también en vivo, en el que la banda se cuelgan inteactuando con el público y zapando un largo rato. El cierre viene de la mano de "Jerusalem", una preciosa balada bluseada acústica donde Ron Wood demuestra su amor por la música del Mississippi. Un gran disco, ideal para los amantes del rock que va entre 1968 y 1975, y para aquellos que quieran ver que Rod Stewart y Ron Wood existían (¡y cómo!) antes de los tiempos solistas y de los Rolling Stones.

33- The Wall
Pink Floyd (1979)
Temas clave: Comfortably numb, Mother, Goodbye blue skies

Decir the Wall para mí es como decir The Beatles o The Doors: algo que está presente en mi vida desde que tengo memoria. Recuerdo exactamente dónde y qué - de hecho recuerdo que era enero y estaba nublado- estaba haciendo el día que por primera vez en mi vida escuché los ya famosos helicópteros que anteceden a "Another brick on the wall". Pasaron veinte años desde ese momento y The Wall sigue fresco como el primer día, miembro clave de cualquier seleccionado de discos indispensables que se me ocurra elaborar. Calculo que algo muy parecido debe ocurrirle a cualquier tipo que tenga entre 45 y 25 años. Pero, ¿por qué? ¿Es The Wall tan buen disco? Pongámonos en el lugar de alguien que lo escucha por primera vez en este 2002. Además de un sonido que puede llegar a parecerlo anticuado (no tanto en estos días, gracias a Radiohead) se encontrará con extrañísimos "temas" como Bring the boys back home, Vera, Waiting for the worms o The Trial, difíciles de entender si no se maneja el concepto del disco, lo mismo que la reiteración -tocados de distintas maneras y con letras diversas- de algunos temas (In the flesh o Another brick in the wall). Pero claro, como dije antes, es un disco conceptual. Es un disco que habla de la alienación y paranoia de una estrella de rock, de los pasos que lo llevaron a su resquebrajamiento mental, cuya única defensa es la construcción de una "pared" a su alrededor que impida el paso de emociones. Por eso el disco está lleno de personajes y situaciones -que explican las "rarezas" previamente enunciadas- todos los cuales serán mucho mejor captados una vez que se haya visto la película. De todas maneras, The Wall es un clásico. Y esa fama no solo está sustentada por su temática o por la impactante producción del álbum, la materia prima son los soberbios temas que integran la placa: Comfortably Numb, Mother, Another brick on the wall, Goodbye blue sky, Is there anybody out there, Hey you, Young lust... Y tanto como brilla la áspera voz o el genio compositivo de Waters, lo hace uno de los más finos y soberbios guitarristas de la hisotria del rock: David Gilmour. Y por supuesto, el innegable y magistral aporte de Nick Mason y Rick Wright, hacen de The Wall una obra opresiva, densa, provocativa, desmesurada y genial.

34- Aqualung

Jethro Tull (1971)
Temas clave: Aqualung, God, Crosseyed Mary
Si hay una banda que puede ser calificada de "única" esa es Jethro Tull. Nacida como una banda de blues, se tranformó progesivamente en otra cosa, al incorporar fuertes elementos del folk inglés, el jazz, el hard rock y algo de rock sinfónico. En Aqualung (1971) todos esos aportes se amalgamaron a la perfección, dándole el marco musical que necesitaban las ácidas letras de Ian Anderson, quien reflexiona sobre Dios -en quien cree-y como la Iglesia anglicana -en quien descree- lo ha transformado en cualquier cosa menos lo que se supone que es. He aquí un disco perfecto de punta a punta, donde somos paseados durante 40 minutos por diversas sensaciones y extremos musicales que van desde la irónica fuerza de "Aqualung" y Cross Eyed Mary", hasta la delicadeza celestial de "Wondr'ing aloud" y "Cheap day return", del folk químicamente puro de "Mother Goose" o la aplastante energía de "Locomotive Breath" a la maestría imperecedera de "My God". Un disco notable.


35- The Lamb lies down on Broadway
Genesis (1974)
Temas clave: The Lamia, Carpet crawl, In the cage
He aquí aquel al que considero el mejor disco de Genesis, y último con Peter Gabriel lo cual quiere decir mucho. "The Lamb lies down on Broadway" es un disco doble conceptual que relata, con esas metáforas líricas que caracterizan al rock progresivo, las peripecias de un inmigrante portorriqueño en New York. Debido al hecho de ser conceptual, las canciones son mucho más cortas de lo que solían ser en los discos anteriores de Genesis. Y eso es el primer punto a favor, porque en general no tienen una sola nota de más, lo que los acerca más un "Sgt. pepper's" de los Beatles que a un disco de Emerson Lake & Palmer (algo que considero muy positivo). También es la época en la que hacen furor los teclados como el Moog (capaz de producir una inmensa gama de sonidos) y Tony Banks se relame de gusto, experimentando con todo tipo de efectos y sonidos, mientras que Hackett destila buen gusto en sus arreglos y solos, y Gabriel se muestra en su momento más inspirado. Pero bien, como les dije, se trata del viaje de Rael -el portorriqueño- y como tal evoluciona el disco, dejándonos excelentes temas en el camino, de los que mis elegidos son: "Carpet crawl", "The Lamia", "In the cage", "Lilywhite Lilith", "Riding the scree", "Cuckoo Cuckoon", "Anyway"... En fin la enorme mayoría de este disco es excelente en serio. A los fans del rock sinfónico no les estoy contando nada nuevo, pero para aquellos que no están tan familiarizados con el género "The Lamb..." es una buena manera de conocer una de sus más logradas expresiones.

