Thursday, September 20, 2007
Wednesday, September 19, 2007
Música para una isla desierta Vol 5

Esta banda -a la que sigo soñando con ver en vivo alguna vez- y este disco en particular son de esos qu ejamás dejaré de amar. Simplemente, es tal la energía que se puede canalizar a través de ella, que funciona como catársis absoluta. Este disco -el primero y mejor de Rage Against The Machine- es explosivo, como la banda que lo creó. Tiene los mejores riffs de guitarra que se hayan escrito en los '90, sustentados por un base rítmica que es una locomotora lanzada a máxima velocidad y explotando con toda la furia que su cantante Zack de la Rocha entrega en cada canción. Hermano, basta el primer riff del primer tema para que tengas ganas de empezar a saltar como un endemoniado por todo el cuarto o, en su defecto, iniciar algún tipo de revolución. Imaginate cuando llegás al final y pasaste por un bombardeo de energía a cargo de "Know your enemy", "Killing in the name of", "Bombtrack", "Freedom", "Bullet in your head"... Muchos podrán acusar a los miembros de la banda de ser "comunistas en Estados Unidos que salen por MTV" pero: a) eso es una pavada, hay miles de tipos en Estados Unidos que no se comen la gran propaganda yanqui (Chomsky o Sontag son buenos ejemplos) y me parece inteligente utilizar a los medios masivos para hacerle llegar a las masas determinadas ideas a las que no tendrían acceso por otro medio, (b) el disco es demasiado bueno como para detenerte en cuestiones ideológicas y no escucharlo.

Temas clave: 100 ways, Kimberly Austin, Tahitian moon

83- So tonight that I might see

84- Deserter’s songs

Black Crowes (2000)
Temas clave: She talks to angels, Wiser time, Remedy
Los Black Crowes me encantan, algo bastante lógico considerando que se trata d euna banda que jamás quiso cambiar nada, sencillamente se asumieron como amantes empedernidos del rock clásico. A ellos les hubiera encantado vivir entre 1967 y 1975, y eso expresaron en sus discos hasta separarse. Así que si alguien busca algo innovador en sus álbumes deberá continuar la búsqueda en otro lado. Claro que si uno ama el buen rock and roll, hard rock y blues en la vena de Zeppelin, los Faces y los Stones, los Black Crowes son la elección correcta. Sus primeros discos son sencillamente fabulosos, me cuesta mucho elegir entre "Shake you moneymaker", "The Southern Harmony and Musical Companion", "Amorica" o "By your side") por eso caigo en la tentación de este grandes éxitos, una excelente opción ya que abarca la enorme mayoría de su carrera con excepción de "Lions", su flojón álbum despedida. Los Crowes han escrito una parva de grandes singles, que son los que están en este disco casi sin excepción (para mi gusto solo faltarían "Sometimes Salvation", "High Head Blues" y "She gave good sunflower"), lo que me facilita aún más las cosas.

Temas clave: Toes across the floor, 2x4, Mouthful of cavities
Complicada elección, ya que Blind melon sacó solo dos discos, y en el primero están clásicos como "No rain", "Change" y "Tones of home", además de ser undisco que me trae gratísimos recuerdos. Pero "Soup" es más completo, más redondo, aquí demostraron que también podían ser concisos y escribir grandes canciones bien armaditas, además de aquellas evidentemente surgidas de zapar que habían mostrado en el primer disco. En "Soup" las ideas y el sonido encontraban un foco, una dirección, una coherencia que se expresaba en una serie de estupendas canciones absolutamente retro. Como ya dije en mi opinión sobre su debut: Blind Melon estaba esencialmente inspirada por el sonido San Francisco de mediados de los '60 (Grateful Dead, Jefferson Aeroplane, The 13th floor elevators), más una buena dósis del primer Led Zeppelin y alguito de country y folk. Todas esas influencias están mejor encaminadas en su segundo disco y auguraban un futuro más que interesante, que quedó súbitamente coartado por la muerte de Shannon Hoon. Muerte provocada por una letal adicción a las drogas que se percibe en el sombrío espíritu del disco. Donde el debut era alegre y soñador, "Soup" es reflexivo e intimista. Abre con dos rockers estupendos a lo Zeppelin ("Galaxie" y "2x4"), al que le sigue la oscura "Vernie", un espacio más alegre -musicalmente, la letra es tremenda- con los aires country de "Skinned". Entonces viene mi favorita del disco: "Toes across the floor", de base folk y con una nostálgica harmónica blusera, revela nostalgia y sentimiento de pérdida en la voz y la letra de Shanon Hoon. Un tema muy al estilo de Led Zeppelin III. Le sigue "Walk" que rescata ese clima de ensoñación que caracterizaba al primer disco con toques folk y un duo de banjo y armónica que es una delicia. Llega entonces "Dump Truck", un hard funk que no está mal, pero que no me saca la cabeza. Entonces es el turn de la brillante "Car seat (God's presents)", en la misma vena que "Walk", pero mucho más interesante desde los ritmos, arreglos, armonías utilizadas y melodía. Me recuerda un poco a Jefferson Airplane, con esos aires psicodélicos entregados por la percusión y los arreglos de flauta y violín. Un midtempo con ínfulas funk es la siguiente escala, llamada "Wilt", nunca me llamó demasiado la atención. "The Duke" también tiene el color del primer disco: un atardecer veraniego en una playa solitaria y alejada, ensoñación y reposo. "St. Andrew's Fall" tiene aires funkies y disco -en la guitarra- pero con muchísimo más estilo que los otros funkies del disco, lástima el desmadre al final. "New life" es una balada llena de esperanza, que Hoon le escribió a Nico, su hija recién nacida, aunque -tengo que decirlo- a pesar del motivo que la inspiró no es gran cosa musicalmente. Le sigue la estupenda "Mouthful of cavities", una melancólica balada folk acústica con fuertes influencias de Nick Drake y también de "Battle of Evermore" de Led Zeppelin en las armonizaciones de las voces. El cierre está a cargo de "Lemonade", que pretende ser más festivo pero que fue una mala elección para terminar el disco por que es de lo peorcito que ha hecho la banda. En el balance final, hablamos de un muy buen disco, de una banda tremendamente prometedora, truncada en plenos comienzos.

