Thursday, December 07, 2006

Grunge XXVII: "Overblown"

Se los dije a los chicos después de un ensayo en lo de Ale. No dí demasiadas vueltas, simplemente dije: "Muchachos, lo estuve pensando, y la verdad es que no me cierran los tiempos, así que voy a dejar la banda". Contra lo que yo esperaba, la reacción fue como de cierta bronca por mi decisión. Calculo que los chicos realmente querían que yo le pusiera un poquito de huevos, que me jugara por la banda, e hiciera el esfuerzo para poder seguir. Hoy, tanto tiempo después, me doy cuenta de cuán lógica era esa reacción. Me entregué demasiado fácil, me deje atrapar por una telaraña que no era tal, sin presentar ni la más mínima resistencia. Y así, de un día para el otro, terminé con una de las cosas más lindas que me pasaron en la vida. Lógicamente, hubo otro plano en el que no me fue tan fácil. Porque con los chicos seguíamos viéndonos, al fin de cuentas eramos amigos. Seguíamos yendo a Tabasco, seguíamos saliendo, seguíamos jugando al fútbol juntos. Pero a mí me costaba, me entristecía saber que los chicos seguían juntos, y que se habían puesto a buscar un cantante. Todo el tiempo me venía la idea de decirles que me había equivocado, que por ahí podía volver, pero arrugaba y no decía nada. Secretamente temía hacer eso y encontrarme con un "ya es tarde" por respuesta. Hasta que me enteré de la dura noticia: habían encontrado cantante. No solo eso, el tipo había estudiado canto, y era muy bueno. Fue un directo a la mandíbula. Me deprimí mal, más allá de que les dijera que "buenísimo. Van a andar bárbaro". Era puro blah, blah. Esa era mi banda y ahora habia un muñeco en mi lugar. Era como cortar con tu novia de toda la vida y enterarte que estaba saliendo con otro tipo, que el tipo era un metrosexual pero además sensible, inteligente, simpático, comprensivo, y que ella estaba muerta por él. Pero bueno, hice acopio de carácter y me propuse bancarlos a como diera lugar. Al fin de cuentas eran mis amigos y yo era el que se había ido de la banda.
Claro, llegó el día que menos deseaba: era noviembre o diciembre, ya no estoy seguro, y los chicos anunciaron que iban a debutar en vivo, con el nuevo cantante. El marco era un festival en un teatro de Olivos, un listado de bandas medio extraño, donde compartían cartel, por ejemplo, con una banda de rock evangelista. Sin embargo, el lugar era muy lindo, grande, con un escenario muy groso, y estaba hasta las tapas. Allí estaba yo con Agustina y esta extraña sensación, charlando con los chicos en la previa. Los chicos tocaban segundos, una ubicación perfecta, porque a esa altura, el lugar iba a estar repleto seguro, ya que todavía quedarían dos bandas más después de ellos. Bien, solo había un pequeño problema: ya estaba tocando la primera banda, y el dichoso cantante no aparecía. Los chicos empezaron a ponerse un poco nerviosos y ni hablar cuando les llegó el turno, y el susodicho no daba señales. No, no se hagan ilusiones: no me ofrecí ni me pidieron que cantara. Hubo un veloz conciliábulo con los organizadores, y los corrieron para el final. En el interín -en esa época no había celulares- hubo llamados desesperados desde un público a la casa del susodicho. Nadie contestó. ¿Y si no aparecía? Barajaron la posibilidad de que cantara Ale. Incluso, llegaron a contemplar la idea de que cantara yo. Así las cosas, la tercera banda estaba tocando cuando hizo su aparición nuestro personaje...
¡Ay, amigos, amigos! ¿Cómo describirles mi sensación cuando ví a este fantoche? Imaginen un muchacho con pinta de curtir gimnasio a morir -biceps trabajados, pectorales marcados- pero que sin embargo luce una pancita y salvavidas que no se condicen con el resto de la apariencia, obscenamente expuestos por una remera negra ilógicamente ajustada. A eso había que sumarle el tragicómico pantalón de cuero negro, también ajustado sobre un gordo culo que en nada se parecía al de Morrison que pretendía emular. Sumemos un bronceado caribeño y una bandana cubriendo el pelo corto a lo patovica, y tenemos el cuadro completo del engendro que había venido a ocupar mi lugar. "¿Este es el precio que están dispuestos a pagar por una voz educada?", pensé. Ni hablar cuando el muchacho en cuestión entró en acción. Llegó acompañado de la novia y de un conjunto de fans personales, moviéndose en todo momento como una estrella consumada. Ni hablar de pedirles disculpas a los chicos por llegar sobre el pucho. Ni ahí. El tipo se limitó a saludar con una sonrisa Kolinos, como si un océano de flashes paparazzicos lo cegaran. Cuestión que no hubo tiempo de reproches ni planteos, porque hubo que subir al escenario de inmediato. Para qué. A esa altura, la mayor parte del público se había retirado y los chicos tuvieron que pasar de sala repleta a tocar ante un teatro semivacío. Sin embargo, largaron con todas las pilas. Fue muy raro escuchar las (mis) canciones con otras letras pero, era innegable, el pibe cantaba bien. El problema seguía siendo otro. El problema era cada vez que el tipo habría la boca para algo que no fuera cantar. Como cuando pedía al iluminador "Dame luz", remarcando la "u", e impostando la voz cual traductor mexicano de telenovela. O cuando se tocaba mientras cantaba, cual versión todo por dos pesos de Michael Hutchence. O ni hablar cuando se tomaba el bulto. Hey, tomarse el bulto tiene rock, que duda cabe. Más si sos Iggy Pop. Pero cuando lucís como un Guido Suller con bandana, el efecto es realmente desalentador. Completó el cuadro la presentación que realizó de los miembros del grupo con un: "quiero presentarles a MI banda". Y el bonus track llegó con el final. Tras los aplausos que rebotaban en la inmensa soledad del teatro desierto para despedir el último tema, nuestro héroe decidió bajar del escenario con un elástico salto y dirigirse al fondo de la sala, donde se sentó junto a su novia y a su grupo personal de fans, para comentar amenamente la velada. Mientras tanto, los chicos desarmaban en el escenario, llevando los equipos afuera, para lo que me sumé solidariamente, imaginando la calentura interna que los embargaba. No hace falta decirles que esta actitud personal, no hizo sino remarcales a los muchachos las diferencias de actitud entre su ex cantante y el actual. Obviamente, fue debut y despedida para nuestro héroe, en su fugaz paso por Señor de las Moscas.

1 Comments:

Blogger Flor said...

NOOO!!
Que vuelva Beto a la banda!
Ay, me emociono demasiado...
Me hice adicta a este blog.
Saludos Beto!
(cargados de admiracion)

1:02 PM

 

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