36- A Farewell to Kings

Rush (1977)

Temas clave: Xanadu, Cygnus X1, Closer to the heart

Este es uno de los mejores discos de Rush, y eso ya es decir mucho tratándose de la banda canadiense. "A farewell to kings" trae apenas seis temas, en los que Rush lleva casi hasta la perfección su fórmula Led Zeppelin+Pink Floyd. Las guitarras acústicas con las que empieza el tema que da nombre al disco dan paso a una potente canción épica de aquellas, que queda opacada por la grandeza monumental del segundo tema: "Xanadu". En esta canción de 11 minutos de duración, Rush demuestra que se pueden hacer temas largos sin una nota de más. En "Xanadu" la banda concentra todo su genio: excelentes músicos, impresionantes melodías y climas. Hasta ahí ya estaba hecho, pero entonces viene "Closer to the heart", un clásico de Rush en el que te dicen: "mirá, también sabemos hacer canciones". Es una linda balada sobre la necesidad de regresar al humanismo y combatir la alienación de la vida moderna. Le siguen "Cinderella man" y "Madrigal", dos buenas canciones que preparan el terreno para otro temas de aquellos: "Cygnus X-1", que también es largo -debe andar por los 9 o 10 minutos- aunque más oscuro que "Xanadu", donde el bajo distorsionado del principio te sumerge en el clima de misterio espacial que propone la letra. Este es un disco para escuchar a solas y a oscuras en tu cuarto o en el auto a la noche, preferentemente evitando que te rompan las que te digo.


17- Hunky Dory

David Bowie (1971)
Temas clave: Changes, Life on mars, Andy Warhol
"The rise and fall of Ziggy Stardust" es quizás el disco más famoso de Bowie pero, en mi opinión, éste es el mejor (o al menos el que más me gusta). Su rock glamoroso muestra su lado más reposado con canciones formidables, con una base eminentemente acústica. Apaga la distorsión, se enamora del folk y el pop una vez más y nos tira en la cara temas imposiblemente buenos como "Changes", "Life on Mars?", "Song for Bob Dylan", "Andy Warhol" "Eight line poem", "Oh you pretty things", "Kooks" y "Quicksand". Es un disco en el que Bowie hace pop, pero lo hace a su manera, pasándolo a través de un filtro de glamour, de kistch, de cabaret, de ambigüedad pero siempre -siempre, ¿eh?- con estilo. Ya la sola presencia de un clásico insobornable como "Changes", de una gema delicada como "Life on Mars?" o de un tema que debería ser clásico y quien sabe por qué no lo es ("Andy Warhol") lo hacen indispensable para los amantes de Bowie y de la buena música en general.
38- Transformer
Lou Reed (1972)
Temas clave: Perfect day, Walk on the wildside, Satellite of love

Lou andaba como bola sin manija tras deshacer la Velvet Underground (sacrilegio) y sacar un debut solista que no estaba mal, pero tampoco era todo lo que se podía esperar de él. Parecía que solo un extraterrestre podía salvar a Lou de la debacle artística y comercial. Y fue un extraterrestre o algo muy parecido llamado Ziggy Stardust (también conocido como David Bowie) quien acudió al rescate. Claro, Ziggy se había apoderado del mundo gracias a los poderes de la brillantina y el glamour y, como viejo admirador de la Velvet Underground sintió que se debía al maestro Lou. Así que empezó por cambiarle el sonido a Reed, adecuándolo para que el neoyorquino pudiera subirse al carro del éxito del glam rock. Por supuesto, los temas de Lou poco tienen que ver con el estilo bombástico cultivado por Bowie. Sin embargo, funcionó. A tal punto que "Transformer" se convirtió en el mejor disco solista de Lou, y en buena medida porque contiene los tres mejores temas de su carrera solista: "Walk on the wildside", "Perfect day" y "Satellite of love". Eso sólo bastaría para adquirirlo, pero además los otros temas están buenos y las letras, como siempre, excepcionales (chequear "Walk on the wildside" o "New York Telephone Conversation"). Fundamental.



39- Plastic Ono Band
John Lennon (1970)
Temas claves: Working Class Hero, Mother, Love

El 11 de diciembre de 1970, apenas menos de un mes después de mi nacimiento, el Gran Maestro John Lennon editó su cuarto disco solista. Nada más que éste era el primero en serio, después de algunas deformidades. Y en él, Lennon hizo catársis. De todo y de todos. Es un auténtico desgarro emocional, una hemorragia de sentimientos que desbordan el disco y te fuerzan a escucharlo de punta a punta, porque no hay hits aquí, solo canciones cuyos títulos lo dicen todo: "Mother", "Working class hero", "Isolation", "Love", "God", "Power to the people", "My mummy's dead"... Queda clara la profundidad temática de esta obra. A Lennon no le interesaba satisfacer a su público, solo le preocupaba exorcizar sus demonios. Así concibió un disco tremendamente honesto y confesional. Lo recomiendo con los ojos cerrados.


40- Pink Moon
Nick Drake (1972)

Temas clave: Things behind the sun, Pink Moon, From the morning
Dice la leyenda que Nick Drake fue un joven cantante de folk inglés. Dicen que era introvertido como pocos, que casi no hacía shows en vivo, por que le costaba demasiado enfrentar al público. Dicen que sacó dos discos brillantes de exquisita nostalgia ("Five leaves left" y "Bryter Lyter"). Dicen que, como suele ocurrir, no tuvieron la repercusión comercial deseada por la compañía. Dicen que ese poeta desmesuradamente sensible, se encerró a rumiar sus penas. Dicen que la compañía le exigió que cumpliera el contrato y grabara un tercer disco. Y en una noche mágica, Nick Drake se metió en un estudio, con la única compañía de su guitarra y desgranó su alma etérea y sombría en media hora de música divina. Luego dejó las cintas sobre un escritorio y se fue, para morir de pena una año y medio después. Lo que se escucha en Pink Moon es eso, media hora dividida en 11 maneras de decir adiós. La voz cálida y profunda de Nick, su guitarra solitaria y bellísima, son un impacto demoledor a tu corazón. Este disco fue uno de los muy, pero muy pocos, que consiguió hacerme llorar. Es media hora de honestidad pura, de un alma atormentada expuesta y desnuda. No me alcanzan las palabras. Consigan este disco, como sea, apaguen la luz y nunca más volverán a ser los mismos después de estar media hora con Nick Drake.