Suede (1994)
Temas clave: We are the pigs, Daddy's speeding, Heroine
El segundo trabajo de Suede es absolutamente pretencioso y grandilocuente. Increíblemente sale muy bien parado de esa situación. Hay que darle más tiempo que al primer disco pero, de a poquito uno empieza a descubrir su majestuosa belleza y su elegante melancolía. Menos glamoroso que "Suede", más opresivo, menos direct, aunque no llega ser intimista debido a su grandilocuencia. Canciones como la épica "We are the pigs", la dramática "Heroine", las delicadas "The wild ones" y "The 2 of US", la depresiva "Daddy’s speeding", la energética y muy Bowie "New Generation" o las épicas "The Hollywood life" y "The asphalt world" nos regalan algunos de los mejores momentos de la dupla Anderson-Buttler. Justamente, en plena grabación del disco, el guitarrista decidió irse de la banda, lo que hace aún más valorable que el resultado final sea tan pero tan logrado.
88- The Bends
Radiohead (1995)
Temas clave: Fake plastic trees, Street spirit, High and dry
Si Nirvana fue la mejor banda de la primera mitad de los '90, Radiohead lo fue de la segunda. Y, a pesar de que tantos se llenan la boca hablando de "OK Computer", para mí "The Bends" es su mejor disco. No tiene un solo tema malo y los mejores temas son absolutamente perfectos. Tiene rock (guitarras distorsionadas, acoples, energía), está bañado por una melancolía infinita, tiene la voz incomparable de Thom Yorke cantando las mejores melodías que haya hecho Radiohead y la guitarra delirante de Johnny Greenwood -haciendo de John Cale- para darle a cada tema un toque único y extremo. Cualquier amante de la buena música no puede pasar por el mundo sin haber disfrutado de joyas como las tremendamente dramáticas "Fake plastic trees" y "Street spirit"; con la dulce añoranza de "High and dry"; con las sorprendentes dinámicas de "My iron lung" o "Bones"; con la potencia de "The Bends"; la dulce "Black Star"; la interplanetaria "Plantet Telex"... y así puedo seguir interminablemente. Aquí es donde Radiohead alcanzó su plenitud como banda de rock de guitarras, luego se volvería más experimental, más "arty", pero en "The Bends" es donde suena más auténtica y directa, y donde Thom Yorke exhibe como nunca su capacidad como compositor. Un disco totalmente indispensable.
89- Parklife
Blur (1994)
Temas clave: Boys and girls, Parklife, Tracy Jacks
A mi juicio, Blur siempre fue desparejo en sus discos; de cada uno de ellos se pueden sacar seis grandes temas y el resto es desechable. La excepción se llama Parklife (y también "Modern life is rubbish" para ser justos), un disco increíble de pop británico, quizás uno de los mejores que ha dado el brit pop en los '90. Un gran tema detrás de otro, con las letras más ácidas escritas por un inglés (y sabemos cuán ácido puede ser un inglés), ironizando el modo de vida británico de la última década del siglo en una suerte de mordaz lectura costumbrista alla Ray Davies. "Girls and boys", "Parklife", "Tracy Jacks", "This is a low", "Magic America", "End of a century", una verdadera legión de excelentes temas, algunos de ellos más dance, otros más punkies, espíritu pop con gotas de psicodelia y corazón tradicionalmente británico, pero todos (y repito: TODOS) una verdadera clase de cómo se hace pop con estilo. Clásico sin discusiones.
90- Definitely maybe
Oasis (1994)
Temas clave: Live forever, Rock and roll Star, Supersonic
Así suena una banda de pendejos que quieren ser estrellas de rock y tocan como si efectivamente ya lo fueran. Hay arrogancia en este disco, por todas partes, y hay también canciones excelentes, clásicos. Este es el álbum que inició la Segunda Invasión Británica, hecho por la banda que lideró esa explosión. Muchos dicen que Oasis se copia todo de los Beatles, pero en este trabajo se aprecia que los de Liverpool no fueron sus únicos maestros. En "Definitely maybe" se perciben lecciones muy bien aprendidas de muchos de los grandes surgidos de Manchester: los Stone Roses, los Charlatans y los Smiths. En joyas como "Live forever", "Supersonic", "Cigarrettes and alcohol", "Up in the sky", "Bring it on down" o "Rock and roll star" se resume una larga tradición de pop británico, hecha de grandes melodías, tocadas con estilo y ansia de vivir rápido. Si hablamos de Oasis, no hay nada mejor que esto.
91- Elastica
Elastica (1995)
Temas clave: Connection, Stutter, Line up
Es difícil que alguien que haya estado atento a la música de los '90 no haya escuchado el hit "Connection" de Elastica. Es difícil que alguien no haya visto aquel estupendo video o haya sido seducido -seas hombre o mujer- por la sexy Justine Frischmann. Lamentablemente Justine terminó siendo más famosa por ser la ex novia que le rompió el corazón a Damon Albarn (y que inspiró el disco "13" de Blur) que por su trabajo con Elastica. Y es una lástima porque este disco es soberbio, uno de los mejores que entregó el rock alternativo y el brit pop de los 90's. ¿Qué vas a encontrar en el primer disco de Elastica? Excelente rock-pop-punk-garage, bien 90's en su sonido crudo y despojado, y que condensa sabiamente sus mútliples influencias, que van desde Adam and the Ants a The Clash, de The Breeders a Wire. La banda rockea y lo hace con autoridad y energía envidiables, pero a la vez es dueña de una melodicidad y de unos coros notables. La combinación vuelven adictivo al disco hasta límites insospechados. La lista de temas que recomiendo con los ojos cerrados es extensa: "Line Up", "Connection", "Stutter" (el mejor coro de mucho tiempo a esta parte), "Waking up", "Car song", "2:1", "S.O.F.T.", "All nighter", "Never here" son indispensables en la discografía de cualquier amante del pop que se precie de tal.
92- Radiator
Super Furry Animals (1997)
Temas clave: Demons, The placid casual, Chupacabras
Para aquellos que no los conocen: los Furries son quizás el más logrado exponente de la camada de bandas que surgieron en Gales durante los '90 (otras: Manic Street Preachers, Gorky's Zygotic Mynci, Catatonia...). Y "Radiator", su segundo disco es espectacular. Pero, primero, ¿qué hacen? Pop + rock + psicodelia + algún toque de electrónica + melodías grandiosas + una irreverente pasión por experimentar. Imaginen meter en una licuadora a Bowie, Zappa, los Beatles, Blur y el Pink Floyd de Syd Barrett, todo con actitud punk. El resultado es inmejorable y se llama Super Furry Animals. Y "Radiator" es donde a mi juicio mejor se conjugan todos los elementos que hacen a los Furries tan interesantes. Además de tener las mejores canciones... Todos los temas del disco me parecen excelentes pero, si tuviera que elegir, mi equipo formaría con: "The placid casual", "The international language of screaming", "Demons" (im-pe-ca-ble), "Play it cool", "Chupacabras", "Torra Fy Ngwallt Yn Hir (sí, está en gaélico)" y "Mountain people". Fundamental.
93- Out west
Gomez (2005)
Temas clave: Get miles, We haven't turned around, Shot shot
Gomez ya no se edita en la Argentina y esa es una desgracia musical, porque implica la imposibilidad de conseguir los originales de discos como este. Tras editar cuatro discos de estudio, uno mejor que el otro, todos imposiblemente buenos, llegó la hora del disco en vivo. Uno trataba de imaginar cómo podía sonar esta banda en directo. Y, considerando el espíritu que anima a Gomez, solo podía imaginar algo bueno. Pues bien, es mucho mejor que bueno, es tremendo, alucinante y todos los adjetivos positivos que se les ocurran. Gomez se parece a una banda de amigos que se junta a tocar lo que les gusta, sin importarles un ápice las modas o direcciones musicales en boga. Claro, cuando ese grupo de amigos es un compilado de cinco músicos de puta madre y "lo que les gusta" es inmejorable, el resultado es la música que hace Gomez, una de las bandas más originales surgidas en los últimos quince años. Y este doble trabajo en vivo es la mejor manera de comprobarlo. Porque reune veinte de sus mejores canciones -en realidad 18 y media, ya que hay un cover y medio- extraídas de tres fechas en el Fillmore West de San Francisco en febrero de 2005, lo que hace que suene prácticamente como si fuera un recital entero, con una frescura y una fuerza incomparables. De hecho, la banda se apoya un poco más en las guitarras y en la bata que en sus discos, lo que les da una potencia inusitada -el mejor ejemplo es el tremendo cover de "Going out west" de Tom Waits- que no hace sino mejorar aún más su música, si eso es posible. Su buen gusto musical se expresa en la estupenda version de "Black Eyed Dog" una de las mejores y menos conocidas canciones de Nick Drake. Pero es el tratamiento de su propio material, al que hacen brillar en todo su esplendor, lo más jugoso del asunto. Haciendo honor a su espíritu sesentoso/setentoso pueden colgarse en impresionantes zapadas bluesero psicodélicas, como retrabajar una canción abordándola desde otro lugar rítmico y armónico, convirtiéndola prácticamente en un tema nuevo. O simplemente pueden tocar las canciones tal cual los originales, pero con más fiereza e intensidad, dejando en claro que su fama de estupenda banda en vivo está plenamente justificada. Sencillamente: Gomez es tu nueva banda favorita, solo que no lo sabés porque nunca los escuchaste. Este disco es una buena manera de saldar esa deuda con tus oídos...
94- Sleeping with ghosts
Placebo (2003)
Temas clave: Thebitter end, This picture, Special needs
Difícil elegir entre el primero, Without you I'm nothingy este. Pero bueno... vamos con éste. "Black Market Music", el tercer trabajo de Placebo y último editado acá, había sido un disco correcto pero que nos había dejado con un ligero sabor a decepción. Carecía de la originalidad del debut y de la magia negra de "Without you I'm nothing". Pues bien, Brian Molko y Cía. se reivindicaron y cómo con "Sleeping with ghosts". Es decir: si te gusta Placebo tenés que hacer lo imposible por conseguir este disco, porque si no es el mejor de la banda, pega en el palo. ¿Qué tiene de tan bueno "Sleeping with ghosts"? Para empezar nomás, las canciones. Molko compuso una buena cantidad de grandes temas. A lo que se le suma que esta vez decidieron incluir algunos toques de electrónica pero -a no temer- en las dosis justas como para enriquecer las canciones y darles una vuelta de tuerca. La banda sigue sonando como siempre, es Placebo sin dudas, pero con un condimento más. Además es el trabajo de una banda madura. Si en el debut se trataba más bien de una suerte de catálogo de influencias, en el segundo se sumergían en un pozo de dulce oscuridad y en el tercero rockeaban al palo, aquí todo está perfectamente balanceado. El disco recorre elegantemente un camino hecho de sus mejores virtudes, mostrando una unicidad de hierro, sin puntos flojos ni distracciones que lleven a calles sin salida. Todo fluye armónicamente y así Placebo nos regala un disco casi perfecto, de esos que terminás amando.
95- Life in other planets
Supergrass (2002)
Temas clave: Grace, Can't get up, Seen the light
El cuarto disco de Supergrass deja en claro desde la primera hasta la última nota que estamos ante una de las mejores bandas que ha dado el brit pop en años. Un debut deslumbrante de pop efervescente, un segundo disco donde la banda jugueteó con la psicodelia, un tercer trabajo que hacía equilibrio entre ambas cosas y ahora nos regalan "Life on other planets" un disco maduro, elegante, lleno de estilo en sus arreglos pero que jamás es serio: vamos, se trata de Supergrass y eso es garantía de espíritu festivo. Como siempre, meten en la licuadora sus influencias, compuestas por lo mejor del pop inglés -desde los Kinks a los Buzzocks, desde T. Rex a The Who, desde los Beatles a Bowie- y te las devuelven trasnformadas en gemas pop que suenan a... ¡Supergrass! Es imposible no amar instantáneamente melodías y coros de canciones como "Za", "Seen the light", "Grace", "Cant' get up", "Brecon Beacons", "Evening of the day" y "Run". En poco más de 40 minutos, Supergrass sintetiza lo mejorcito del brit pop y te invita a disfrutarlo. Y esa, mis amigos, es una tentación irresistible.
96- Stories from the city, stories from the sea
PJ Harvey (2000)
Temas clave: This mess we are in, You said something, One line
Bueno, ante todo quiero decirles que PJ Harvey es una de mis cantantes femeninas favoritas, junto a Janis Joplin. Tiene una voz impresionante que la distingue claramente de ciertas "cantantes" que andan dando vueltas por ahí y que sólo gritan o hacen gorgoritos patéticos. Cuando PJ canta sabés que ella está ahí y querés escucharla, tiene actitud punk y al mismo tiempo esa sensibilidad que sólo las mujeres saben incorporar al rock, tiene muy buenas letras y canta como si en cada canción se le fuera la vida. Resumiendo: amo a esta chica. Siempre mi disco preferido de PJ había sido Dry, el primero. Hasta que sacó éste, un rosario de sus mejores canciones, con un sonido impecable y una producción de la hostia.
97- The Holly Bible
Manic Street Preachers (1994)
Temas clave: Of walking abortion, She is suffering, 4st 7lb
Basta escuchar lo que hacen los Preachers actualmente para darse cuenta de quién era el alma mater detrás de la banda: su guitarrista y letrista Richey James. La banda nació en Gales en 1991 y era un torbellino de furia y angustia, políticamente desafiante e intelectualmente incendiaria (las letras de James dejaban claro que los tipos habían leído algo en sus vidas). Pero claro, James era anoréxico y de un equilibrio mental muy frágil. Un día de febrero de 1995, el tipo simplemente desapareció. Aún hoy nadie sabe si está vivo o muerto. Lo último que hizo fue "The Holly Bible", el tercer disco de la banda (y último que vale la pena), una obra contundente y definitiva cuya escucha se vuelve indispensable. Oscuro, con el bajo grueso que contrasta con las guitarras, una climática, la otra filosa, todos sosteniendo a esa voz desgarrada que escupe todo el dolor del mundo en temas realmente increíbles como "Yes", "She is suffering", "Die in the summertime", "If white America told the truth…", "Of walking abortion", "4st 7lb", "Archives of Pain", "The intense humming of evil"... A pesar de no ser tan conocido -afortunada y lógicamente, si tenemos en cuenta la actitud de la banda- este es uno de los mejores discos de la década del 90.
98- White Blood Cells
White Stripes (2001)
Temas clave: Fell in live with a girl, Hotel Yorba, Dead leaves and the empty ground
Los White Stripes son una ex pareja, que se hacen pasar por hermanitos (Jack y Megan White) y vienen de Detroit, la ciudad de los Stooges y MC5. Él toca la guitarra y ella la batería y lo que crean es de lo mejor que ha dado el rock del nuevo milenio. Machacante, primitivo, ruidoso y distorsionado, haciendo honor a su noble cuna, el sonido de White Stripes es similar a las grandes bandas de garage de fines de los 60's y principios de los 70's. Pero no es esa su única influencia, también tienen incorporado un gran microchip blusero, al que se le suma una evidente pasión por el pop de los Kinks. El resultado es realmente sensacional y en "White Blood Cells" (su tercer trabajo) es donde mejor se equilibra el instinto animal de los hermanos White con el buen gusto para la melodía y los arreglos (básicos, sencillos, fantásticos arreglos). No sé realmente por cual tema empezar porque son todos muy buenos. Quizás podría señalar los que son distintivos de las diferentes facetas de la banda: "Fell in love with a girl" es un joya de pop-garage de menos de dos minutos de duración. "Hotel Yorba" nos recuerda a los Stones de Exile on Main Street. "Dead Leaves and the empty ground", "Offend in every way" y "The Union Forever" podrían haber sido uno de esos blues ultrapesados de Led Zeppelin II. "We're going to be friends" tiene la delicadeza y la riqueza melódica de una balada de los Beatles. "I'm finding it harder to be a gentleman" y "The same boy you've always known" comparten, además de su excelencia, similares dósis de pop-garage y hard rock. Un futuro clásico.
99- Veni Vidi Vicious
The Hives (2000)
Temas clave: Hate to say I told you so, Die! All right!, Main offender
Señores, sin ningún temor a sonar grandilocuente: he aquí el mejor disco del año 2000, por lejos. "Barely legal", el debut de los Hives, era una letal combinación de punk rock, ska y mod a hipervelocidad. Pero en "Vini Vidi Vicious" los muchachos bajaron el frenesí en favor de la melodía y el resultado fue un clásico instantáneo. Porque bajar la velocidad no implicó perder ni un ápice de su escencia: esto es una banda de garage al mejor estilo Stooges, tocando con toda la energía imaginable canciones llenas de impecables melodías sesentosas con coros automáticamente contagiosos, enmarcadas en el sonido más dulce: el de las guitarras distorsionadas. "Vini Vidi Vicious" dura apenas 30 minutos, es todo lo que necesitan para arrasar tus oídos y convertirte a la hermosa religión del punk rock y pop de garage. No hay una sola canción aquí que no sea excelente como mínimo, y muchas de ellas son de lo mejor que se ha escrito en la historia del punk rock y el garage, como "Hate to say I told you so", "Die, all right!", "Main Offender", "Outsmarted", "Declaire Guerre Nuclaire" e "Inspection Wise 1999". Otro clásico del mañana.
100- Deloused in the comatorium
Mars Volta (2003)
Temas clave: Drunkship of lanterns, Televators, This apparatus must be unearthed
Cuando a fines de 2001 se separó At the Drive In, en el momento exacto en el que se convertía en la nueva gran cosa del rock alternativo yanqui, nadie podría haber imaginado que dos de sus integrantes (el cantante Cedric Brixler y el guitarrista Omar Rodríguez) iban a formar de inmediato una banda llamada Mars Volta. Y mucho menos que esa banda iba a estar tan pero tan buena e iba a hacer algo tan radicalmente distinto a su antecesora. At the Drive In parecía la reencarnación de la furia musical y la rebelión política de MC 5. Mars Volta es... ¿qué es? Escucho la banda y me recuerda a esos grupos de fines de los 60's y principios de los 70's dispuestos a experimentar con todo ritmo, estilo y sonido imaginable, sin perder melodicidad en el camino. Para músicos que tienen raíces en el punk y el garage, un disco como "De-loused in the comatorium" es realmente extraño, parece un álbum de Led Zeppelin, pero también tiene cosas del primer Santana y también cosas de Coltrane. Hard rock, neopsicodelia, freejazz, ritmos netamente latinos, punk rock... Todo está mezclado en un trabajo que es un viaje increíble, liderado por la guitarra delirante de Omar Rodríguez y por la voz de Cedric Brixler quien olvida los alaridos salvajes de At The Drive In para demostrar que tiene una de las mejores voces aparecidas en los últimos diez años. Si bien estilística y sónicamente "De-Loused at the Comatorium" tiene cosas que lo hacen totalmente actual, al mismo tiempo está animado por el espíritu de la década que va del '65 al '75, convirtiéndolo en un disco único, incomparable y muy superior a lo que han sacado sus contemporáneos el año pasado. Algunos han empezado a ponerle etiquetas como "punk progresivo" y cosas así. Olvídense de las etiquetas, que solo sirven para delimitar, y escuchen la música, que es la que dice todo. Y tiene mucho para decir...
Labels: Boludeces
Tuesday, September 18, 2007
Música para una isla desierta Vol 4