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Friday, September 14, 2007

Música para una isla desierta Vol 1

Siguiendo la tendencia de mi último post, voy a hacer una listita de cien discos que me llevaría a una isla desierta: Uno de los condicionamientos que me autoimpuse fue el de no repetir artistas -si no lo hiciera, habría algunos de los que me llevaría casi todos los discos-, además son todos artistas de 1930 para acá, y son todos angloparlantes (que asqueroso vendepatria que soy). En fin... Acá van los primeros veinte, con una breve síntesis explicatoria para cada uno. ¡Ah! No están en un orden muy ajustado, es apenas medianamente cronológico y según me venían a la cabeza.





1- King of the delta blues

Robert Johnson (1997)
Temas clave: Crossroads, Love in vain, Sweet Home Chicago

¿De qué hablamos cuando hablamos de blues? Hablamos de Robert Johnson. Hablamos del guitarrista que vendió su alma al diablo en un cruce de caminos. Hablamos del hombre que en dos años pasó de ser un don nadie a convertirse en el mejor guitarrista del Mississippi. Hablamos de aquel que murió en el pico de su éxito, asesinado por un marido celoso. O al menos eso dice la leyenda.

La realidad dice que Robert Johnson es uno de los nombres claves del blues y que este disco reúne absolutamente todo lo que alcanzó a grabar en su corta trayectoria artística. Cualquiera que pretenda empezar a escuchar blues debe necesariamente empezar por Robert Johnson. Si les cabe alguna duda, pregúntenele a Keith Richards, Eric Clapton, Jimi Hendrix o Jimmy Page, que le rezan todas las noches.


2- Piano on the Foreground
Duke Ellington (1961)
Temas clave: Fontainbleau Forest, It's Bad to Be Forgotten, A Hundred Dreams Ago

Este disco casi olvidado del gran Duke, es una joya, un tesoro escondido. Fue una de las varias grabaciones que hizo a principios de los '60, de sus canciones menos conocidas en distintos formatos. En este caso se trata de un trío conformado por Aaron Bell en bajo, Sam Woodyard en batería, y Ellington en piano. Lo dicho, hayvarias gemitas olvidadas, aunque también standards como "Summertine", interpretados aquí con exquisitez suprema. Lejos está la estridencia de las big bands, este disco es sutileza pura, hecha de seda.


3- Kind of blue

Miles Davis (1959)
Temas clave: So what!, Freddie freeloader, Flamenco sketches

"Kind of blue" es, sin lugar a discusiones, uno de los mejores -sino EL mejor- y más representativos discos de la historia del jazz y de la música contemporánea. Miles Davis, el gran dios de la trompeta, reunió a un grupo integrado por lo más selecto del jazz: John Coltrane en saxo tenor, Bill Evans y Wynton Kelly en piano, Paul Chambers en bajo, Julian Adderley en saxo alto, Jimmy Cobb en bata y él, por supuesto, en trompeta. A ver si se entiende, es como que vos vas a jugar un campeonatito de barrio y tu equipo forma con: Fillol; Baresi, Samuel, Passarella, Roberto Carlos; Zidane, Riquelme, Maradona; Saviola, Van Basten y Owen. O sea, si no salís campeón con treinta puntos de ventaja... Encima Miles hizo la gran Menotti, les dijo "vayan y hagan lo que saben" y claro, estos tipos algo sabían. Entonces te dan la más hermosa, la más disfrutable pintada de cara que puedas imaginar. O no, dificil de imaginar, si uno no lo escucha.
Esto es jazz modal, lo que hace que la música -a pesar de su complejidad- suene totalmente accesible, un suave groove y melodías llenas de sutileza y estilo que brotan suavemente de los parlantes suspendiéndote en el cielo durante casi una hora. Además, los músicos no habían ensayado previamente los temas. Entraron en el estudio, Miles les dio las partituras, prendieron el REC y empezaron a tocar. Esto es, en consecuencia, espontaniedad pura, música brotando del alma de músicos geniales unidos por una química absoluta. No sé, solo me queda ser muy contundente: si no te gusta "Kind of blue", entonces no solo no te gusta el jazz, directamente no te gusta la música, o no te gusta vivir.

4- Blue train

John Coltrane (1957)
Temas clave: Blue train, Lazy brid, I'm old fashioned

No voy a ponerme a explicar quién fue John Coltrane. Solo puedo decirles que empezé a escuchar jazz a través de él y fue amor a primera escucha. Para mí, Coltrane fue el más grande de todos, cosa que muchos se sentarán a discutir larga y vanamente. No tiene demasiado sentido en realidad tratar de definir tales minucias. Mucho mejor es ocupar el tiempo en escuchar a este genio del jazz -de la música, en realidad- y pocos discos son más adecuados que "Blue Train", donde por primera vez Coltrane lidera el asunto. Las disqueras que lo tuvieron como sesionista se dedicaron a reeditar el material en el que él aparecía, como si se tratara de obras en las que él era el "lead man", pero en "Blue Train" lo fue realmente. Por eso es ideal para empezar... y también porque es un disco fenomenal, en el que Coltrane brilla en todo su esplendor tanto haciendo hard bop ("Locomotion", "Moments notice") como tocando baladas ("Blue train", "I'm old fashioned") o simplemente llevando al cielo jazzero ("Lazy bird") e igualmente como intérprete que como compositor, ya que cuatro de los cinco temas que componen el álbum le pertenecen. Coltrane nunca temió experimentar en su breve pero imponente carrera (murió a los 40 años), avanzando de las formas más convencionales del jazz hasta terminar haciendo, hard bop y free jazz. Pero a la vez tocaba con una sensibilidad, una pasión y un buen gusto que hacen inevitable enamorarte de su música en cuanto empieza a sonar. Todo aquí es exquisito y deleitable. Y pensar que hay gente que gasta su dinero en comprar un disco de Kenny G pensando que eso es tocar el saxo...


5- Monk's Dream

Thelonious Monk (1962)
Temas clave: Monk's dream, Just a gigolo, Bright Mississippi

Thelonius Monk es el clásico ejemplo de por qué odio a los puristas. El tipo tuvo que bancarse diez años de críticas y desprecio continuos por su particular manera de tocar y componer. Es que Monk, por ejemplo, "no tocaba bien" para los parámetros de los adoradores de la técnica. Él aporreaba el piano, literalmente, y eso estaba muy mal visto. Además la manera de manejar los espacios y silencios, el fraseo rítmico de sus solos, llevaron a que incluso muchos jazzeros no lo entendieran y pensaran que estaba loco, algo a lo que ayudaba su personalidad (era muy introvertido) y apariencia. Claro, esa era la manera de tocar de Monk y él la mantuvo a viento y marea hasta que, diez años más tarde la gente se dio cuenta de que el tipo era un genio. Monk es el creador de algunos de los más gloriosos standards de jazz como "Round Midnight", "Straight no chaser", "Blue monk", "52nd Street theme" o "Well you needn't". Fue un pionero del jazz modal y el hard bop, lo que dejó sentado en sus mejores discos: "Brilliant Corners", "Monk's Dream" -quizás el mejor de los tres, y el primero con su cuarteto clásico junto a Charlie Rouse, John Ore y Frankie Dunlop- y "Underground", cuya adquisición recomiendo con los ojos cerrados. Thelonius Monk fue un vanguardista, totalmente apasionado por su arte sin igual. Para disfrutarlo solo hace falta abrir los oídos y el corazón. Nada más.

6- Greatest Hits
Chuck Berry
Temas clave: Roll over Beethoven, Carol, Johnny B. Goode

"Si hubiera que darle otro nombre al rock and roll, podrías llamarlo Chuck Berry" (John Lennon)

Sin este muchacho el rock, como lo entendemos, no existiría. De hecho, es probable que ni siquiera existiría en cualquiera de sus formas. Olvídense de Elvis, Little Richard, Buddy Holly... El padre del rock and roll se llamó Chuck Berry. Gracias a él nacieron los Beatles, los Rolling Stones, Bob Dylan, The Who, los Small Faces, los Animals, Hendrix... de hecho casi cualquier prócer de los 60's que se te ocurra. Ellos llegaron al blues a través de Berry, pero al mismo tiempo no pudieron escapar al influjo devastador de un tipo que transformó ese blues en esa música revolucionaria llamada rock and roll. Chuck Berry inventó no solo los riffs, sino los ritmos del rock and roll. Inventó la manera en que una guitarra de rock debe ser tocada y cómo debe hacerse un solo de rock and roll. Inventó la actitud que un rocker debe tener sobre el escenario (pregúntenle a Angus Young a quién le copió su célebre pasito), la manera en que debe cantar, el fraseo y, ya que estaba, escribió un rosario de increíbles canciones, que se convirtieron en standards: "Carol", "Rock and roll music", "Johnny B. Goode", "Roll over Beethoven", "Maybelline", "My ding a long", "Sweet little sixteen", "Memphis Tennessee", "No particular place to go", "You never can tell", "School day", "Too much monkey business", "Little Queenie", "Back in the USA"... Y puedo seguir. Cualquier tipo que diga amar el rock -y ni que hablar cualquier tipo que quiera tocar rock- tiene aquí su primera y definitoria materia de estudio.

7- Elvis Presley

Elvis Presley (1956)
Temas clave: Blue suede shoes, Heartbreak hotel, Blue moon

Si Chuck Berry inventó el rock and roll, Elvis le dio una cara y una voz. En tiempos en los que solo se concebían los singles, por otra parte, Elvis fue el primero en arriesgarse a lanzar un long play. Lo hizo, además, como debut en su nuevo sello: RCA Records. Es decir, era una movida arriesgada por donde se la viera y lo cierto es que practicamente nadie confiaba demasiado en el resultado. Claro, eso hasta que Elvis empezó a cantar "Blue Suede Shoes", el tema de Carl Perkins... Entonces quedó claro que estaba por producirse un quiebre dentro de la historia del rock, cuyo protagonista iba a ser el muchachito de la pelvis. Porque el disco fue el primer larga duración de ese género todavía en pañales, porque sería el primer disco pop en recaudar 1 millón de dólares de entonces para RCA y porque sería el primer disco de rock en trepar a velocidad de la luz al primer puesto de los rankings norteamericanos. Queda claro que se trata de, casi casi, el álbum que epitomiza el nacimiento del rock and roll. Y es también aquel con el que Elvis dispara su leyenda, inevitable si se consideran esa voz, ese jopo, esa cara, esa pelvis... Elvis fue el hombre indicado en el momento indicado, y no dejó escapar su oportunidad. Claro que nada es casualidad. Porque El Rey no es solo un ícono sin méritos artísticos. Elvis hizo una reinterpretación de temas de rock, R&B, blues, country, pop, gospel y bluegrass que nadie había hecho hasta ese momento y que nadie podría emular. Además supo fusionar el country con el blues para crear un género que sería la esencia de sus primeras -y definitivamente mejores- grabaciones: el rockabilly. He ahí el primer gran aporte artístico de Elvis al rock and roll. Pero no fue el único. Desde la imagen, Elvis le insufló un ingrediente que es esencial al rock: sexo... y en cantidades industriales. También sentó una marca difícil de alcanzar en cuanto a de qué manera un cantante DEBE adueñarse del escenario por completo. Como si todo esto fuera poco, su tremenda voz hacía que el tema más lamentable tomara vida e incluso pareciera bueno. Además, Elvis fue el encargado -gracias a su éxito devastador- de convertirse en la primera estrella internacional de rock, llevando este género a popularizarse a nivel mundial. Es cierto, con el paso del tiempo, Elvis se fue convirtiendo en una parodia de sí mismo. Pero no importa, su aporte al rock había sido definitivo. Basta escuchar este o cualquiera de sus discos del '55 al '65, o saber que es el tipo que más singles vendió en la historia del rock and roll, para comprobarlo.