Cinco reventados de Los Angeles agarraron lo mejor de Zeppelin, Aerosmith, T Rex, The Rolling Stones y AC/DC, le sumaron toneladas de sexo y drogas, lo metieron en la licuadora y sacaron este disco alucinante. Puro hard rock del mejor, incendiario. Una obra magistral que barrió del mapa a las pedorradas de hair metal de aquel momento. "Welcome to the jungle", "Out ta get me", "Nightrain", "Mr Brownstone", "Paradise city", "Sweet Child of Mine" escupen rabia e historias decadentes de esa jungla que es cualquier gran ciudad. Nunca Axl Rose estuvo en mejor forma aullando o mordiendo según las necesidades de la canción, mientras las increíbles guitarras de Slash e Izzy Stradlin entretejen un pared de riffs y solos sencillamente impresionantes. Poco después vendrían las calzas, los pianitos a lo Elton John y los coros femeninos de Axl, junto con las peleas internas y la ida al carajo de la banda. Pero en la época de "Apettite for Destruction" todo estaba en su punto justo para que Guns N' Roses fuera la banda más caliente del rock and roll, y éste uno de los mejores discos de la historia del hard rock. ¿Qué grasada los Guns? ¿Qué forro Axl Rose? Sí, sí... callate y subí el volumen.

Temas clave: Creeping death, For whom the bells toll, Fade to black
Año 1992. Estadio de Vélez. "¡Hola mi amigossss!", dice la voz de James Hetfield, y el estadio entero se estremece de expectativa. Entonces la voz ruge: "Creeeping Deatha!!!!!". Y nuestros cerebros son aplastados de poderoso placer, cuando toda la banda te demuele la cabeza con la todopoderosa entrada de mi tema preferido de Metallica. Tema que, por otra parte, es uno de los integrantes de mi disco favorito de la banda de San Francisco. Para muchos fans de Metallica el elegido es "Master of puppets". Y, si bien es más pesado en su sonido, si bien es un verdadero manual de riffs trasheros, si bien Metallica jamás sonó tan potente como en "Master of Puppets", mi elegido sigue siendo "Ride the Lightning". ¿Por qué? En mi opinión los temas del segundo trabajo de Metallica están mucho mejor estructurados que cualquiera de sus discos previos o posteriores, al menos hasta el Álbum Negro. Eso lo hace mucho más accesible, sin perder un ápice de su "poder" (para hablar en términos metaleros). Los temas estan mucho más trabajados que en "Kill'em all", su debut. Hay más experimentación, hay una expansión del sonido, hay una evidente mejora en las melodías de voz y en los coros, y todo eso está perfectamente condensado en temas increíbles: "Creeping death", "Fade to black", "For whom the bell tolls", "The call of Ktulu", "Fight fire with fire"... Un verdadero clásico del heavy metal.