8- Revolver

The Beatles (1966)
Temas clave: Tomorrow never knows, Taxman, Eleanor Rigby

Los de Liverpool son una de mis dos bandas favoritas - la otra es Led Zeppelin- con lo que me cuesta un huevo y medio elegir un solo disco. Pero, en un esfuerzo de edición memorable, opto por este enorme disco, punto de inflexión en su carrera. Acá fue donde los Beatles se metieron en serio con la psicodelia, después de los tanteos de Rubber Soul. En Revolver dejaron de ser el mejor grupo pop para convertirse en la banda más grande de la historia. Mucha gente habla de "Sgt Pepper..." como el gran disco de los Beatles; si bien me parece un muy buen trabajo, creo que Revolver es mucho más trascendente porque fue donde se produjo un quiebre dentro del trabajo de los Beatles. Tan solo alcanza con escuchar Tomorrow never knows, el concepto artístico -estructura, producción, grabación- de esa canción está a años luz de lo que hacían los demás en 1966. Fue ese salto de calidad que los transformó en leyenda.



9- The Doors

The Doors (1967)

Temas clave: The End, Break on through, Light my fire

Hace unos años, mi amiga Magalí me preguntó cuál fue la banda que me salvó la vida. "The Doors", fue mi respuesta instantánea. Escuché a los Doors por primera vez cuando tenía 11 años y, más allá de quedar hipnotizado por The End, no los entendí. Los retomaría muchos años después, cuando estaba desesperadamente necesitado de la mano de un extraño. Y bien, el extraño no fue otro que Jim Morrison, y el disco salvador fue "The Doors", el primer, magnífico e insuperable trabajo de la banda. En 1967, año en que salió, produjo una ruptura total de los cánones de lo que había sido el rock hasta ese momento. Lo que los Stones y Dylan habían insinuado, Morrison lo escupió en la cara de la sociedad americana. Mientras las otras bandas invitaban al amor floral, los Doors incitaban a la rebelión más incendiaria: la de la conciencia. Y bastó un solo tema, The End, para hacer estallar la psiquis de los norteamericanos.


-¿Padre?


-Sí, hijo...


-Quiero matarte...


-¿Madre? ¡Quiero...!


Ese diálogo antológico de The End, con su brutal carga psicológica, era una invitación-exigencia a una generación: era hora de desligarse de las ataduras que los sometían a unos padres temerosos de lo que vendría, incapaces de comprender esa juventud ardiente de deseo. Era una reivindicación, era decir "no somos como ellos ni tenemos por qué serlo. No está mal ser lo que somos. Llegó la hora de matar todo aquello que nuestros padres representan ("¡Maten, maten, maten!" exige Jim en la apoteósis del tema)". Algo que hoy quizás parezca una mandato esencial del rock and roll -absolutamente bastardeado y ascéptico, en los tiempos que corren- fue lo que Morrison encendió con The End. Claro, si solo fuera The End, pero se trata de un debut perfecto, en el que se mezclan rock, Rimbaud, psicodelia, Freud, blues, sexo y vodeville. El disco estalla desde el inicio con Break on Through, y no da respiro hasta el final apoteótico con The End, fluyendo como una liberación. Light my fire, Take it as it comes, End of the night, The Crystal ship, Alabama song, Backdoor man... es demasiado.




10- The Velvet Underground & Nico

The Velvet Underground & Nico (1967)

Temas clave: Venus in Furs, Heroin, Waiting for the man

Banda y disco de cabecera, de esos que te transforman por completo tu percepción de la música, no tengo dudas de que es uno de los diez mejores discos de la historia del rock. Apareció en el maravilloso año de 1967, año de discos grosos si los hay, entre los que terminó pasando desapercibido. La escasa atención que concitó se debió al hecho de haber sido "producido" por Andy Warhol y a la presencia de la belleza glacial de Nico, muñeca germana de Warhol. Suele suceder que la gente se detenga en el envase antes que en el contenido, es bastante humano. Pero aún así sorprende que el público pueda haber sido tan obtuso de no "ver" un disco como éste. A la larga la historia hizo justicia y, mucho tiempo después de que la Velvet hubiera dejado de existir, el disco es considerado uno de los más influyentes de la cincuentenaria vida del rock. Pero, ¿por qué?, ¿qué tiene de especial? ¡Uf! ¡Tantas cosas! Veamos. Por ejemplo, las letras hablan como nadie de temas que nadie había tocado hasta entonces, o no con tanta crudeza, con tanta oscuridad. El New York decadente, subterráneo (al que Lou nos invitaría a "Take a walk on the wild side", unos años después) e infinitamente más real que la Estatua de la Libertad o la Quinta Avenida, es desnudado por las viciosas palabras de Lou Reed. Las letras están llenas de brutal poesía, cruda y decadente. Esas letras se hacen "uno" con la música en una comunión completa. Uno escucha "Venus in Furs" y se arrastra a lamer las botas de cuero sado. Con "Waiting for the man" uno siente la ansiedad desesperada por conseguir drogas y viaja hasta Harlem para hacerlo. En "Heroin" esa ansiedad se ve satisfecha y uno experimenta el latido de la muerte entrando en las venas... Las canciones son perfectas: desde el pop sencillo de "I'll be your mirror" (con sus sabias palabras) o Femme Fatale a la experiencia sonora que supone "Black Angel's Death Song" o "European Son", a partir de donde Sonic Youth construiría su carrera. Y si hablamos de sonidos: allí están las guitarras drogonas de Reed y Morrison, la percusión tribal de Tucker y, por supuesto, los arreglos absolutamente excepcionales a cargo de Cale (uno ya no es el mismo después de escuchar su viola en "Venus in Furs" o en "Heroin"). Como dijo alguna vez Brian Eno: "Es el disco a partir del cual formas una banda de rock". Television, The Smiths, Joy Division, Jane's Addiction, R.E.M., Sonic Youth... son la mejor prueba de ello.



11- Who’s next

The Who (1971)

Temas clave: Baba O'Riley, We won't get fooled again, Behind blue eyes

No conformes con darnos a los Beatles, los Stones y los Kinks, Inglaterra nos regaló a los Who, una de las mejores, originales y más poderosas bandas que ha dado el planeta. Y "Who's next" es un disco que encuentra a la banda -y particularmente al genial Pete Townshed- en pleno pico creativo. Es un disco bien de los 70's en sus concepción (grandilocuente, arriesgado, pretencioso) pero totalmente atemporal en su resultado: canciones memorables, en las que The Who hace gala de todas sus facetas: desde su conocida potencia, hasta su eclecticismo y capacidad melódica. Rock, hard rock, blues, pop, experimentos sonoros y musicales enmarcados dentro de canciones perfectamente estructuradas te transportan a un tiempo en el que había bandas en serio y donde el riesgo era permanente.




12- Face to face

The Kinks (1966)

Temas clave: Too much on my mind, Dandy, Sunny afternoon

Este disco fue a los Kinks, lo que "Revolver" fue a los Beatles. En "Kontroversy", los Kinks dejaron de hacer excelentes canciones pop para empezar a explorar otros terrenos. Y en éste, su sucesor, la banda entró de lleno en su período "clásico" de discos con una unicidad conceptual claramente vertida en las letras de Ray Davies -mordaces caracterizaciones de diversos personajes que estereotipaban las desigualdades de clase de la sociedad británica-, mientras musicalmente se percibe una tremenda maduración, un enorme salto hacia adelante. Aquí los Kinks dejaron de ser una gran banda de pop británico para convertirse en uno de los íconos del pop/rock de los 60's. Atrás queda el riffeo crudo y poderoso de sus discos previos, a cambio de una elaboración artesanal de las canciones, llenas de melodías y coros memorables, todo enmarcado en música mucho más sutil, sofisticada y arriesgada, ampliando ostensiblemente la paleta de sonidos de la banda con la utilización de instrumentos como harpicordios, vientos, percusión oriental y un fuerte sabor a psicodelia sobrevolando el disco. A eso se le suma que hubo muchísimo más cuidado en la producción, es evidente como se ha expandido el sonido respecto a sus discos anteriores, casi parece el trabajo de otra banda. Y en parte lo es, "Face to Face" es el reflejo una banda entrando de lleno en su mejor momento y escribiendo un clásico como testimonio.


13- There are but four small faces

The Small Faces (1968)

Temas clave: Itchykoo Park, Tin soldier, Here comes the nice

Simplemente la obra maestra de los Small Faces, y uno de los mejores discos mod de todos los tiempos. Aquí la banda muestra una evolución asombrosa, en términos compositivos y -especialmente- en la producción. Comparado con sus discos previos, parece otra banda, particularmente en el estupendo sonido. Joyas como las canciones mencionadas, son clásicos instantáneos de la música británica, alquimia perfecta entre melodías pop y experimentación psicodélica. No se puede pasar por la vida sin haber escuchado ese coro tan drogón como adictivo de Itchykoo Park.


14- After bathing at Baxter’s

Jefferson Airplane (1967)

Temas clave: The last wall of the castle, Spare Chaynge, Two heads


Jefferson Airplane fue la gran banda psicodélica surgida de San Francisco en los 60's -en mi opinión mucho mejores que los Grateful Dead- y que, tras sacar 7 discos de estudio, mutaron primero en Jefferson Starship y luego en Starship, cambios de integrantes y estilo mediantes.

Cuando la banda sacó "Baxter's" venía de editar ese clásico absoluto llamado "Surrealistic pillow", que no figura aquí porque solo podía elegir uno, y elegí mi disco favorito. Bueno, "After Bathing at Baxters", tiene poco y nada que ver con su antecesor repleto de hits memorables. Aquí la banda se metió de lleno en un delirio psicodélico. No les interesó mantener foco alguno y experimentaron sin piedad, entregando un espectacular disco lisérgico. Aunque infinitamente menos accesible que "Surrealistic Pillow", Baxter es musicalmente superior, una gema de esas que se digieren de a poco, pero que redundan en devoción absoluta a la banda. Balin siguió perdiendo espacio creativo a manos de la bella Grace Slick y el guitarrista Paul Kantner, quienes tomaron las riendas de Jefferson Airplane. Sí es notorio cómo se consolidó el sonido del grupo en este disco, particularmente hay que destacar al violero Jorma Kaukonen y al bajista Jack Casady. Este último tiene uno de los sonidos de bajo más vanguardistas de los '60, junto a John Cale de la Velvet Underground y John Entwistle de The Who. Juntos, Kaukonen y Casady hacen cosas realmente increíbles, para lo que basta chequear el tema "Spare Chaynge". Mi disco favorito de una de mis bandas favoritas, es un testimonio de una época brillante para el rock y uno de los discos más psicodélicos de los '60.


15- Are you experienced?

Jimi Hendrix Experience (1967)

Temas clave: Purple Haze, Foxy Lady, Hey Joe

Uno de esos discos sobre los que no se pregunta, se compra. ¿Cómo hizo Hendrix para hacer un disco debut que isntantáneamente se convirtiera en undisco definitvo de la historia del rock? Simple, fue un genio. Acá no sólo se aprecia claramente su insuperable maestría guitarrística (sencillamente, escribió el manual del guitarrista de rock) sino también compositiva, hay canciones de la hostia, una detrás de otra. Hay blues, funk, soul, rock, psicodelia… Hendrix escribió standars rockeros como Hey Joe (no es de él pero su versión supera a la original), Purple Haze, Foxy lady, Fire, Red House, Manic Depression. Todas ellas te sumergen en un universo de sonidos, de colores completamente distinto a lo que vas a poder escuchar. Partiendo de las raíces más tradicionales del blues, Hendrix disparó su música hacia un futuro a años luz, a otra dimensión musical, que hizo sentir que estaban en pañales a gente de la talla de Pete Townshed y Eric Clapton.