Temas clave: Fast car, Talkin' bout the revolution, Baby can I hold you

A mi criterio el primer gran gran disco de R.E.M., y peleando cuál mellevo con "Automatic for the people" y "New adventures in Hi FI"... Repleto de temas increíbles, sólo puedo calificarlo de una manera: indispensable. Aquí la banda encuentra un foco temático, lo que redunda en temas más cohesivos y, en consecuencia, más maduros. El tema sobre el que la banda hace hincapié es la política. Y lo encaran desde el lugar del compromiso, pero también desde la rabia. Por eso hay temas muy punkies aquí como "Strange" o "It's the end of the world as we know it", donde la música expresa la urgente necesidad del cambio. Y otros en los que las letras castigan al sistema con acidez y dureza, como "Disturbance at the heron house", "Welcome to the ocupation" y "Finest worksong". También "Document" contiene el improbable hit "The One I love", una canción que no trata sobre lo que cualquiera incialmente supone. Pero, por sobre todas las cosas, lo que hay que destacar aquí es la belleza de los temas en general. Disco clave para todo fan de R.E.M.



Simple: una obra maestra. Uno de los 10 mejores discos de la historia del rock, creado y regado de los Angeles por una de las 10 mejores y más personales bandas que han existido. ¿Qué es Jane's Addiction? Originalidad pura: hard rock, dark, glam, psicodelia, funk, música étnica, cabaret, putas y drogas. Simplemente hay que escuchar, digerir el impacto inicial (a mucha gente no le gusta la banda de una, pero después de un tiempo se vuelven adictos) y volverse eternamente amante de Jane's Addiction. La banda se formó en 1984 en Los Angeles, y se separó en 1991, después de sacar tres discos soberbios: "Jane's Addiction", "Nothing's Shocking" y "Ritual de lo Habitual". En este último alcanzaron su pico creativo. Aquí amalgamaron con perfección asombrosa los ultra eclécticos elementos que componen su música. El disco abre con la poderosísima "Stop!" una ritmo funky ultracelerado que de pronto se sumerge en un clima mántrico, para explotar en la apoteósis final. Sencillamente inolvidable. El ritmo no decae, las adrenalínicas "No one's leaving" y "Ain't no right" son un torbellino de funk+hard rock+punk capaces de hacer bailar a una morgue entera. La tranquila "Obvious" es un respiro, previo al tema más conocido de Jane's Addiction: la divertida oda a la cleptomanía "Been caught stealing". Y de pronto, cuando ya con eso era suficiente para tener un clásico, llega lo mejor. "Three days", quizás uno de los tres temas que más amo sobre la faz de la tierra, es un increíble viaje de psicodelia, polirritmia, climas, música excelsa que produce placeres cercanos al sexo. Pero, sin darte tiempo a recuperarte de semejante tratamiento emocional, Jane's Addiction te tira a la cara "Then she did", otra obra de arte que taladra tu cerebro y tu corazón y te deja suspendido en el espacio. Al lado de estos dos temas, "Of course" y su interesante toque kleshmer quedan opacados, ya que todavía estás tratando de recuperarte. Y entonces llega el toque que cierra el disco: esa pequeña gema fantasmalmente romántica que es la delicada "Classic Girl". "Ritual de lo Habitual" es una experiencia ineludible para cualquiera que desee saber de qué se trata realmente el rock, hecho en total libertad y sin limitaciones artísticas.

Temas clave: Give it away, Under the bridge, Suck my kiss

Temas clave: Midlife crisis, Everything's ruined, Caffeine


Temas clave: Smells like teen spirit, Drain you, Come as you are


Si por mi fuera, pondría la discografía de Alice in Chains, pero como estoy sometido a mis propias reglas elijo "Dirt". Y "Dirt" es impresionante. Es un viaje aterrador por la mente de un adicto a la heroína (Layne Staley). Las letras son soberbias, la música sombríamente brillante. No tiene una sola canción que no sea buena como mínimo (imposible que sea de otra manera si en el mismo disco se conjugan "Angry Chair", "Would?", "Rooster", "Them bones", "Dirt", "Hate to feel", "Junkhead", "Rain when I die", "Damn that river"). La alucinante voz de Layne Staley armonizando con la de Jerry Cantrell es de lo mejor que ha dado el rock alternativo en años. Los oscurísimos riffs de Cantrell se apoyan en una base sólida como una roca, a cargo de Seann Kinney y Mike Starr. Uno no es el mismo después de la línea de bajo de "Would?", ni puede escapar fácilmente al hipnotismo de "Angry Chair" o la intensidad de "Rooster". La densidad lírica, el peso específico musical de temas como "Junkhead" o "Dirt" convierten al segundo trabajo de Alice in Chains en, indiscutiblemente, uno de los mejores discos de los '90.

Al morir Andy Wood muchos de sus amigos de Seattle quedaron destrozados. Chris Cornell, cantante de Soundgarden, le escribió un par de canciones. Se juntó con el baterista de su banda (Matt Cameron) y con Jeff Ament y Stone Gossard para tocarlas. Terminaron grabando un disco a modo de homenaje, al que se sumaron otros futuros miembros de Pearl Jam como Eddie Vedder y Mike Mc Ready. El resultado es extremadamente emocional, más si se conoce la historia detrás del disco. Un album para escuchar en invierno, disfrutando la melancolía y la tristeza por el amigo que se fue, pero también la energía y espontaneidad que surge de tocar entre amigos. Temas como "Hunger strike", "Call me a dog", "Times of trouble" y "Say hello to heaven" son el resultado de un montón de emociones encontradas. Se nota... y se disfruta. Otro disco que atesora mis mejores recuerdos.

Temas clave: Black, Once, Jeremy

La primera vez que escuché a Screaming Trees, fue allá por el '93 cuando nos tiraron por la cabeza su increíble canción "Nearly lost you" en el soundtrack de la película "Singles" (Vida de solteros). Bien, "Nearly lost you" conducía directamente al disco que la contenía: "Sweet Oblivion". ¿Y qué había allí? Grunge, mis amigos. Una de las mejores bandas surgidas de Seattle pero que jamás llegó a trascender como Nirvana y Soundgarden -dos bandas contemporáneas y amigas- quizás debido a la actitud errática de los miembros de Screaming Trees, más afectos a los goces del alcohol y una buena pelea que a salir de gira para promocionar sus discos. Sin embargo, esta actitud errática no les impedía sacar muy pero muy buenos discos. Como siempre repito, el término "grunge" fue acuñado por la prensa y ahunaba a las bandas surgidas de Seattle a fines de los 80's y principios de los 90's. Pero, si bien también compartían cosas como la ética punk e independiente y un circuito similar de locales para tocar, poco tienen que ver Nirvana con Alice In Chains, L7 con Mother Love Bone, Mudhoney con Pearl Jam o Screaming Trees con Soundgarden. En el caso de Screaming Trees la raíz de su música está mucho más cerca del garage, el hard rock, la psicodelia y el folk que del metal a lo Black Sabbath o el punk rock. La voz rasposa pero melódica de Mark Lanegan es muy atractiva cuando está bien explotada y la banda no es una máquina de innovar, pero sí compone buenas canciones. Pues bien, en mi caso recomiendo -si es que los consiguen, el disco previamente mencionado, más "Uncle Anesthesia" y éste, que fue su último álbum. "Dust" salió en 1996, cuando ya el grunge firmaba su certificado de defunción, y los Screaming Trees llegaban con el paso cambiado, luego de desaprovechar la oportunidad que tuvieron cuatro años antes con "Sweet Oblivion". Claro que si te gusta el grunge, los anacronismos te van a importar poco y nada. En ese caso tratá de conseguir "Dust", el mejor y menos hard rockero de sus discos (con sitar, tablas, cuerdas y mellotrones que lo hacen el más psicodélico de ellos) y un testimonio de cuán bueno fue eso que se llamó grunge.

El debut, "Core", les sirvió para subirse a la gran ruleta del grunge, aunque debieron padecer comparaciones con Pearl Jam y Alice in Chains. En su segundo disco, "Purple", los Stone Temple Pilots salieron a la cancha a desmentir estas acusaciones. Y lo hicieron con un disco excelente, plagado de buenas canciones, pero también desbordante de inquietudes, de búsqueda. Aquí, los STP comenzaron a patentar ese estilo que los distingue, hecho de hard rock sí, pero también de mucho pop y psicodelia, con toquecitos aquí y allá de otros géneros (algo en lo que profundizarían aún más en "Tiny songs from the Vatican giftshop"). El disco abre con la potencia demoledora de "Meat plow" y "Vasoline", pero ya en esta última canción se ven las diferencias con "Core": el riff es bien hard rockero pero la melodía es adictivamente pop. A continuación llega la psicodelia de la mano de "Lounge fly", las guitarras no riffean, si no que sostienen un fraseo alucinante de Weiland, mientras la primera viola vuela por detrás, generando climas de lo más inquietantes. Por otra parte, como buen tema psicodélico, tiene un interludio totalmente onírico que va creciendo en intensidad hasta explotar en un solo zeppeliano, mientras la bata panea de atrás hacia adelante en un efecto enloquecedor. Sin dudas, es uno de los mejores momentos del disco. A continuación llega el gran hit de "Purple", la super radiable y elegante "Interstate love song", imposible no amar ese tema. La canción que le sigue -"Still Remains"- potencia aún más la calidad de "Interstate love song"... pero por contraste: es muy floja. El disco se recupera enseguida del bajón gracias a la excelente "Pretty Penny", un tema acústico que es un decidido homenaje a Led Zeppelin. Le sigue "Silver Gun Superman", un tema bien al estilo "Core" más que aceptable, que es el prólogo de otro de los grandes momentos del disco: "Big Empty". Este tema magistral arranca a puro jazz -te podés imaginar a Weiland cantando en un bar repleto de humo, en plenos 50's- para de pronto explotar en un coro que es 100% hard rock, pero pegadizo como el mejor pop. Excelente. Y entonces regresa el rock, aunque esto es garage puro y a potencia hipersónica: "Unglued" es uno de mis favoritos de la discografía de STP. "Army ants" arranca bien, con guitarras volátiles y psicodélicas que dan paso a un hard rock poderoso, pero falla violentamente tanto en la melodía como el coro, que carecen de atractivos. El cierre le corresponde a "Kitchen Ware and Candy Bars", una balada melancólica y agradable con un sutil (muy sutil, aclaro) aroma a bossa nova, aunque después se pierde en un delirio hard rockero y guitarrístico. Hay también un tema escondido ("12 gracious melodies"), que no aporta demasiado a un disco que -como podrán apreciar- decae un poquito al final, pero que es esencialmente estupendo.