16- Bringing it all back home

Bob Dylan (1965)

Temas clave: Subterranean homesick blues, Mr Tambourine man, It's all over now baby blue.


Es muy difícil elegir uno de los primeros discos de Dylan, ya que son uno mejor que el otro. Pero bueno... Creo que este es el que más me gusta, no mather what, y conforma la santa trinidad junto a "Highway 61 revisited" y a "Blonde on blonde". En "Bringing it all back home" Bob empezó a electrificar su música, aunque aún se mantenía en el terreno del folk y el blues, pero con la inclusión de varios temas más rockeros y furiosos ("Subterranean homesick blues" y "Maggie's Farm" son dos maravillosos ejemplos). Claro aún mantenía cierto resquemor a lanzarse de lleno en ese terreno, por eso mantenía la calma de sus viejos fans con maravillas como "Mr. Tambourine man" e "It's all right Ma (I'm only bleeding)". También escribió aquí algunas de las más bellas baladas que haya hecho: "It's all over now, baby blue", "She belongs to me" y "Love minus zero". Es justamente la excelencia de las canciones, que hace que "Bringing it all back home" parezca un grandes éxitos, lo que lo convierte en mi disco favorito de Dylan.


17- Exile on Main Street

The Rolling Stones (1972)

Temas clave: Rocks off, Tumbling dice, Let it loose

En mi opinión este es el mejor disco de los Stones y por muchos cuerpos. Acá justificaron su fama de ser los mejores exponentes del blues blanco. ¿Qué hay en este disco? Blues, claro, y también rock and roll pero, por sobre todo, tocado con furia y crudeza como no se había hecho aún (ni siquiera Led Zeppelin). Las guitarras de Richards - Taylor merecen toda la atención, interactuando magistralmente, con riffs, solos y arreglos de un exquisito gusto bluesero, mientras Jagger está completamente poseído por todos los demonios del Mississippi y aúlla como si fuese la encarnación blanca de Howlin' Wolf. Ojo, si no sos un gran fan de los Stones o del blues, no es fácil de digerir en la primera escucha ya que aquí casi no hay "hits" de los convencionalmente conocidos, pero aún así es el mejor disco. "Rocks off", "Sweet Virginia", "Shine a light", "Tumbling dice", "Let it loose", "All down the line", "Rip this joint", "Shake your hips"... "Exile on Main Street" contiene dieciocho contundentes razones para amar a los Stones.


18- Pearl

Janis Joplin (1971)

Temas clave: Me and Bobby McGee, Cry baby, A woman left lonely


"Pearl" no es un disco. "Pearl" es mucho más que eso. Es una despedida, la de Janis, diciéndole adiós a un mundo que la trató demasiado mal pero haciéndolo de la única e inigualable manera que ella conocía: cantando. "Pearl" es un testimonio, también. De la brutal carga emocional que Janis ponía en sus canciones. Ella no cantaba, ella vivía y moría en cada tema. Cuando Janis exhala "Cry Baby", sentís que las lágrimas son reales, que el dolor está allí, palpable. Cuando Janis canta "A woman left lonely" no podés menos que entender lo que es el abandono, la soledad, la desilusión. Cuando Janis se ríe en "Mercedes Benz", te hace cómplice. Cuando Janis anuncia "Move over", sabés que es hora de ponerte las pilas, que esa chica te está hablando de frente, en serio y que te tenés que hacer cargo de tanto amor. Cuando Janis recuerda los días con "Bobby Mc Gee", parece que vos hubieras estado allí, libre como el viento, feliz como el cielo en el verano, haciendo aquello de que "freedom is just another word for nothing left to loose". Cuando escuchás "Pearl", cuando escuchás su alma en carne viva solo podés decir una cosa: "Gracias, Janis". O tal vez dos, y agregar un "perdonalos".



19- Kick out the jams

MC5 (1969)