"Mellon Colie and the infinite sadness" es, sencillamente, una obra maestra. Disco doble en el cual prácticamente ninguno de sus 28 temas es desechable y que, a pesar de su duración (más de dos horas), uno no se cansa de escuchar. Es rock de los '90 con espíritu de los '70, es angustia y melancolía adolescente, es el alarido entre la ansiedad y la esperanza de la generación X, es la potencia de riffs arrasadores y es la caricia suave de un piano solitario, es un generoso derroche de creatividad, tan pretencioso como logrado. El primer disco es "Dawn to dusk" que abre con un suave piano titulado con el nombre de la obra, una delicada introducción a "Tonight Tonight" que en sus orquestales arreglos de cuerdas nos da el espíritu de magnificencia del disco, y sus ambiciosas dinámicas -que cambian de lo orquestal a la suave melodía de Corgan para explotar en un coro que empieza como un ruego ("Believe in me") y se vuelve exigencia- nos dicen que estamos ante algo grande. Tras esto la banda nos demuele con "Jellybelly", un poderosísimo rocker biene en la vena de los Pumpkins de "Siamese Dream". No hay respiro porque le sigue uno de mis temas favoritos de la banda: "Zero", corto y contundente, basándose en un riff impresionante y con una letra excepcional, llena de frases como "Intoxicated with the madness, I'm in love with my sadness", ese coro ultrapegadizo en el que Corgan nos dice que "She's the one for me, she's all I really need" y un intermezzo impresionante con una verdadera declaración de principios: "Emptiness is loneliness, and loniless is cleanliness and cleanliness is godliness, and God is empty just like me". La potencia no decae con "Here is no why", también en la vena de los temas poderosos y antémicos clásicos de los Pumpkins, gran melodía, potencia, riffs y arreglos épicos de guitarras. Todo eso precede otro de los mejores temas que ha escrito Corgan en su carrera: "Bullet with butterfly wings". Repleto de dinámicas, el tema está en tensión constante, que va creciendo progresivamente, dispuesta a estallarte en la cara en cualquier momento, cosa que ocurre en uno de los mejores coros que se hayan escrito en los '90, alquimia perfecta de melodicidad pop, rabia punk y potencia metalera. También aquí hay frases de antología como "The world is a vampire sent to drain" o "What do I get for my pain? Betrayed desires and a piece of the game". Y ni que hablar de la explosión de la coda final, pura catársis distorsionada al son de la frase: "Despite all my rage I am still a rat in a cage". Una joya. Semejante tratamiento sonoro merece un respiro, es el que nos dan los Pumpkins con la melancólica "To forgive", de espectral belleza. La paz dura poco porque enseguida la banda ataca con otra explosión de furia rockera, la tremenda "Fuck you (and ode to no one)" que arraca con un riff machacante y amenazador, sobre el que Corgan parece escupir las palabras para que de pronto todo explote a puro rock y distorsión. Hermoso. Le llega el turno a la neoindustrial "Love", gran tema también, que insinúa un poco el camino que seguiría la banda en "Adore". A continuación dos temas frágiles y dulces como "Cupid de Locke" (con su arpa y sus arreglos de cuerdas) y "Galapagos" (una hermosa melodía cantada con pasión) nos brindan un nuevo costado de la ecléctica personalidad de los Pumpkins. Y entonces llega otro de mis favortios, la épica "Muzzle" que es un verdadero himno de estadio -tuve la suerte de cantarlo y disfrutarlo en vivo durante la gira de este disco- pegadizo y emocionante desde la frase inicial: "I fear that I am ordinary, just like everyone". Me encanta, lleno de grandiosidad setentosa. A continuación los Pumpkins muestran su costado progresivo y ambicioso con "Porcelina of the vast ocean", una canción de casi 10 minutos de largo, llena de climas y cambios constantes, un verdadero ejercicio de psicodelia y épica setentosa. El cierre es un temita de James Iha, "Take me down", muy tranquilo pero irrelevante.

Labels: Boludeces
Sunday, September 16, 2007
Música para una isla desierta Vol 3

Temas clave: Anarchy in the UK, God save the Queen, Pretty vacant

The Clash (1979)

El punk surgido en New York, de lugares como el mítico CBGB's, fue bastante distinto al inglés. De allí salieron los Ramones, Patti Smith, Talking Heads, Blondie y... Television, quizás la más creativa de las expresiones de ese movimiento. Lo primero que hay que destacar de Television es su profundo espíritu neoyorquino, cuyo ícono fundacional fue la Velvet Underground. Ese rock vicioso de guitarras, donde la experimentación sonora era tan trascendental como las canciones. Bien, Television heredó ese espíritu, del que en los 80's abrevaría Sonic Youth y hoy -aunque sin experimentación- lo hacen los Strokes. Todas bandas neoyorquinas. Lo fundamental en Television es la espiralada interacción entre los dos estupendos guitarristas, Tom Verlaine y Richard Lloyd, quienes gustaban desestructurar los formatos tradicionales de las canciones pop para, sobre crudas bases de garage, construir intrincadas e inquietantes texturas de guitarras que se entretejen de manera fascinante. En "Marquee Moon", su debut, quedó inmediatamente plasmada la fantástica interacción de ambos guitarristas, en el marco de canciones realmente adictivas como "Friction", "Marquee moon", "See no evil", "Venus" o "Torn curtain", cuyos sonidos construyen el mundo perfecto para que se luzca la poesía urbana de Verlaine. Una joyita.

The Ramones (1999)
Dialoguito:

Patti Smith (1975)
Patti Smith era una poetisa beatnik neoyorquina, que encima estaba casada con Fred "Sonic" Smith, guitarrista de MC5. Un día de 1975 tuvo la gran idea de ponerle música a sus poemas y eso se llamó "Horses" su insuperable disco debut. En él la crudeza del sonido, la intensidad y sencillez de la música, la libertad absoluta en la estructura de las canciones, más la alucinante manera de cantar de Patti, anticiparon lo que vendría un año después. Y así Patti Smith se convirtió en la gran madrina del punk rock. No entiendan punk al estilo Sex Pistols, de hecho aquí hay dos canciones que duran nueve minutos, es punk por lo que expliqué más arriba. Y, sobre todo, por cómo canta Patti, una angustia, una furia, un compromiso absoluto con lo que está interpretando, a través de una voz bellísima. Muchas de las mejores cantantes femeninas -y varios hombres también- harían suyo ese estilo, siendo PJ Harvey y Michael Stipe dos de los más conocidos. Mis preferidos dentro de este fantástico disco son los covers de "Gloria" (de Van Morrison) y "My generation" (The Who), "Free money", "Kimberley", "Elegie" y la increíble "Land", una canción de nueve minutos de duración, muy al estilo de The Doors. "Horses" es indispensable en cualquier discografía que lleve a cualquier isla desierta, habitada o lo que fuere.


Dificilísimo elegir un solo disco del gran Bob,pero hilando fino creo que "Exodus" es su obra maestra. Grabado en 1977, es un disco perfecto de punta a punta, casi parece un grandes éxitos ya que todas y cada una de las canciones son un clásico. En "Exodus" todos aquellos aspectos que hacen a la música y el mensaje de Bob Marley confluyen al mismo tiempo y en su máxima perfección, convirtiéndolo en una obra maestra. Compositivamente, Bob Marley había alcanzado su plenitud: todos los temas están perfectamente acabados, no tienen una nota de más y fluyen con una armonía exquisita. Su mensaje además llego a una instancia superior de expresión desde lo lírico, con letras como la de "Natural Mystic" (una de las mejores canciones de Bob Marley, en mi opinión), "Exodus","One love", "Jamming" o la siginificativa "The heathen" (quizás la más floja desde lo musical, pero con una letra tremenda), si hablamos de su compromiso con el rastafarismo, con su pueblo y con la libertad del hombre. Puede ser profundamente espiritual y crítico con canciones como "Guiltiness". O se vuelve delicioso cuando simplemente se muestra desde el lado romántico, con canciones tan pero tan buenas como "Waiting in vain" y "Turn your lights down". O puede ser dulce y tan tremendamente humano en "Three little birds", que Bob escribió mientras miraba los pájaros en su lugar favorito para sentarse a escribir canciones, en el número 56 de Hope Road. Un disco irresisitble, que puede ser escuchado una y otra vez sin perder jamás su magia.

38 minutos que cambiaron la música para siempre. Bastaría decir eso para definir "Unknown Pleasures". Y aún así no será suficiente, no será justo, las palabras no alcanzarán a darle la dimensión exacta. "Unknown Pleasures" terminó de un plumazo con toda una época -es cierto: los Sex Pistols, The Clash y otros héroes del punk se acreditan ese mérito, pero Joy Division lo hizo, de verdad- y comenzó otro espacio, un lugar musical que no existía aún y que moriría con Ian Curtis amarrado por el cuello al techo de su cuarto. Nadie podrá repetir "Unknown Pleasures", pero al mismo tiempo nada será igual. Ian Curtis garabateó desesperadamente en un papel arrugado el aislamiento, la soledad, el dolor, la locura. Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris capturaron las visiones de Curtis en forma de viñetas de intensidad absoluta, extrema, primigenia. Y Martin Hannett creó el paisaje para eso, Martin Hamnet descubrió cómo hacer sonido del silencio. Decir que "Unknown Pleasures" salió en 1979 es futilmente anecdótico, "Unknown Pleasures" no tiene tiempo, es un no lugar. "Unknown Pleasures" es un Big Bang, demasiada energía concentrada, estallando desde la nada en un infierno creador. "Where will it end?" se desgarra Curtis en "Day of the lords". Nadie tiene la respuesta. Probablemente no exista, porque probablemente "Unknown Pleasures" siga expandiéndose hacia el infinito, eterno y único. No, no me pidan una crítica común y corriente. No me pidan que les cuente canción por canción, ni como suena, ni qué estilo es. Ninguno de esos conceptos cabe para "Unknown pleasures". Porque "Unknown pleasures" no es apenas un disco, es una experiencia. Es un antes y un después. Y como tal debe ser vivido.





Hijos dilectos de Manchester, The Smiths (1982-1989) fue la gran banda indie de Inglaterra en los '80. Arrancó como casi todas las bandas de aquel entonces, en el post punk, aunque su música estaba más ligada al pop, con un trasfondo melancólico y sentimental marca Morrisey. Justamente, la gran cuota de originalidad de The Smiths estaba dada por la dupla Morrisey-Marr. El gran Johnny Marr desde el sonido particular que le daba a la banda y que fue evolucionando de disco en disco. Bastan tres segundos de un tema de The Smiths y con solo escuchar como suena la viola sabés que son ellos. Ni que hablar respecto de la voz: Morrisey posee un estilo único y extraño, como un ambiguo crooner de voz impostada y sinuosa. Y esa voz lanza algunas de las mejores letras que se hayan escrito en la historia del rock. Bien, los Smiths sacaron cuatro discos, uno mejor que el otro y una enorrme cantidad de singles, uno mejor que el otro. Pero con "The Queen is dead" se les fue la mano, es indudablemente su obra maestra. Arranca con la poderosa canción que le da nombre al disco, donde la banda rockea con una potencia no habitual. Le siguen el pop saltarín -muy Smiths- de "Frankly, Mr. Shankly", la dulce y resignada "I know it's over" y el lamento de "Never had no one ever". A continuación dos estupendos clásicos de los '80: "Cemetry gates" y la inolvidable "Bigmouth strikes again". Llega el turno de uno de los mejores temas de The Smiths: "The boy with the thorn in his side". Luego la bailable "Vicar in a Tutu" y a continuación la increíble "There is a light that never goes out" que es desde mi punto de vista -por música y letra- la mejor canción de la banda. Esta obra maestra cierra con una gemita pop, "Some girls are bigger than others". Recomiendo a cualquiera que quiera saber de qué se trata The Smiths que se compre "The Queen is dead". Hablando de The Smiths no hay algo que lo supere.

Tras su glorioso debut "London 0 Hull 4" los Housemartins parecían enfrentar un desafío complicado: sacar un disco que mantuviera el nivel de su antecesor. Con "The people who grinned themselves to death" lo lograron plenamente y, para mejor, manteniendo un sano equilibrio entre ese pop feliz musicalmente pero comprometido líricamente y su amor por el godspel y la música de la Motown que habían sugerido en su primer disco. Pues bien, lo que era sugerencia en el debut es evidente en su segundo trabajo. Sin embargo, no pierden su costado pop, solo que se vuelve un tanto menos feliz, hay un dejo de melancolía que remite a The Smiths (chequear el estupendo "We are not going back") y Paul Heaton, el cantante, sigue escribiendo letras que son estocadas mortales a la sociedad inglesa. Y, por sobre todas las cosas, no pierden una sorprendente capacidad para hacer estupendas y contagiosas canciones: chequear el tema mencionado, también el que le da el título al disco, la bella "The light is always green", la excelente "The world's on fire", dos clásicos ochentosos inoxidables como "Bow down" y la exquisita "Build", solo por mencionar las mejores porque son todas buenas. Lamentablemente, la vida de The Housemartins fue brevísima: con este disco se terminó su carrera. Heaton y el batero Dave Hemingway se transformaron en The Beautiful South y el bajista Norman Cook, en Fatboy Slim. Otro gran disco de una banda efímera.


También acá me van a pedir "Brotherhood", "Technique", "Republic" o cualquiera de los clásicos. Pero no, acá va "Get ready". ¿Por qué? Más o menos lo mismo que Depeche Mode: me gusta cuando las bandas parecen estar en riesgo de desaparecer, y te cierran el orto con un disco de aquellos. ¡Y además con la línea de bajo de "60 miles an hour" ya compro para toda la cosecha, qué carajo!

¡Qué buen disco, por favor! Love and Rockets fue la banda que conformaron los miembros de Bauhaus sin Peter Murphy. Es bastante conocida por clásicos de los '80 como "Ball of confussion" o "So alive". Bien, en éste, su tercer y -a mi juicio- mejor disco, no están ninguno de esos temas. Por el contrario hay aquí uno de los trabajos más eclécticos que escuché en muchísimo tiempo. Es oscuro, como suele ocurrir con esta gente, alternando excelentes melodías pop dueñas de estribillos memorables con arreglos notables (chequeen la flauta a lo JethroTull en el clásico "No new tale to tell") y paredes de distorsión de la que nacen bellísimas guitarras acústicas. Es un disco nocturno e hipnótico, que te va infectando de manera lenta pero segura, hasta que lo considerás uno de tus favoritos y por eso lo metés en la mochila, sin mirar atrás, camino a la isla de nunca jamás.



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