Temas clave: Kick out the Jams, Starship, Rocket reducer


El rumor del público va creciendo, como si estuvieras entrando al Grande Ballroom de Detroit, completamente excitado por que sabés que vas a ver a la banda más caliente de fines de los 60's. Te sentás a esperar, quizás fumaste un poco de yerba, en tu bolsillo hay un libro de John Synclair y en Vietnam tu hermano mata sin saber muy bien por qué. Entonces el público empieza a aplaudir, porque sobre el escenario acaba de aparecer el Hermano J. C. Crawford. Se acerca al micrófono. Hay un pequeño acople y entonces arenga: "¡Hermanos y hermanas, levanten sus brazos en el aire! ¡Quiero escucharlos tomar una posición! ¡Quiero escuchar un poco de revolución entre ustedes! ¡Hermanos y hermanas, la hora ha llegado para que ustedes decidan si quieren ser el problema, o si quieren ser la solución! ¡Deben elegir, hermanos, deben elegir! ¡Toma apenas cinco segundos decidir, cinco segundos para saber si son hombres o ratas, para saber si quieren cambiarlo todo, para darse cuenta de que es hora de testificar! ¿¡Están listos para testificar?! ¡Voy a darles un testimonio!". Y el momento en el que rugís junto a la multitud, se funde en la marea de distorsión que MC 5 acaba de desatar sobre el escenario con "Rambling Rose". Garage de Detroit. Eso que no se hace en ninguna otra ciudad del mundo, eso que convierte en un lugar único e incendiario a Motor City. Y mientras tu adrenalina sube a pasos de gigante en medio del caos sonoro, Rob Tyner te anuncia que: "Right now, right now is time to... kick out the jams motherfucker!!!!!" Y la banda te lleva a la estratósfera con esa aplanadora, las guitarras a todo volumen y tu remera completamente transpirada, mientras en cada salto que pegás sentís que sos joven y que el cambio, la revolución, depende de vos, de que todavía podés hacer un mundo mejor y que lo único que necesitás para lograrlo es absorber toda esa energía que baja del escenario. "Come together" empieza entre acoples como los que el punk va a hacer propios dentro de siete años. Pero esto es ahora, es 1969, y es en Detroit y allí entre el público ves a Iggy Pop y a Ron Asheton y están tan sacados como vos, porque lo que entrega MC5 es napalm musical. Las paredes del Grande Ballroom están bañadas en humedad, mientras el piso vibra con los graves del bajo desbocado de Michael Davis y esa ametralladora que es la bata de Dennis Thompson, las guitarras de Fred "Sonic" Smith y Wayne Kramer llenan todo el espacio de tu cerebro y Rob Tyner es un alarido ancestral que repite "Rama Lama Fa Fa Fa". Todo colapsa y hay un pequeño espacio de silencio, ya te sacaste la remera que es agua pura y entonces "Sonic" Smith te anuncia desde un riff devastador que comienza "Borderline", tres minutos de furia épica, un torbellino sónico que inevitablemente requerira un descanso, si es que pretendemos salir del Grande Ballroom de una pieza. Por eso, MC 5 te muestra que un blues puede tener la máxima intensidad emocional, aunque calle la distorsión y se calmen esas dos fieras encargadas del bajo y la bata. Por eso incendian el lugar con "Motor City is burning", mientras Smith le saca lágrimas bluseras a su viola y Tyner se desgarra sobre el escenario. Más blues, ansioso y animal, un pedido urgente de Rob Tyner que hacés tuyo y se lo trasladás a esa chica que estuvo al lado tuyo toda la noche: "I want you right now!". Todavía no cambiaron dos palabras, pero vamos, son los 60's, es Detroit y estás viendo a los MC 5, entonces sentís su cuerpo transpirado contra el tuyo, su aroma a pachuli y su lengua buscándote y sabés que el mundo fue hecho para que te lo comás de un bocado. Un largo feedback de Smith y entonces el riff machacante de Wayne Kramer te invita a subirte a "Starship", ocho minutos que comienzan con descontrol, como si el universo explotara en mil pedazos, pero que de pronto se sumergen en un mantra psicodélico Tu cabeza ya está en cualquier parte, seguís abrazado a ella -no sabés su nombre, Jenny crees que dijo- pero ambos miran con ojos brillantes de éxtasis entre la oscuridad, mientras las luces salen disparadas hacia cualquier parte, al son de los delirios sónicos de Fred Smith y Wayne Kramer. Y finalmente todo se licua en el Big Bang final, desenfreno y caos, fin del mundo conocido. Mientras te vas del Grande Ballroom de la mano de Jenny, camino a algún rincón oscuro dónde hacerlo, sabés que acabás de vivir un momento único, histórico, una hora de una época inolvidable e irrepetible. Lo que no sabés es que MC 5 acaba de registrar ese momento en el que será su primer disco. Lo que no sabés es que yo, 38 años después, acabo de conocerte mientras lo escuchaba.


20- Fun House

The Stooges (1970)

Temas clave: TV Eye, Down on the street, Loose

En su debut, los Stooges sonaban contenidos. Había un tremendo potencial en temas como "I wanna be your dog", "No fun" o "1969", pero Iggy no estaba sacado y la banda parecía demasiado prolija. En su segundo disco "Fun House" quizás no hay tantos hits como en el primero, pero hay una diferencia fundamental en la producción: la banda está grabada -intencionalmente- casi como si estuviera tocando en vivo, que era el momento más glorioso que se pudiera concebir si hablamos de los Stooges. Todo se transforma entonces en un océano brutal, crudo, decadente y salvaje, donde podemos entender cuál fue la fuerza arrolladora que inspiró a los Sex Pistols, los Clash, los Pixies, Sonic Youth, Nirvana y The Hives. El disco empieza con una canción bien guarra y callejera: "Down on the street", puro nihilismo y ganas de tomarse la vida en fondo blanco. Y en el segundo tema, "Loose", Iggy hace su declaración de principios, anunciándonos en un alarido primal: "Well I'm loose!!!". Si te quedaba alguna duda al respecto, queda instantáneamente disipada en "T.V. Eye" el mejor tema del disco, donde Iggy aulla como el niño salvaje que es sobre uno de los mejores riffs que ha dado la historia del garage y una bata que es una locomotora fuera de control. En este disco Iggy suelta ese animal enjaulado de "The Stooges" y lo deja ser, en cada alarido, en cada desgarro de la garganta, en cada gemido amenazante (la increíble "Dirty" es un soberbio ejemplo) sabés que estás ante el "rock and roll life style" hecho persona. Y esa vida de reviente y descontrol es lo más sano que le puede pasar a alguien como Iggy, quien en "1970" declama con entusiasmo juvenil que quiere "a night that will last all night, till I'm blown away" y reafirma su compromiso con el descontrol eterno con un desenfrenado: "I feel all right!". Pero si los Stooges armaban una fiesta lo hacían con estilo y por eso daban rienda suelta a un caótico free jazz con sabor a Coltrane, en la canción "Fun House". El colapso final, ese que pinta a los Stooges de cuerpo entero se llama "LA Blues" un cataclísmico jam session, donde desde el vamos los Stooges te cantan las cuarenta con los gritos de Iggy Pop y un largo acople que funciona como la mecha que lleva lentamente a la explosión. Y cuando explota es todo energía animal carente de toda forma o sentido, más que tocar catártica y caóticamente. Es que el rock and roll se trata de eso, ¿o no?










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